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ABC SÁBADO 5 8 2006 Internacional 29 VIENTOS DE GUERRA EN ORIENTE PRÓXIMO Hizbolá lanza tres misiles sobre Hadera a unos 30 kilómetros de Tel Aviv Nueva jornada negra para Israel con tres civiles y tres soldados fallecidos veinte muertos y han caído 600 Katiushas desde que el primer ministro israelí Ehud Olmert desmantelara a la milicia de Hizbolá JUAN CIERCO. CORRESPONSAL KIRYAT SHMONA. Hay días en los que las palabras traicionan al orador y le dejan en evidencia. Hay guerras en las que los pronósticos no deben hacerlos ni las casas británicas de apuestas. Hay días y guerras en las que es mejor mantener la prudencia, arma de gran calibre para no ser señalado con el dedo acusador con el paso de las horas, por el balance de las batallas, por las oleadas de cohetes. El miércoles, crecidos por las últimas noticias llegadas desde el campo de batalla, obligados por la necesidad de convencer a su opinión pública de que este conflicto con Hizbolá no sólo merece la pena sino que cuando se acabe se habrá ganado, Ehud Olmert y Amir Peretz cantaron victoria. El primer ministro y el titular de Defensa israelíes aseguraron, advirtienb Se han producido do de que quedaba tiempo para el dolor, la sangre y las lágrimas, que Hizbolá estaba prácticamente desmantelado que se había minado su capacidad de resistencia que se había acabado con dos tercios de sus cohetes de medio y largo alcance Palabras traicioneras Pues bien, desde que el jefe del Gobierno y su ministro de Defensa hebreos pronunciaran esas palabras arriesgadas, traicioneras, nada prudentes, el número de muertos y heridos en las filas israelíes se ha disparado, la cifra de cohetes Katisuha y de otros de mayor alcance y de carga explosiva más pesada se ha multiplicado hasta alcanzar cotas insospechadas tras las conclusiones de Olmert y de Peretz, cotas inaceptables para la opinión pública hebrea. En esas 48 horas largas que fueron desde sus palabras del miércoles a la noche de ayer, han muerto 19 israelíes, 8 soldados y 11 civiles, y han caído sobre el norte de Israel la friolera de 600 cohetes y misiles. Los últimos muertos, ayer. Tres militares de la Brigada Golani, a bordo de un carro de combate Merkava en el sur del Líbano, alcanzado de nuevo por los cohetes antitanque de Hizbolá; y tres civiles en las aldeas árabe- israelí y drusa de Majdal Krum y Maghar. Palabras una vez más traicioneras, nada prudentes, las pronunciadas asimismo ayer por Daniel Seaman, portavoz para los medios internacionales de la Oficina del primer ministro, al dirigirse a varios corresponsales españoles: Se han confirmado otros dos muertos. Ya son tres. Una es drusa y los otros dos, árabes. Es viernes, un buen día para morir Los últimos cohetes aterrizados ayer por todo el norte de Israel, sin excepción. Más aún, ya entrado el sabat, tres misiles de largo alcance llegaron hasta la ciudad de Hadera, a más de 100 kilómetros al sur de la frontera y a unos 30 de Tel Aviv, en una vuelta de tuerca que tendrá sin duda serias consecuencias. Amir Peretz Cohetes que, por vez primera, cayeron ayer también en Quneitra, la parte siria del Golán según Daniel Seaman, cuando la comunidad internacional reconoce todo el Golán, no sólo una parte, como territorio perteneciente a Damasco. Israel considera abierta desde hace días la posibilidad de que los milicianos de Hizbolá disparen sus cohetes de manera intencionada contra objetivos sirios para forzar a Damasco a intervenir en el conflicto y transformarlo en una guerra regional. Doscientos cohetes Cerca de 200 cohetes en un solo día, 60 en una hora, entre las dos y las tres de la tarde. Todos ellos cargados con 50.000 bolitas de acero que se convierten en balas asesinas.