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42 Madrid SÁBADO 5 8 2006 ABC MADRID AL DÍA EN MEDIO DE LA NADA MANUEL MARÍA MESEGUER La Moraleja recobra poco a poco la normalidad tras seis días sin teléfono El Gobierno regional pide el restablecimiento inmediato de la red b A medida que transcurren los días, la paciencia de los afectados se agota. Se quejan de que la compañía telefónica los ha dejado olvidados y desatendidos MERCEDES SÁNCHEZ MADRID. Tras seis días sin servicio telefónico- -ni internet, ni cajeros automáticos, ni alarmas, ni establecimientos abiertos- -los más de 16.000 vecinos afectados recuperan poco a poco la normalidad. Por fin, ya era hora. Parecía mentira tantos días dependiendo sólo del móvil para poder hablar con la gente afirma Blanca Ruiz, una vecina de la urbanización. Sin embargo, no todos han tenido la misma suerte. Aún quedan varias decenas de domicilios incomunicados. Ante esta situación de confusión, el Gobierno regional ha decidido intervenir. La viceconsejera de Economía e Innovación, Concha Guerra, pidió ayer a Telefónica que restablezca con carácter inmediato el servicio en la Urbanización de La Moraleja de Alcobendas, y reclamó a la compañía una atención adecuada para los cientos de afectados. Asimismo, según informaron fuentes de la Comunidad de Madrid, la viceconsejera se interesó por los vecinos y se puso en contacto con la dirección de Telefónica para mostrarle su inquietud por lo anómalo de la situación, y expresarle los requerimientos de la Comunidad. Además, el Gobierno regional ha puesto a disposición de los afectados el H ace un año su imagen era todavía más inquietante. Bastaba con tomar la radial 4 de estricto peaje, circular con holgura en dirección a Ocaña para desde allí optar por el Sur o el Sureste, sentirse flanqueado por páramos, yermos algunos, roturados otros, para de repente, apenas traspasada la frontera entre Madrid y Toledo, ver aparecer en medio de la nada el esqueleto de cientos de viviendas y el armazón de decenas de grúas. Ahora ya no resulta tan turbador, aunque no deje de ser espectacular, porque algunas fases están muy avanzadas, pero en aquellos meses en que se trabajaba a marchas forzadas en semejantes esqueletos de película futurista al viajero le asaltaba la ingenua pregunta: ¿Quién se va a atrever a vivir en este rastrojal? Con la apertura de la nueva autovía de peaje a Levante se triplicará el número de quienes se formulen la misma cuestión, seguida inmediatamente por su consecuente: ¿quién se beneficia de este disparate? Las investigaciones periodísticas tiran del nada sutil hilo que lleva al ovillo de este emprendimiento en el pueblo toledano de Seseña. El ventilador está permitiendo aflorar ambiciones, miserias, connivencias del ladrillo con la política y yates como mansiones, una situación bien conocida en el arco español del Mediterráneo a la que sin embargo no es ajena la región de Madrid con escándalos pasados (Tamayo y Sáez, según los socialistas) y por venir. Las autoridades castellano- manchegas y el propio megaconstructor insisten en la total legalidad de las actuaciones inmobiliarias, pero será de nuevo la Justicia la que diga su última palabra. Como daños colaterales se encuentran los compradores de las viviendas levantadas en este desierto, que han tenido que desplazarse kilómetros para vivir hipotecados con menos apuros que en la capital. Si la macrourbanización del promotor Francisco Hernando sigue adelante, no debe extrañar que en apenas diez años la nada donde se ha asentado se trueque en más ladrillo rojo y todo el límite madrileño se convierta en un cerco de densas urbanizaciones desde donde asaltar la ciudad. Y si no, que alguien explique por qué se sigue comprando suelo rústico a destajo en todos los corredores que confluyen en Madrid. Uno de los cables afectados por el fuego, completamente calcinado portal del consumidor dentro de su página web (www. madrid. org) donde encontrarán un formulario para realizar las declaraciones de consumo que puedan tramitarse telemáticamente. A medida que pasa el tiempo y continúa el problema, la paciencia de los vecinos se agota. No sólo se quejan de la DANIEL G. LÓPEZ falta de red, sino, sobretodo, de la ausencia de información de Telefónica. A diferencia de lo que había sucedido en otras ocasiones similares, la compañía ha optado por no instalar ninguna caseta de atención al cliente. Lo mínimo es que nos comuniquen cuándo podremos utilizar un servicio por el que estamos pagando y que nos informen de los mecanismos de reclamación, porque tendrán que recompensarnos de alguna manera afirmaba Amparo, vecina de La Moraleja. La respuesta de la compañía de teléfonos ha sido escueta. Se ha limitado a declarar que emitirá próximamente un comunicado en el que, entre otras cosas, informará sobre las actuaciones realizadas. Una portavoz de la empresa señaló que nuestra prioridad número uno es restablecer el servicio, y casi con toda seguridad el fin de semana todos los afectados tendrán teléfono. Ya habrá tiempo de pensar en las indemnizaciones Y es que los trabajos de reparación han sido muy complejos. En los primeros momentos no se sabía muy bien cómo solventar el problema. El incendio del pasado sábado en una estación de Telefónica de Leganés destrozó la red telefónica y metros y metros de cable quedaron calcinados e inservibles. Para restablecer la línea, Telefónica tuvo quedesplazar hasta el lugar a muchos de sus operarios, reforzando la plantilla habitual con otros 150 técnicos venidos de Sevilla, Zaragoza, Valencia o León. Hay gente que lleva días sin dormir y trabajando en condiciones extremas señaló la misma portavoz.