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ABC LUNES 7 8 2006 Internacional 25 VIENTOS DE GUERRA EN ORIENTE PRÓXIMO El obispo Georges Bacouni imparte la comunión a un libanés en la misa celebrada ayer en la catedral de Santo Tomás de Tiro Los pocos cristianos que quedan en el sur de Líbano se siguen reuniendo cada domingo para celebrar la eucaristía. El obispo de las diócesis de Tiro y Bint Jbail, dos de las áreas más castigadas por la guerra, es la última esperanza para su ahora reducido grupo de creyentes. Los bancos están vacíos. Desde una de las puertas laterales dos mujeres con hiyab (velo) siguen la ceremonia en silencio. Una familia desplazada de la localidad sureña de Ainata ha encontrado refugio entre los muros de piedra de este templo y espera a que termine la guerra para volver a su casa. El propio obispo fue el encargado de abrirles la puerta. El auténtico drama de esta guerra, además de los muertos, va a ser la posguerra. Israel ha destrozado el sur del país y cuando la gente quiera volver no va a encontrar sus casas, escuelas, clínicas, ni colegios. Además, se da la circunstancia de que los que más están sufriendo son los hermanos musulmanes chiíes, por eso hay que ser ahora más solidarios que nunca opina el obispo. Este punto de vista contrasta ampliamente con el que sostiene un sector de la opinión pública cristiana del país que no quiere saber nada de esa parte de los libaneses y piensa que Israel debe seguir adelante para terminar con Hizbolá de una vez por todas. Esto es Tiro, esto es el sur de Líbano, aquí vivimos junto con Hizbolá, son parte de nuestras ciudades y nunca hemos tenido problemas con ellos. El Partido de Dios no se ha metido con los cristianos. Cuando los judíos salieron del país hace seis años no pasó nada entre nosotros. Se trata de un problema meramente político, no religioso. Los cristianos de Líbano, por tanto, no debemos temer la victoria de Hizbolá porque conocemos a su gente y sabemos que nos respetan sentencia el prelado en la iglesia. Hermanos, no debemos temer la victoria de Hizbolá TEXTO Y FOTO MIKEL AYESTARÁN SERVICIO ESPECIAL Iglesias destruidas Un sermón directo y político. Por un lado, un llamamiento a la solidaridad en estos días de guerra en los que algunos ciudadanos amasan auténticas fortunas aprovechándose del bloqueo. La economía de guerra impera en Tiro. Por otro, un mensaje de hermandad, todos los libaneses somos iguales independientemente de la religión algo bastante complicado de encajar en un país con dieciocho comunidades diferentes registradas en las instituciones. En el sur del Líbano algunas comunidades cristianas también han resultado afectadas por las bombas del Ejército hebreo. En Baraachit, Safad el Battikh o Ain Ebel, las iglesias están dañadas y en otros puntos como Tibnine el cien por cien de la comunidad ha huido hacia el norte. En tiempo de paz, cada domingo se celebran tres servicios en Tiro y hay que abrir las puertas para que los que se quedan fuera puedan atender la plegaria. Durante la guerra, los fieles entran en la primera fila de bancos de madera. Leila se cubre con una mantilla. Junta sus manos con fuerza y mira a la cruz con toda la fe que le ha permitido soportar las tres últimas guerras, espero que termine pronto. Yo ya he vivido tres situaciones así y casi no me quedan fuerzas para volver a empezar. Sólo me queda Dios, sólo me queda la Iglesia. Volveré el domingo que viene. Ojalá sea en una ciudad de Tiro en paz y para pedir que nunca más entremos en guerra con Israel TIRO. La pequeña catedral de Santo Tomás, en Tiro, parece enorme desde que empezó la guerra. Apenas un grupo de treinta fieles acude allí durante los últimos domingos para tomar parte en la misa oficiada por el obispo de las diócesis cristianas grecocatólicas de Tiro y Bint Jbail, Georges Bacouni. Leila Acrat no había salido de su casa desde el 12 de julio. Ayer por primera vez se animó a acercarse a la iglesia para pedir por el fin de la guerra. Cada diez minutos, como un reloj, un barco israelí lanzaba un proyectil contra el cercano pueblo de Rachiriye, a menos de cuatro kilómetros de Tiro. Cada disparo sonaba grave y seco. Leila, asustada, aceleraba el paso por las calles de la ciudad vieja. Sólo las campanas de Santo Tomás anunciando la ceremonia de las diez le animaban a seguir, antes hacía este camino cada día, ahora me da miedo hasta salir de casa cadores de la zona son conocidos en clave de humor como los cristianos chiíes debido a la cantidad de hijos que tienen. En estos días, sin embargo, apenas se percibe la presencia infantil en unas calles en las que la basura empieza a convertirse en parte del paisaje urbano. El obispo Georges Bacouni llegó hace un año a la ciudad y ésta es su prime- ra guerra en la zona sur, la auténtica línea del frente. Tiene miedo, pero no piensa en marcharse ya que es el único apoyo para los cristianos que quedan. No hay que olvidar que Tiro y Bint Jbail son zonas de mayoría musulmana y nosotros no tenemos ni representación política. Como obispo soy el responsable de mi comunidad y si me voy, seré el último en hacerlo Rice urge a que se apruebe la resolución sobre el Líbano EFE WASHINGTON. La secretaria de Estado de EE. UU. Condoleezza Rice, afirmó ayer que es importante una rápida aprobación por parte del Consejo de Seguridad de la ONU del proyecto de resolución para poner fin a las hostilidades en el Líbano. Los 15 miembros del Consejo evalúan el borrador acordado por Francia y EE. UU. que pide un cese completo de las hostilidades entre Israel y las milicias libanesas de Hiz- Los cristianos chiíes Junto a los grecocatólicos, en Tiro también tienen presencia los maronitas y los griegos ortodoxos. En total se trata de una comunidad de unas dos mil personas, que en la actualidad se ha reducido a menos de doscientas. El barrio cristiano está en pleno puerto y los pes- bolá. Rice señaló que la votación sobre la resolución debería ser hoy o mañana e insistió en que la resolución permitirá poner fin a la violencia a gran escala en el Líbano. Si la resolución se aprueba en los próximos días, veremos muy rápidamente el fin de la violencia a gran escala indicó Rice en una rueda de prensa en Crawford (Texas) a donde se desplazó para reunirse con el presidente George W. Bush, que está de vacaciones en su rancho.