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ABC LUNES 7 8 2006 Nacional 13 El PSE de Álava censura al obispo por utilizar el lenguaje del PP VITORIA. El secretario general del PSE de Álava, Carlos Prieto, reprochó ayer al obispo de Vitoria, Miguel Asurmendi, que utilice el lenguaje del PP en sus manifestaciones sobre el proceso de paz y lo emplazó a aceptar los planteamientos de su propia jerarquía que se ha mostrado favorable a explorar esta esperanza Asurmendi dijo el sábado, en la misa en honor de la Virgen Blanca, que la esperanza de paz se va haciendo débil y defendió que a cualquier precio no es deseable Prieto, en declaraciones a RNE, recordó al obispo que el conjunto de la Iglesia vasca y de la Iglesia española, incluida la Iglesia al máximo nivel, como es el propio Papa, se ha mostrado favorable a explorar esta esperanza de paz Por otra parte, insistió en que Batasuna podría participar en la nueva mesa de partidos en el caso de que se homologuen a la democracia, que pasen por el registro Mientras no lo hagan, no tiene ningún sentido una mesa de partidos dijo. Las elecciones catalanas del 1 de noviembre prevén un cara a cara televisivo entre Mas y Montilla EFE CiU, incapaz de prever el resultado del experimento Montilla apura la crisis de El Prat para erosionar su imagen Tras los primeros momentos de euforia, Mas se instala en la prudencia b El equipo de campaña de Artur El PSOE dice que si los antiguos líderes de Batasuna entran en la legalidad, tendrá que ser dejando claro que no son una mera sucesión plir con sus deberes democráticos, homologarse a la democracia, buscar su legalización y aceptar las reglas de juego de todos los demócratas Mas no esperaba que Montilla aceptara el desafío de someterse a un cara a cara ni sospechaba la traición de Zapatero M. J. CAÑIZARES M. A. PRIETO BARCELONA. La irrupción de José Montilla en la batalla electoral por la presidencia de la Generalitat tiene desconcertados a los estrategas de CiU, que elaboran a ciegas la fórmula para combatir a un adversario inédito en el panorama político catalán. El candidato socialista a la presidencia de la Generalitat ni hace ostentación de catalanismo, ni se acompleja de sus orígenes no catalanes, ni es precisamente un político carismático y al uso. Todas estas circunstancias son, al mismo tiempo, la gran esperanza y el gran temor de los dirigentes de CiU, cuyo estado de ánimo pasa de la euforia a la prudencia en función de la última ocurrencia del todopoderoso aparato del PSC, controlado por José Zaragoza y Miquel Iceta. Por lo que pueda pasar, el equipo de campaña del candidato de CiU, Artur Mas, ha decidido apurar hasta el final las posibilidades que le han brindado el colapso sin precedentes en El Prat y la polémica en torno a la opa de E. ON sobre Endesa. El objetivo es transmitir la idea que de Montilla tiene una responsabilidad directa en ambas crisis y, por tanto, el candidato socialista falla por el flanco del que más se vanagloria: la capacidad de gestión. Aunque el PSOE considera que el ministro de Industria y Turismo no tiene responsabilidad directa sobre la crisis de El Prat, CiU exige su comparecencia ante la Diputación Permanente del Congreso y le acusa de haber permanecido desaparecido durante el colapso que afectó a 100.000 pasajeros. La federación también se ha apresurado a mostrar su respeto por la decisión del consejo de la Comisión Nacional de Energía de aprobar con condiciones la opa de E. ON sobre Endesa dado que considera que esta decisión pone en evidencia el escaso margen de influencia del ministro. Expectativas y temores En un principio, el adelanto de las elecciones al 1 de noviembre y la renuncia de Pasqual Maragall a la reelección, desataron en CiU una euforia a juicio de algunos excesiva. El líder de Unió, Josep Duran Lleida, advierte de que no todo está ganado y que no se debe menospreciar al nuevo candidato socialista. A juicio de los convergentes, las crisis vividas en el PSC y ERC han allanado el terreno a una CiU que ya está de vuelta de rencillas internas y que, tras el desastre del tripartito, se ve con grandes posibilidades de recuperar la Generalitat. La fidelidad demostrada por la militancia nacionalista en el referéndum del Estatuto es otro de los factores que CDC tiene en cuenta en sus predicciones. Eso, y el anunciado descenso de ERC, que en 2003 se nutrió Exigencias a Batasuna A este último asunto se refirió ayer el portavoz del PSOE en el Congreso, Diego López Garrido, para advertir a Batasuna de que está en las manos de los jueces valorar si sería suficiente que esta formación cambiara de siglas para convertirse en un partido legal, porque no es el Gobierno el que legaliza o ilegaliza formaciones. Consideró además que, si los antiguos líderes de Batasuna entran en la legalidad, tendrá que ser dejando claro que no son una mera sucesión de la formación ilegalizada, lo que implica especificar que no dan un apoyo ni directo ni indirecto al terrorismo López Garrido se pronunciaba así al ser preguntado por la supuesta exigencia planteada por Batasuna al Ejecutivo sobre la necesidad de que éste les dé garantías de que no será acusada de un fraude de ley si decide cambiar de siglas, según informó ayer ABC. Una duda flota en el ambiente: ¿Entregará Zapatero El Prat a Montilla unas semanas antes de las elecciones? de miles de votos de CiU que ahora podrían volver a su lugar de origen. No obstante, la designación de Montilla como candidato socialista ha disparado las expectativas electorales del PSC, a tenor de los sondeos. La última encuesta elaborada por el Centro de Estudios de Opinión revela que, por primera vez en un año, el PSC supera a CiU en intención directa de voto. Otro asunto, además, trae a mal traer al equipo de campaña de Mas, que no habría imaginado que Montilla aceptaría el desafío del líder de CiU para participar en un cara a cara televisado. Este debate puede perjudicar a Artur Mas, ya que CiU gobernó durante 23 años, mientras Montilla se presenta sin hipotecas, más allá de las que hereda del tripartito. Aunque precisamente para esquivarlas, el candidato del PSC se presenta con un discurso opuesto al de Maragall. Lo que tampoco esperaban los dirigentes de CiU era la traición del presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, quien ha acordado con Maragall y Montilla proceder inmediatamente al desarrollo del nuevo Estatuto, de forma que los ciudadanos puedan visualizar en breve los efectos positivos del texto. Según Mas, Zapatero habría prometido a CiU que sería el nuevo gobierno catalán el encargado de aplicar el Estatuto. Por lo que parece, el líder del PSOE no ha cumplido su palabra y la pregunta que se hace ahora la dirección de CiU es si todavía mantiene su apuesta por la sociovergencia o estaría dispuesto a aceptar un nuevo tripartito gobernado con mano firme por Montilla. Y una duda flota en el ambiente: ¿Entregará Zapatero El Prat a Montilla unas semanas antes de las elecciones?