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28 Internacional VIENTOS DE GUERRA EN ORIENTE PRÓXIMO DOMINGO 6 8 2006 ABC Tres tiradores de elite israelíes tomaron ayer posición dentro de un edificio en la frontera libanesa y se preparaban para disparar contra los guerrilleros de Hizbolá AFP El conflicto entre Israel e Hizbolá ha entrado en su cuarta semana. Se sabe cómo y por qué comenzó, se desconoce cómo y cuándo terminará y, sobre todo, cómo se venderá la victoria que Olmert y Nasralah cantarán al unísono La II Guerra del Líbano de la A a la Z TEXTO JUAN CIERCO CORRESPONSAL A LTO el fuego: Inmediato. Prolongado. Sin regresar a la situación anterior al 12 de julio. Con tantas condiciones que será difícil encajar todas las piezas del rompecabezas. Con la retirada militar israelí. Con la liberación de los soldados hebreos capturados. Con el despliegue de una fuerza multinacional liderada por Francia. Ni Israel ni Hizbolá (Irán, Siria) lo quieren todavía. sulmán, ni siquiera de los miembros de su propia religión partida en mil pedazos imposibles de aunar a corto plazo. Sólo en Irak, al borde de una guerra civil con los suníes como ya reconocen con la boca pequeña Washington y Londres, los chiíes han salido a la calle para mostrar su solidaridad. Une la muerte. IPLOMACIA. Un fracaso tras otro, con intentonas de unos y otros más para salir en las fotos y sumar puntos en las tarjetas de fidelidad de las distintas compañías aéreas que para resolver de verdad el conflicto. Desde Washington a Bruselas, con parada y fonda en Nueva York, en la sede de la ONU, donde esta semana, demasiado tarde, nacerá una resolución para poner fin, o no, a la guerra. del sur del Líbano con Israel. La tocada del país del cedro con Siria. La artificial que Tel Aviv quiere crear más allá del río Litani. La sellada de Israel con la Franja de Gaza. Y todas al rojo vivo. UERRA. Abierta. Sin cuartel. Guerra de guerrillas en el sur del Líbano; y en Tiro, y en Baalbek, y en Sidón. Casa por casa. Cuerpo a cuerpo. También por mar y por aire, contra un país que asiste impotente a su destrucción en algunos casos caprichosa. Con varios frentes libaneses. Con el del norte de Israel también en cuarentena. Con los de Cisjordania y Gaza, olvidados. da por los altos mandos militares no por los políticos. J G B USH: EE. UU. ha mirado a otra parte desde el primer momento, con una gira fallida por la región de su secretaria de Estado, Condoleezza Rice, boicoteada desde Beirut. George W. Bush no ha asumido sus responsabilidades ni ha demostrado liderar la única superpotencia en el mundo. Su apoyo sin disimulo a Israel, otra grieta por la que se cuela el odio musulmán. IVILES. Casi ochocientos muertos a ambos lados de la frontera, con una enorme desproporción entre libaneses (unos 700, con muchos niños, ancianos, minusválidos y mujeres ya en las fosas comunes) e israelíes (34, entre ellos varios drusos y árabesisraelíes) Los unos tan inocentes como los otros. En las guerras, sobre todo las eternas de Oriente Próximo, siempre pierden los mismos. HIÍES. Unidos en torno a Hizbolá y a su líder, Hasán Nasralah. No han recibido el apoyo del mundo mu- D ORDANIA. Y Egipto. Y Arabia Saudí. Mudos. Muy satisfechos con la guerra de Israel contra Hizbolá de puertas para dentro, pese a declaraciones y comunicados que avergüenzan a sus ciudadanos. El Cairo y Ammán no han amagado siquiera con retirar a sus embajadores de Tel Aviv, como hicieron en los días más duros de la Intifada de Al Aqsa. Batalla perdida. H C E VACUADOS. Del sur del Líbano. Y del norte. Y del este. Del sur de Beirut. De todo el país del cedro, con intervención aérea, terrestre y naval de las grandes potencias internacionales, centenares de miles de extranjeros. Y del norte de Israel, donde se vive en los refugios o se viaja en caravana hacia el sur. Entre unos y otros, con los refugiados y desplazados, un millón de personas. IZBOLÁ. El Partido de Dios. Un grupo terrorista para EE. UU. e Israel. No para la UE, para disgusto nunca disimulado de Tel Aviv. Crecido pese a estar acorralado. En el Líbano, donde su influencia es notable. En Oriente Próximo, donde su ejemplo puede no tardar en seguirse. Uno de los enemigos más duros de roer para Israel en sus 58 años de historia. SRAEL. Lucha por su futuro como país aislado en la región. Combate por mantener viva y unida la llama del judaísmo en un Estado amenazado por sus vecinos árabes y musulmanes, casi todos enemigos. Guerra de supervivencia que ha entendido su sociedad, su opinión pública, su Gobierno, su Ejército. Guerra que ha estado dirigi- ATIUSHA. Cohetes de todos los calibres, y misiles de distinto alcance, con cargas tan mortíferas como destinos indiscriminados. Más de 2.600, cada uno de los Katiusha con 50.000 bolitas de acero en su interior que salen despedidas al estallar y matan de un solo impacto, han caído en el norte de Israel, y más al sur también, en 26 días de guerra, provocando más de 30 muertos. ÍBANO. Un país rehén de su historia, también de su presente. De sus luchas internas, de sus 18 confesiones, de sus clanes enfrentados, de su guerra civil, de los palestinos que lo tomaron al asalto, de Siria que lo tuteló hasta decir basta, de Irán que lo utiliza a su antojo, de Hizbolá que hace lo que le dice Teherán. De Israel, que lo ha invadido ayer y hoy, que lo ha destrozado ayer y hoy. K I L C RONTERAS. Muchas en juego. Las del conjunto de Oriente Próximo, cada década rediseñadas por intereses demasiado evidentes. La minada F