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4- 5 D 7 LOS DOMINGOS DE FACTOR 32 Nunca he salido de un centro comercial A ROSA BELMONTE los de automóviles llegaban antes a La Habana que a Miami Desviándose hasta el 2319 North- West de la Calle Segunda, se puede llegar a la humilde casa donde vivió el niño Elián González, milagrosamente rescatado tras el mortal intento de su madre de saltar hasta Estados Unidos a bordo de una improvisada balsa. Ahí residió durante los cinco meses de la gran batalla televisada entre el exilio y el régimen de Castro. La Administración Clinton terminó por devolver el niño a su padre por la fuerza. El hogar se ha convertido en algo a medio camino entre museo, altar y traumático escenario que Delfín González, uno de los exiliados tíos del niño, se encarga de mostrar a los interesados en contemplar, entre otras cosas, el armario más famoso de todo Miami, donde Elián y el pescador Donato Dalrymple intentaron resguardarse durante la incursión de agentes federales en junio del 2000 para cumplir con el retorno del menor a su pueblo natal de Cárdenas, en la provincia cubana de Matanzas. Delfín nunca ha vuelto a tener contacto con Elián, que, según insiste su tío, no ha vuelto a sonreír como cuando estuvo con ellos. Estos días, el septuagenario Delfín recurre a su experiencia marinera para argumentar que, aunque lo que más le gustaría en el mundo es que terminase la dictadura castrista, la noche está todavía muy oscura, vamos a esperar a que aclare porque sin luz no podemos ver el puerto yer estaba de turno Jaime de Marichalar. Le tocó la jornada nublada para ir al Club Náutico. El día anterior le habíamos visto embarcado y con su camiseta de Abercrombie Fitch (la marca deportiva que vestían Greta Garbo, Katharine Hepburn y los presidentes estadounidenses de antes) El Duque de Lugo llegó con una camiseta distinta pero de la misma marca y con todas sus pulseras. Lleva aproximadamente la misma cantidad en cada muñeca. Si no, volcaría como el coche de los Picapiedra cuando le ponen en un lado la chuleta de brontosaurio. Jaime de Marichalar es uno de los pocos hombres que se descubren al entrar en la zona cubierta del club. Da igual si lleva gorra y no sombrero de copa. Coincidió con Ainhoa Arteta, que presentaba su recital de anoche con motivo de la Copa del Rey de Vela e iba vestida para todo menos para ir a un club náutico por la mañana. En un día tan lluvioso (hasta naufragios hubo por la noche en las aguas baleares) lo mejor era irse de compras. Jaime de Marichalar no, porque, claro, él viene comprado. En el centro comercial de Porto Pi (cercano a Marivent y al que alguna vez han ido la Reina y Doña Letizia) era difícil que cupiera más gente. Gente con chanclas y bermudas fundamentalmente. En la tienda de Adolfo Domínguez estaba de terceras rebajas esa chaqueta de lino en berenjena con ribetes naranjas que se alternan las presentadoras de TVE. Lo mismo la lleva una presentadora del Telediario que la de España Directo La misma prenda que hace unas semanas lució María Teresa Fernández de la Vega (qué mona va esta chica siempre) Bueno, supongo que no es la misma, que es una igual. El otro día me impactó Penélope Cruz, pero no por las razones Jaime de Marichalar saluda a Ainhoa Arteta que da el Variety Tampoco porque sea uno de los pocos seres humanos que ha comprobado la existencia de Suri, la hija de Tom Cruise y Katie Holmes. Me ha impactado el oírla anunciando el champú del porque yo lo valgo en alemán (vale, doblada) en una tele germana. El mismo champú, en versión original, que venden en Müller, una macro perfumería- droguería de Porto Pi. Un paraíso. Si ya es difícil encontrar un producto entre los cientos de una estantería en español, imaginen cuando los champús son anti- schuppen. El Varón Dandy (en Müller hay de todo) está en castellano, pero la mayor parte de productos, en la lengua de Goethe, que ignoro si tenía schuppen o no (caspa es caspa) También hay deuvedés, con joyas como des Schreckens The Innocents con una prodigiosa Deborah Kerr. Película que en España se llamó absurdamente Suspense (y que no tenemos en DVD) Un peliculón de miedo de verdad y no ERNESTO AGUDO como esas tonterías de ahora. Sé lo que hicísteis el último verano. Y éste, no te digo. Si lo pongo por escrito, vaya un mérito. Un dato más. Me he hecho la manicura. Notición, ¿eh? Pues sí, porque es la primera vez en mi vida que me la he hecho (es que soy de no dar la mano a nadie) Lo que siento es que tengo que borrar una cosa de mi querida lista de actividades jamás realizadas. Bueno, todavía me queda que no he ido nunca a Ikea y que nunca me he bajado de internet una película o serie. Casi me quedo en el sitio. Que no es que me diera un patatús al quitarme las cutículas (que en mi caso eran como los primeros calostros) sino que un poco más y no salgo del centro comercial. Supongo que los construyen con ese fin. El caso es que no contaban con mi (poca) astucia. Me sentía un personaje de El ángel exterminado, de Luis Buñuel. Casi hago un nuevo apunte en mi lista: nunca he salido de un centro comercial. EL AGUIJÓN Exterior de Maxfield, una tienda carísima de Beverly Hills situada en Melrose Avenue. Melanie Griffith, con un cigarro en la boca, da fuego a su hija Dakota, de 17 años. Y, lógicamente, las fotografían. Vamos, que hay todo un álbum. En los foros normalmente la ponen verde. Mala madre es lo más suave. Aunque hay quien, en tiempos de prohibiciones e hipocresías, la eleva a heroína nacional. En cualquier caso, mejor un cigarrillo que una operación de cirugía estética de las suyas