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14 Nacional LEY DE VÍCTIMAS DE LA GUERRA CIVIL Y LA DICTADURA SÁBADO 5 8 2006 ABC INFORME GENERAL Y MEMORIA ECONÓMICA En cuanto a los llamados niños de la guerra el informe reseña que en julio de 2005 sobrevivían 543 residentes en el extranjero: 327 en Rusia, 5 en Georgia y 36 en Ucrania; 127 en México, 78 en Venezuela y 63 en Chile. Cerca de trescientos residen en España. En enero de 2005 se aprobó una proyecto de ley para atender a la precariedad de su situación, que incluyó prestaciones económicas y mecanismos de cobertura de asistencia sanitaria cuando en el país de residencia carezcan de ella o tenga un alcance insuficiente. Campos de concentración Otra situación de la que se hace eco el informe es de los campos de internamiento y concentración, que al final de la contienda eran unos sesenta sin que haya recordatorios en la mayoría de los lugares donde estuvieron emplazados. El informe indica que es difícil cuantificar el número exacto de prisioneros, ya que existen discrepancias entre los datos facilitados por los distintos historiadores y así, frente a la cifra inicialmente aportada de 180.000 prisioneros, la mayoría de los estudiosos hoy coinciden en afirmar que esa cifra rondó las 280.000 personas inmediatamente después de la Guerra Civil El número de fallecidos en esos campos se estima en torno a 10.000, la mayoría por hambre o tuberculosis. Además, los combatientes que se exiliaron en Francia fueron conducidos a campos de internamiento, siendo tratados en la práctica como prisioneros. Aproximadamente 275.000 españoles pasaron por estos campos, aunque, con la entrada de Francia en la Segunda Guerra Mundial y las gestiones del Gobierno republicano en el exilio, el número disminuyó progresivamente. También hubo presos en campos de concentración nazi, singularmente en Mauthausen (Alemania) siendo el grupo más conocido el convoy de los 927 Se calcula que en total pasaron por este campo cerca de 7.000 españoles, de los que en torno a 5.000 murieron allí. EFE La Asociación de ex Presos y Represaliados Políticos Antifranquistas, que integran Ramiro Fuentes, Gervasio Puerta y Gregorio Ortiz, ha exigido una condena pública del régimen terrorista de Franco y el mismo trato que reciben las víctimas de ETA La comisión asesora propone un reconocimiento formal a los maquis Calcula que los guerrilleros republicanos llegaron a ser en torno a 6.000 b El informe apunta que, aunque hay divergencias entre los estudiosos, hubo más de 600.000 exiliados y alrededor de 280.000 prisioneros al finalizar la guerra GONZALO LÓPEZ ALBA MADRID. La comisión interministerial para el estudio de la situación de las víctimas de la Guerra Civil y de la dictadura considera pertinente que se promueva el reconocimiento de los maquis y guerrilleros, cuyo número se calcula en torno a los 6.000 según se recoge en su informe general, al que ha tenido acceso ABC. El fenómeno guerrillero, según relata este documento, empezó a fraguarse durante la Guerra Civil en bolsas aisladas de resistentes republicanos y, en abril de 1938, el Ministerio de la Guerra agrupó a muchos en el XIV Cuerpo de Guerrilleros. Al finalizar la guerra, parte de ellos y otros combatientes del sector republicano continuaron la resistencia armada con técnicas de guerrilla. Desde 1948 fueron paulatinamente abandonando la lucha, pero algunos no lo hicieron hasta pasados veinte años del fin de la guerra. La mayor parte de las actuaciones de reconocimiento a este colectivo, según el informe, ha sido civil y ciudadana En el ámbito político, hasta 2001 no se desarrollaron las primeras actuaciones, con el debate en el Congreso de dos proposiciones de ley. En una de ellas se instó al Gobierno a adoptar las medidas necesarias para suprimir de sus expedientes los términos de bandoleros y malhechores El informe hace también un somero relato del exilio, situación que- -dice- -afectó a unas 635.000 personas. Precisa el texto que el exilio no se produjo en una sola vez: a lo largo de los tres años que duró la guerra e incluso durante la dictadura se sucedieron varias oleadas, coincidentes con las derrotas significativas del ejército republicano o el recrudecimiento de las represalias del nuevo régimen Así, indica que la primera oleada se produjo en el verano de 1936, cuando se calcula que unas 15.000 personas huyeron por la frontera francesa el segundo gran exilio tuvo lugar en junio de 1937 y afectó a unas 120.000 per- sonas el tercero se produjo tras la ocupación del Alto Aragón, en la primavera de 1938, y, posteriormente, a finales de enero de 1939, se produjo el éxodo más importante, alrededor de 500.000 personas Añade que, en marzo de 1939, se produjo la última oleada, que se dirigió principalmente al Norte de África, Francia e Iberoamérica. El informe apunta que fueron trasladados a Latinoamérica en torno a 30.000 refugiados, de los que México acogió a 20.000, además de a los llamados niños de Morelia COMPAÑEROS DE VIAJE TULIO DEMICHELI stas últimas semanas los historiadores se encargaron de chafarle a Rodríguez Zapatero su cruzada por la recuperación de la memoria histórica argumentando, sencillamente, que Memoria no es Historia La memoria es individual, la impronta que los hechos vividos dejan en las personas, está teñida de su afectividad y es fabuladora. En cambio, la Historia es una disciplina académica que analiza los hechos ocurridos para aclararlos con rigor y metodología. Los historiadores también señalaron que el pacto de silencio de la Transición nada tuvo que ver con la Historia, como así lo demuestra el ingente ejercicio historiográfico realizado desde la muerte de Franco y aun antes. Hoy podemos decir que ya E queda muy poco por saber de la República, la Guerra Civil y la Dictadura. Tampoco la cultura popular padeció tal amnesia: el cine y la televisión han abordado hasta la saciedad la visión de los vencidos tanto como la literatura: series, películas, centenares de novelas han compensando la visión de los vencedores difundida hasta 1975. El pacto de silencio de la Transición más bien fue un acuerdo para no judicializar el pasado ni enredarse en una estéril campaña de responsabilidades políticas. Es decir, la sociedad le exigió a los partidos que se pusieran de acuerdo en una reforma consensuada para fundar el nuevo marco de convivencia sobre la reconciliación. El pacto constitucional de 1978 reconocía implícitamente que la tragedia de 1936 se debió al estrepitoso fracaso de la clase política. Un fracaso que no se podía repetir. Tampoco parece que hoy aún estuviera pendiente la reparación de las víctimas republicanas de la Guerra Ci- vil y del franquismo. Nada menos que 16.000 millones de euros reconoce el Gobierno que se han destinado a ese fin. Por su parte, los juristas han considerado que la revisión de los juicios de la guerra y la posguerra crearía inseguridad jurídica y la desaconsejan: valdría con una declaración general de que fueron injustos. En cuanto a la reunión de la memoria documental, el Gobierno ya se ha encargado de descargar el Archivo de Salamanca de los papeles catalanes, lo cual es una incongruencia con las aspiraciones centralizadoras de su propia Ley, al dispersar y no reunir esas fuentes de la Historia. Vaya manteo. Bien parece que ahora al PSOE le falló su propia memoria histórica y le ha vuelto a ir tan mal como en los años 30 con los mismos compañeros de viaje. Como ya le fue con ERC en la Revolución de 1934 cuando Maciá y Companys proclamaron el Estado Catalán. Como ya le fue con el PCE (hoy enmascarado en IU) durante la Guerra Civil.