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6 8 06 GENTE Gala de la Cruz Roja Una estrella llamada Charlène El Sporting Club de Montecarlo fue, de nuevo, el escenario de la tradicional gala, que este año ha tenido una única protagonista, Charlène Wittstock, la más firme candidata a ocupar el corazón de Alberto II POR ANA ASENSIO l Sporting Club de Montecarlo engalanó, un año más, sus instalaciones para acoger la 58 edición de la Gala de la Cruz Roja de Mónaco, una velada que llegaba precedida de una expectación sin precedentes ante la posibilidad de que el príncipe Alberto II pudiera aprovechar el momento para anunciar su compromiso matrimonial con la nadadora surafricana Charlène Wittstock. Aunque las expectativas no se cumplieron en su totalidad, lo cierto es que Charlène fue la auténtica protagonista de la velada al acompañar a la familia Grimaldi en esta gran fiesta, convertida ya en uno de los acontecimientos más destacados de la época estival del Principado. E En un segundo discreto plano El soberano, con esmoquin de chaqueta blanca, hizo su entrada en el Sporting Club de Montecarlo del brazo de su tía, la princesa Antoinette, hermana de Rainiero, y al lado de su hermana Estefanía, que llevaba un vestido rojo, que resaltaba su espectacular bronceado, a juego con un bolsito con la efigie de Betty Boop. La princesa Carolina, de riguroso blanco y con el cabello algo más corto, acompañada por su esposo, Ernesto de Hannover, y su hijo Pierre, seguía a su hermano, el príncipe Alberto. Tras ellos, en un segundo discreto plano, caminaba Charlène Wittstock, con vestido de lamé verde. La joven tomó asiento en la mesa del príncipe, frente a él, y ligeramente a la derecha del soberano. Fue el centro de atención de los invitados y objetivo de las cámaras de los fotógrafos que cubrían el acto. Y es que Alberto II, de 48 años, no ha tenido reparo en dejarse ver con cierta frecuencia estos últimos meses en compañía de esta bella surafricana, veinte años más joven que él. Ya en el mes de febrero aparecieron juntos en los Juegos Olímpicos de Invierno de Turín; meses después, en mayo, en el Gran Premio de Fórmula 1 de Mónaco y en la fiesta posterior al acontecimiento deportivo, y este verano en distintos lugares de la Costa Azul. Incluso esta misma semana, acudieron juntos a la inauguración de una exposición de arte en un lujoso hotel del Principado, a orillas del Mediterráneo. Como cada verano, las fiestas de Mónaco lucen con todo esplendor, impregnando la ciudad de un glamour y de una elegancia especial, demostrando que el lujo no está reñido con la solidaridad, como han puesto de manifiesto los novecientos invitados que han vuelto a sumarse a esta tradicional Gala de la Cruz Roja, cuyos fondos se destinan íntegramente a ayudar a la organización en el conjunto de su labor humanitaria. Este baile, que marca el comienzo del mes de agosto, suele contar con multitud de rostros conocidos que acuden, año tras Alberto y Charlène no pudieron evitar ciertas miradas durante la cena AP