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8 Opinión LUNES 7 8 2006 ABC LA BURBUJA CARTAS AL DIRECTOR Pueden dirigir sus cartas a ABC: Por correo: C Juan Ignacio Luca de Tena, 7. 28027 Madrid Por fax: 913.203.356. Por correo electrónico: cartas abc. es ABC se reserva el derecho de extractar o reducir los textos de las cartas cuyas dimensiones sobrepasen el espacio destinado a ellas. NO TRABAJAR MÁS SINO MEJOR S EGUN datos de la Oficina de Estadística Europea, los españoles trabajamos 38,2 horas a la semana frente a las 36,3 horas del resto de asalariados europeos, lo que nos sitúa entre los que más tiempo dedicamos a nuestra actividad laboral. España ocuparía el puesto décimo en la clasificación de horas a la semana realmente trabajadas en comparación con sus 24 socios de la Unión EuroLUIS IGNACIO pea. Sólo nos PARADA superan Letonia (41,3 horas de media) República Checa (41,1) Eslovaquia (40,2) Estonia y Hungría (39,8) Polonia (39,7) Eslovenia (39,4) y Lituania (38,8) y Grecia (39,4) Pero estos datos se refieren al promedio de horas trabajadas por el conjunto de asalariados. Si contamos sólo las que trabajan los asalariados a tiempo completo, nuestro país, con 41 horas, supera a la media europea, que es de 40 y se coloca en el sexto puesto entre los países en los que más horas se trabaja. A la vista de estos datos, UGT dice que la vía para elevar la productividad no debe centrarse en un aumento del número de horas trabajadas, sino en un cambio del modelo de crecimiento, basado en una mayor calidad de los productos, en el aumento del gasto en educación, en la mejora de la formación de los trabajadores y en más inversiones en infraestructuras e I+ D +i. Tiene razón sólo en parte. Primero porque el criterio para medir la productividad, que está en descenso en España es el coste de la hora trabajada. Segundo, porque el cambio de modelo de crecimiento no puede hacerse sólo invirtiendo más, ya que encarecería la producción. Tercero porque ninguna de las fórmulas que propone permite aumentar la competitividad de modo inmediato. Con lo que llegamos al nudo gordiano de la cuestión: hay que reducir plantillas y abaratar el despido, algo a lo que no parecen dispuestos los sindicatos. Y asumir, de paso, que la mayoría de los trabajadores no tiene como objetivo vital la excelencia sino la rutina, ni el perfeccionamiento de la estructura productiva sino la resistencia al cambio. La responsabilidad de la unidad de España La unidad significa sentir la convicción de que nada trascendente nos separa, unidad en el propio convencimiento de que todo lo que es importante en la vida de un español o en la historia de nuestro pueblo nos es vitalmente común; una misma fe en los destinos de una patria unida, en la riqueza de su diversidad regional, en el afán de perfeccionamiento y en el afán de un desarrollo económico, cultural y, sobre todo, social cada vez mayor que asegure el bienestar de los españoles y afirme su decisión de superar cualquier tipo de tensión que atente contra su propia convivencia. La unidad de España es la que nos da la fuerza y el poder para seguir trabajando por el engrandecimiento de todas sus regiones. Esta responsabilidad es de nuestro Gobierno. Pues bien, señor Rodríguez Zapatero, yo le invito a que mida su responsabilidad estrechamente, si no ante Dios, puesto que no es creyente, ante su conciencia, si es hombre de honor; estrechamente, día a día, hora a hora, por lo que hace, por lo que dice, por lo que calle. Piense que en sus manos están los destinos de España, y yo y conmigo millones de españoles, pedimos a Dios que sean los mejores para nuestra patria. María Victoria Sagrario Rocafort Algeciras (Cádiz) Carta abierta al premio nobel de la paz Pérez Esquivel Dirijo a usted la presente a fin de solicitarle tenga a bien proveerme de escritos, denuncias... donde se conozca su crítica enérgica a los gobiernos totalitarios de Siria, Irán, la ANP, Sudán... y a organizaciones terroristas como Hizbolá, Jihad islámica, Hamás... También le agradecería aportara sus palabras censurandolos atentados terroristasdonde un extremista adoctrinado elige morir masacrando a niños y civiles en las calles de Tel Aviv, Jerusalén, Haifa o Herzlia. Mucho me interesaría conocer su opinión sobre las palabras de Mahmud Amhadinejad en relación a su deseo expreso de hacer desaparecer a Israel del mapa, sobre la fábula del holocausto con la que intenta explicar que el exterminio en los campos de concentración no son reales y sobre sus permanentes violaciones a los derechos humanos. Quisiera leer de su reclamo por la aparición con vida del soldado Guilad Shalit, secuestrado por terroristas de Hamás y de Ehud Golvaser y Eldad Regev, cautivos en el Libano. Me pregunto si Pérez Esquivel ha pedido al mundo occidental quese manifiestesobre la degradación de la mujer en los regímenes islamistas, el control de los medios de prensa y el encarcelamiento y asesinato de los opositores a los regímenes árabes. Me interesa también que pidiera el fin del lavado de cerebros de adolescentes que luego se inmolan en un colectivo o en un mercado con falsas promesas de vírgenes y paraísos. Sobre todo esto no he podido leer las palabras ácidas que usted sí tiene para la única democracia liberal de medio Oriente. Para usted, sólo el judío no tiene derecho a defenderse. Israel, rodeado de dictaduras islamistas que anhelan su destrucción, es culpable cuando ocupa y es culpable cuando desocupa. Ni siquiera la evacuación de Gaza, y las ciudades entregadas hace meses a la ANP, lograron calmar el deseo de la destrucción y la desaparición del Estado judío. ¿Qué hicieron con esa ciudades? Vomitaron su odio destruyendo cuanto encontraron a su paso. Pero es Israel el que tiene que justificar siempre por qué se defiende. Pérez Esquivel concede que el pueblo de Israel tiene derecho a existir, lo que debe aclarar aún, es si tiene derecho a defenderse. El pueblo palestino merece existir, es lo que Israel le augura por décadas, pero en lugar de ello sus líderes se han dedicado a matar. Sergio Jorge Pikholtz. Presidente del Centro Hebreo Ioná de Buenos Aires (Argentina) ceso. Debería establecerse un consumo mínimo familiar a una tarifa normal, y a partir de ahí, a medida que aumente el consumo, que se pagarán más euros por cada litro que se consuma. Isabel Naudin Madrid La tolerancia más intolerante Nunca se había hablado tanto de tolerancia, y nunca habíamos sido tan intolerantes. Algunos de los que predican esta virtud a todos los vientos, toleran al que piensa como ellos y al que no le llaman retrogrado, fascista o cualquier otra lindeza si- A vueltas con la sequía De todos es conocido el problema de sequía que sufre España en los últimos dos años, no hay más que darse una vuelta por las Lagunas de Ruidera y observar que el cauce ha bajado en algunas de ellas hasta 8 metros. Hace dos años se podía bucear allí sin problemas y ahora te da pena verlas. Gracias al programa Google Earth se puede observar el gran número de piscinas habilitadas para el verano que hay, por ejemplo, en Madrid. No me parece justo que unos hagamos lo posible por ahorrar agua mientras que otros llenan sus piscinas a placer y riegan sus jardines sin ningún tipo de miramiento, no penalizándose este ex- milar. Son los que no toleran que todo el mundo no tenga sus mismas ideas modernas, progres, feministas o cualquier otra acepción de lo que ellos consideran que no es lo obsoleto o caduco. No es tolerable para el tolerante, que alguien difiera de la opinión políticamente correcta y si lo hace seguro que desde muchos medios recibirá el ataque que le impedirá volver a expresar en alto su modesta opinión. Son personas que hablan de diálogo, pero jamás escuchan a quien con su trabajo ha merecido un prestigio si saben que no les gustarán sus tesis. Tienen armas eficaces: la men- tira, la difamación y la manipulación. Ante estos hechos, creo que me gusta más la gente que jamás habla de tolerancia pero sabe respetar y que prefiere ir con la verdad por delante antes que manchar el código de lealtad consigo mismo y con los demás. Pilar Crespo Álvarez Tarragona Mala memoria Los expertos dicen que la memoria es propia de las personas mientras que la historia es tarea de los historiadores. Los políticos no deben forzar la historia para acomodarla a su memoria. Además, la experiencia demuestra que los totalitarismos, de izquierdas o de derechas, siempre han intentado volver a escribir la historia, creando un ministerio de la verdad al servicio de la propaganda del sistema. Ahora el Gobierno de Rodríguez Zapatero aprueba una ley de la memoria histórica bajo el retorcido nombre de Ley de Extensión de Derechos a los Afectados por la Guerra Civil y la Dictadura Pero todos sabemos que es el mismo perro con distinto collar. Es una mala ley para una mala memoria. Salvador López de Aguirre Madrid