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ABC SÁBADO 5 8 2006 Nacional 13 La investigación parlamentaria abierta en las Cortes Valencianas a raíz del accidente de metro que se cobró 43 muertos ya cuenta con un dictamen final, aprobado con los votos del PP, que dista diametralmente de las conclusiones de la oposición. El debate ha resultado estéril Comisión del Metro de Valencia o investigar para concluir lo mismo TEXTO: MANUEL CONEJOS VALENCIA. Las horas extras que, en pleno paréntesis estival, han destinado los diputados valencianos a tratar de esclarecer qué sucedió y por qué motivos en la fatídica curva de la estación de Jesús, no han surtido efecto práctico alguno. La presencia de técnicos, políticos y sindicalistas únicamente ha permitido que los tres grupos representados en la Cámara regional hayan reafirmado sus posiciones de partida. Así se ha constatado en una comisión de investigación que va tocando a su fin. Ayer, debatió y votó el dictamen de la ponencia que deberá ser analizado en un pleno extraordinario de las Cortes Valencianas el 11 de agosto. Como era previsible, quedó patente que el PP, por una parte, y PSPV y EU, por otra, están en las antípodas a la hora de interpretar el transcurrir de la comisión y las conclusiones de las 32 comparecencias y de los 48 documentos analizados. Los populares respaldaron con su mayoría el dictamen final, mientras que la oposición se opuso al mismo y el lunes emitirá sus votos particulares. Las conclusiones avalan que el exceso de velocidad fue la única causa del accidente, salvo que la investigación judicial aporte alguna novedad. Se exculpa a los políticos porque han realizado inversiones de mejora en la línea 1 y a la empresa porque los técnicos que han comparecido aducen que más de 12.000 kilómetros de redes fe- rroviarias estatales tienen sistemas de seguridad inferiores a los de la línea accidentada. La oposición reclama dimisiones La filosofía de los expertos consistía hasta la fecha del siniestro en no proteger con balizas de frenado elementos fijos del trazado, sistema que sólo ha sido incorporado en algunos puntos de la red catalana. Por ello, las conclusio- Conclusiones PP. Causa del accidente (que no era previsible ni evitable) el exceso de velocidad. No hubo fallo mecánico. El sistema de seguridad era adecuado y cumplió las revisiones. El maquinista estaba cualificado. No hay responsabilidad política. Pide agilizar las inversiones en la línea 1. Hay que impulsar una ley autonómica y otra estatal de seguridad. PSPV- PSOE. La única causa del accidente podría no ser la velocidad. Hay responsabilidad política por no priorizar los servicios públicos. La empresa no detectó los riesgos y no garantiza que el accidente se repita. Hay que revisar el sistema de seguridad. Esquerra Unida. El accidente se podría haber evitado. Camps debería dimitir por las malas condiciones de la línea 1. FGV forma poco a sus maquinistas. Hay que instalar balizas limitadoras de velocidad en los puntos conflictivos. nes recogen que el accidente no era ni previsible ni evitable Frente a la conclusión definitiva aprobada gracias a la mayoría parlamentaria de los populares, los grupos de la oposición consideran que con 43 víctimas alguien tendría que tener la valentía política de dimitir y apuntan hacia el consejero de Transportes, José Ramón García Antón, y por elevación hacia el jefe del Gobierno regional, Francisco Camps. Ambas formaciones coinciden en que la velocidad podría no ser la causa única, aunque sí necesaria, del accidente y esperan a que la investigación judicial. Además, coinciden en que las inversiones en la línea 1 no han sido suficientes que la inexistencia de frenado en la curva del siniestro se tenía que haber subsanado y destacan las quejas sindicales acerca de la escasa formación de los maquinistas. La instalación de balizas de frenado es una exigencia de ambos grupos, como harán constar en su voto particular y también que la política de fastos y grandes eventos del Gobierno de Camps ha ido en detrimento de la calidad de los servicios públicos Con unas posturas tan dispares, el único resquicio para el acuerdo pasaba por que el accidente sirviera para que los grupos parlamentarios formaran un frente común en pos de la seguridad ferroviaria en el futuro. Pero no pudo ser. CÉSAR ALONSO DE LOS RÍOS MÁS QUE INSACIABLES ómo hemos sido tan tontos como para no sospechar que el motín de los trabajadores de Iberia iba a servir para que la Generalidad reivindicara el aeropuerto de El Prat? Es verdad que podía resultar excesivo ya que el Estatuto acaba de ser aprobado e incluso refrendado popularmente (de forma vergonzante, es cierto) Cabía esperar, por eso, que los Mas y los Montilla pudieran tener un comportamiento mínimamente normal, mínimamente respetuoso con ellos mismos, con el texto que han defendido y debatido y firmado. Ingenuos. Como si no conociéramos la naturaleza de los nacionalismos, su sed inagotable de poder, su condición enfermiza y totalitaria. ¿C Visitó Pasqual Maragall la Moncloa a los tres días del Referéndum para pedir la pronta aplicación del Estatuto. Ha viajado hace unos días Zapatero a Barcelona para anunciar que el Estatuto deberá entrar en funcionamiento con el nuevo curso escolar y, entretanto, surge el tremendo motín de El Prat, en el que las autoridades de la Generalidad han demostrado la incapacidad que ya es en ella metódica... y la salida es la reclamación contra el Estado, contra lo que queda de este, contra la miseria misma. ¡Que les den el maldito aeropuerto! se oye decir. ¡Que les den todo! Creían los socialistas del resto de España que con el Estatuto- -producto de la glotonería, de la insolidaridad y la irresponsabilidad- -terminarían los problemas. Consideraban que a partir de la aplicación de la criptoconstitución los catalanes podrían sentirse al fin encajados en el Estado. Pobrecillos. Ahora va a comenzar la lucha final y vamos a asistir al mismo juego de posiciones políticas en Madrid (las más comprensivas, las menos optimistas. y a los mismos mecanismos de chantaje desde Barcelona. Porque únicamente cambiarán la realidad de la independencia por una situación claramente abusiva. Terminaremos de pagar los demás hasta sus propios errores. Como en este caso de El Prat. ¿Y todavía quedarán por estos pagos gentes que sigan llamándonos separadores a los que reclamemos una mínima racionalidad? De septiembre en adelante, el resto de los españoles deberemos estar preparados para pagar todos los disparates y disfuncionalidades que va a originar el nuevo Estatuto... pero podrá servirnos de consuelo comprobar que nada de eso resulta relevante al lado de lo que va a suponer el proceso de paz