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30 Internacional VIENTOS DE GUERRA EN ORIENTE PRÓXIMO SÁBADO 5 8 2006 ABC Son la joya de la corona militar hebrea. Israel siempre ha presumido de sus carros de combate Merkava. Hoy, pese a su poderío, son su talón de Aquiles en el campo de batalla Dragones de fuego, dragones de duelo J. CIERCO AVIVIM. Imponentes. Aterradores. Bestias de acero con cuatro cerebros humanos. Toneladas de peso. Lento deambular. Paso firme. Una apisonadora con pies de oruga. Fuego de dragón en su pico de oro. Tres generaciones de una misma familia. Merkava- -2, y 3, y 4. Los carros de combate del Ejército de Israel, de fabricación propia, son la joya de la corona militar hebrea. Pero en esta guerra, pese a su poderío, a su capacidad de disuasión, a su imprescindible labor, estos gigantes de hierro se han convertido, sobre todo en las últimas batallas, en un problema de compleja solución. De los soldados israelíes caídos en combate desde que comenzó la guerra hace ya 25 días, la mayoría murió a bordo de los Merkava, víctimas de los sofisticados cohetes antitanque de Hizbolá, los Metis y los Kornet con dos cabezas explosivas, los más desarrollados del mercado gracias a la generosidad de Irán. Es más, en las últimas 48 horas han muerto siete soldados hebreos en el sur del país del cedro, algunos, paradojas de los nombres cruzados de esta guerra, en la localidad libanesa de Markaba. Talón de Aquiles de este particular Sansón de larga melena que campa a sus anchas en Oriente Próximo. Nadie conoce mejor al Merkava 2 que el capitán Edan, de 26 años, al mando de la Séptima Brigada de Caballería y ya condecorado por el Ejército por sus campañas en Gaza. Carros de combate israelíes se detienen para ayudar a otro vehículo blindado volcado en el sur del Líbano A solas, el capitán Edan habla más. Regatea menos. Saca a relucir su lado humano. Deja de ser un robot con uniforme verde oliva. Reconoce la vulnerabilidad de sus carros pero también la importancia de su aportación en el campo de batalla. Y confiesa que en la guerra no sólo se mata, no sólo se muere, también, pese a todo, hay tiempo para la lírica. hombres. Para pensar en mi mujer, en mis padres. Para compartir sentimientos encontrados, donde chocan los intereses de mis dos familias, la que vive en Haifa y el Ejército. Da para mirar atrás y ver esos cohetes que vuelan hacia Avivim, hacia Zifat, hacia Carmiel AP Apoyo a la Infantería Acaba de pasar una semana en el sur del Líbano al frente de sus hombres, de sus carros. Su discurso, en un principio, demasiado oficial, por tener pegado a su nuca al coronel Guil, comandante de la Brigada Yifna. Hemos cubierto la espalda a nuestra Infantería siete días y siete noches. Nuestra misión consistía en apoyar su ofensiva, vigilar las casas colindantes para evitar que les tendieran emboscadas. Nos hemos visto también obligados a participar en operaciones de rescate de compañeros caídos en combate. Hemos salvado a varios soldados pero también hemos transportado en nuestro carro a dos chicos que murieron a bordo por culpa de sus heridas Sus palabras salen disparadas de su boca, con la lección demasiado bien aprendida. Estamos siendo más lentos de lo esperado porque extremamos al máximo las precauciones, incluso poniendo en riesgo nuestra seguridad física, para evitar dañar a civiles. Hemos dejado de disparar contra terroristas de Hizbolá por ver civiles en los alrededores y luego esos mismos terroristas nos han atacado con misiles antitanque que han impactado contra nuestro Merkava pero por suerte no han logrado perforarlo La última barrera Ahí te das cuenta- -dice el militar- -de que en ese momento eres la única barrera entre los terroristas de Hizbolá y mi país, mi familia, mi casa. La sensación es muy curiosa porque yo es- Guerra y poesía Una semana metido en un carro de combate da para mucho. Para mirar al cielo estrellado. Para hablar con mis toy aquí, en el frente, en un carro de combate y salgo con vida, y a lo peor mis amigos o mis familiares resultan heridos en Haifa El capitán Edan no quiere entrar en detalles de estrategia militar. Tampoco desea valorar la vulnerabilidad, quién lo iba a decir, de sus Merkava en Markaba. Se limita a sonreír y, en un gesto más que significativo, a acariciar a modo de despedida a la bestia que ha dejado hace unos minutos de rugir. Mañana, a buen seguro, volverá a hacerlo en el campo minado de un sur del Líbano de fuego, de duelo. Un grupo de palestinos asalta la prisión de Jericó, controlada por la ANP, y mata a seis presos ABC RAMALA. Un grupo de unos 50 palestinos irrumpió ayer en la prisión de la ciudad cisjordana de Jericó, controlada por la Autoridad Nacional Palestina (ANP) mató a seis presos e hirió de gravedad a otros dos, informaron fuentes de seguridad palestinas y testigos presenciales, según informa Efe. Estos testigos relataron que al menos ocho de los participantes en el asalto vestían uniformes de la Policía palestina y que lograron entrar con facilidad en la prisión, donde abrieron fuego contra varios reclusos. Según las fuentes de seguridad palestinas en Jericó, el ataque pudo deberse a un ajuste de cuentas por disputas familiares, aunque en un principio se creyó que los asaltantes habían matado a presos sospechosos de colaborar con Israel. Los testigos agregaron que los seis presos asesinados estaban presunta- mente implicados en la muerte de dos hermanos de la ciudad cisjordana de Naplusa, Ali y Husam Faraj, que fueron atropellados hace un año por un camión cuando salían de orar de una mezquita. Por otra parte, en la localidad palestina de Rafah, situada en el extremo sur de la franja de Gaza, fuerzas israelíes dispararon contra dos milicianos palestinos cuando trataban de aproximarse- -según un portavoz del Ejército de Israel- -a la zona fronteriza. Fuentes médicas palestinas no informaron de víctimas mortales durante la tarde, por lo que se cree que los milicianos tan solo resultaron heridos. Desde que Israel lanzó la ofensiva contra Rafah han muerto 12 palestinos, entre ellos dos menores de 12 años.