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ABC DOMINGO 6 8 2006 Opinión 5 UNA RAYA EN EL AGUA INSOMNIOS DE CULPA UANDO la luz de la investigación o la denuncia se enciende en los sótanos de una trama de corrupción, un montón de personajes se pega desesperadamente a la pared tratando de permanecer en el cono de sombra. Suelen ser empresarios que han pagado cohechos, autoridades que han dejado hacer a cambio de un plan oculto de pensiones, próceres que alguna vez han sonreído ante las cámaras junto a los imputados en tiempos de vino y rosas, cuando la impunidad rodeaba a los corruptos- -corrutos, como dice Pepiño Blanco con su prosodia galaica- -y los investía con un manto generoso de simpatía o de mecenazgo. Y cunde el miedo. Un viscoso pavor a la meIGNACIO moria, al escrutinio reCAMACHO troactivo, al recuerdo de esos momentos felices que de repente pueden volver convertidos en amenazadores fantasmas de inquietud y zozobra. Siempre sucede así. Un tipo expansivo y dadivoso, un calavera espléndido, un rico emergente, un pujante empresario de moda te invita un día a una fiesta, a una cacería, a una cena en su casa llena de convidados de postín, o te presta un avión privado para una aventura, o te pasea en la cubierta de un yate rutilante en cuya proa te sientes, como Di Caprio, el rey del mundo, un amo del universo de la influencia y el poder, un elegido de la casta de los chamanes del éxito. De pronto, el anfitrión aparece en los periódicos como el dueño de un laberinto pringoso de sobornos y tejemanejes, o sale en los telediarios haciendo el paseíllo en los juzgados con las esposas puestas entre dos maderos, o vuelan por Internet las transcripciones morbosas de sus teléfonos intervenidos. Y entonces el antiguo huésped siente un sudor helado correrle por la médula, y no hay en su cerebro memoria bastante para repasar las conversaciones que han podido ser escuchadas, los testigos que acaso han visto un encuentro incómodo, los papeles que en alguna parte hayan dejado constancia de un favor, de una gestión, de un trámite amablemente acelerado o de una intercesión prestada al calor de las amistosas amabilidades de aquel tiempo grato que parecía inmarchitable y eterno. Ese camino de pisadas inciertas, de huellas acaso mal borradas, es hoy un tormento que martillea la conciencia de algunos políticos que pactarían gustosos con el diablo por evaporar ciertos instantes comprometidos que quizá no puedan desvanecer las solemnes negativas rituales. Los que dieron los permisos, los que firmaron las recalificaciones, los que hicieron la vista gorda, los que abrieron sus despachos a los magnates sospechosos y pastaron con manifiestacomplacencia ensus pesebres de lujo, duermen mal en estas noches de verano por las que culebrean los rumores envenenados- -Marbella, Seseña... -y se deslizan malintencionados datos de citas y conexiones. En ese insomnio culpable llevan ya parte de su penitencia, a expensas de que los jueces encuentren alguna linterna con la que iluminar los rincones de una penumbra de remordimientos. C ESPAÑA YA NO ES BAJITA N la Cava de los Gitanos de Triana había una gran tienda de muebles que ya cerró y que llenó de estanterías para el televisor todos los pisos sindicales que entregó el suegro de Gallardón, el fidelísimo a sus banderas don José Utrera Molina. Esa tienda se llamaba como el alcalde de Huelva, pero sin Perico por delante: Rodri. Y por la vieja Radio Sevilla aún de los Fontán hizo popularísimo un lema publicitario: Piense un mueble... Rodri lo tiene Cada vez que el BBVA saca uno de sus estudios, me acuerdo de Rodri. Lo del BBVA es como los muebles trianeros: Piense un estudio estadístico... el BBVA lo tiene Gracias al BBVA y a sus estudios sobre lo que antes se llamaba la renta per capita, nos enteramos de que Andalucía era nuestro Tercer Mundo. Y nos seguimos enterando de que ahora con el PIB lo sigue siendo, a pesar de la Segunda Modernización y de la rocalificación hasta ANTONIO del último arriate en las zonas verBURGOS des de Marbella. El BBVA nos dice con sus estudios que 25 años de autonomía han servido fundamentalmente para una cosa: para que, Almería al margen, los catalanes sean cada vez más ricos y los andaluces, cada vez más pobres. Y nos dice también el BBVA que por culpa del nacionalismo y de la ETA, el campeón de la Liga de la Riqueza ya no es el Athlétic, sino el Mallorca, no las Vascongadas sino las Baleares. Con el último estudio del BBVA sobre Estadísticas históricas de España en los siglos XIX y XX a los bajitos nos han subido muchísimo la moral. Los españoles hemos crecido 13 centímetros en siglo y medio. Eso para un jugador de baloncesto no tiene la menor importancia, pero para los que vamos por la vida de señores bajitos, de momento nos da un alegrón. Hombre, a algo de centímetros cabremos, ¿no se reparte la riqueza, por qué no se ha de repartir la altura? Pero lo consideramos más a fondo y hasta alquila- E mos pañuelos para hartarnos de llorar. Si los españoles jóvenes cada vez son más altos, los españoles puretones cada vez somos más bajitos. Por muchas estadísticas que saque el BBVA, los bajitos, por ejemplo, no alcanzamos los últimos estantes de esos puñeteros muebles de cocina que los decoradores colocan según las estadísticas del BBVA, todos dispuestos a la altura de señores de 1,75, que es la media de los nacidos en 1980. Aunque digo yo que tampoco hay que tirar de estadística histórica para ver el estirón que hemos pegado, de la generación del Pelargón a los niños de los huevos Kinder. Ahora, por ejemplo, andan todos a vueltas con la Memoria Histórica de un Señor Bajito. Franco, aparte de gallego, era un señor bajito. ¡La que lió el señor bajito! Pero a diferencia de otro gallego de su mismo oficio, del dictador Castro, que como es alto pensó para el futuro en Mienmano Raúl, que es cortete, aquel señor bajito vestido de caqui que había nacido en El Ferrol cuando aún no era del Caudillo, ató el futuro de su querida España como solemos aspirar los cortetes: más alto. Los bajitos estamos encantados de que nuestros hijos, como no se criaron con penurias y comieron ya ternera y tigretones, sean más altos que nosotros. El señor bajito del Ferrol pensó en la restauración de la Monarquía porque quería dejar a España en manos de un señor altísimo, de Don Juan Carlos de Borbón, y hagan ustedes mismos la frase sobre el tratamiento de Alteza que le concedió aquel Franco tan tibio en cuestiones de la Corona. Pero como bajito me deja finalmente otra perplejidad el estudio del BBVA. Ya no vale el tópico de que el español es un señor moreno, bajito, con cara de mala leche porque ha fornicado poco ¿Cómo será el tópico español talla 1,75? Pues quizá el que dio el estudio del CIS: El español medio es casado, católico y del PSOE, tiene vivienda propia y cobra 1.122 euros al mes España no ha dejado de ser católica, pero ha dejado de ser bajita.