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8- 9 S 6 LOS SÁBADOS DE ven en perfecta armonía con su entorno. Un grupo de gente que ha desterrado la violencia, y que se ha organizado alrededor de unos principios tan sencillos como poderosos. Sus casas son el reflejo de esa armonía: son de adobe de estiércol (un insecticida natural) limpísimas, con dibujos en las paredes, habitaciones redondas alrededor de un patio donde juegan los niños y picotean las gallinas. El agua se conserva fresca en botijos de tierra. El aire es seco, huele a humo, al sudor de los animales y a las especies que usan las mujeres para sazonar los guisos. Paisajes, folclore e historia Rajastán ofrece paisajes, folclore e historia a raudales. La visita a Jodhpur es un viaje a la India de leyenda, al corazón de una civilización que llevó el arte de vivir a altísimas cotas de refinamiento. La colección de palanquines reales de la fortaleza- palacio es sorprendente, como lo es también la sala donde están expuestas las cunas mecedoras y las monturas de elefantes. Desde las murallas sube el murmullo de la ciudad vieja, del mercado donde se codean todos los oficios de la India: vendedores de ropa usada, dentistas ambulantes, campesinos en cuclillas junto a sus puestos de verduras, sastres, herreros, carpinteros, joyeros... Hay un mercado de especias que no ha debido cambiar mucho desde el siglo XII: montones de esencias de todos los colores- -polvo de azafrán ocre, de cúrcuma amarillo, de chile molido rojo- -entre los que pasean cabras, vacas y camellos. Jodhpur es de cuento. El espectáculo nunca cesa en Rajastán. Cerca de Bikaner, hacia el norte, hay un templo lleno de ratas que trepan a los hombros de los sacerdotes y corretean entre los pies de los visitantes, otro en cuyos bajorrelieves están esculpidas escenas eróticas de un realismo sorprendente; hacia el este está la espléndida ciudad abandonada de Fatepur Sikri. A lo largo y a la ancho de Rajastán, donde dicen que hay tantos dioses como leyendas, hay celebraciones a lo largo de todo el año. Esta región es una caja llena de sorpresas. Pero Rajastán es, sobre todo, su gente: hombres, mujeres y niños cuya dignidad y generosidad no cesan de sorprender. Me acuerdo de un mendigo en harapos, tirado en una callejuela de Jaipur, muerto de hambre. Le compré un samosa (una empanadilla) y se la di. El hombre me dio las gracias sonriendo, partió la samosa con sus manos y ofreció la mitad a un perro sarnoso que hurgaba en las basuras. Eso es la India, una lección perpetua. Un país que consigue cambiar a los que lo conocen. Y Rajastán, la mejor puerta de entrada. Con la luna llena de noviembre se celebra una feria que reúne a 200.000 camellos y caballos, el mayor mercado del mundo casta baja que se rebeló contra el Maharajá de Jodhpur cuando éste ordenó talar un inmenso bosque de su propiedad. Los bishnoi iniciaron una rebelión pacífica, cuya acción más famosa fue la de atarse a los árboles para impedir la tala. A muchos les costó la muerte. La leyenda dice que el Maharajá, al enterarse, mandó detener la tala y fue en persona a pedir disculpas a los demás. Los bishnois representan algo casi único en el mundo, un movimiento de defensa del medio ambiente surgido de una rebelión popular. Al salvar el bosque, los bishnois dejaron de ser intocables; su victoria les granjeó el respeto de otras castas. He recorrido el desierto a bordo de vehículos todo terreno para visitar las aldeas de este pueblo tan singular. Hoy son una comunidad rica, porque son propietarios de sus tierras desde que el Gobierno se las cedió después de la independencia. La existencia de su libro santo, el Sabat Whani, único entre las comunidades hindúes, da prioridad a la preservación y la protección de la naturaleza, de manera que es habitual ver antílopes pastando apaciblemente en los alrededores de una casa bishnoi. Entre las 29 re- REUTERS Mis direcciones favoritas China La oferta hotelera en Rajastán es amplia y variada. Conviene pasar una o varias noches en algunos de los antiguos palacios reconvertidos en hoteles (tipo Paradores) A dos horas de Delhi, pero en Rajastán, el Neemrana Fort Palace (www. neemranahotels. com) es una auténtica maravilla, perfectamente restaurado y con un servicio impecable, con habitaciones desde 60 a 250 euros. En Udaipur, la cadena hotelera TAJ (en España tl 93 2654501) tiene uno de los hoteles más emblemáticos de Asia, el Lake Palace, una isla en medio del lago. (www. tajhotels. com) En Jodhpur, el Umaid Bhawan es un extravagante palacio construido por último Maharajá y conviene, si no alojarse, por lo menos visitarlo a la hora del atardecer, cuando una orquesta de música clásica india ofrece un recital en el jardín. También en Jodhpur hay tiendas de antigüedades muy interesantes. Para viajar al país de los bishnois, la mejor opción es hacerlo con la agencia de viajes Far Horizon (www. farhorizon. com) Tf: 9111 26221222 Pakistán Nueva Delhi Ne pal Rajastán Calcuta INDIA Bombay Mar Arábigo 0 Km 300 Golfo de Bengala Cochin glas, muchas tienen que ver con la higiene personal, de manera que los Bishnois son el pueblo más limpio de la India. Beben agua filtrada para evitar tragar insectos, no cortan árboles vivos ni matan animales bajo ninguna circunstancia (la castración está prohibida, no tienen bueyes) Los hombres visten de blanco, permiten que las mujeres se divorcien y se vuelvan a casar, disponen de una caja común para financiar sus propias escuelas, asumen el cuidado de sus minusválidos. Son hombres, mujeres y niños que vi-