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4 Opinión SÁBADO 5 8 2006 ABC PRESIDENTE DE HONOR: GUILLERMO PRESIDENTA- EDITORA: CATALINA LUCA DE TENA LUCA DE TENA CONSEJERO DELEGADO: SANTIAGO ALONSO PANIAGUA DIRECTOR: JOSÉ ANTONIO ZARZALEJOS Director Adjunto: Eduardo San Martín Subdirectores: Santiago Castelo, Rodrigo Gutiérrez, Carlos Maribona, Fernando R. Lafuente, Juan María Gastaca, Alberto Pérez, Alberto Aguirre de Cárcer Jefes de área: Jaime González (Opinión) Mayte Alcaraz (Nacional) Miguel Salvatierra (Internacional) Ángel Laso (Economía) Jesús Aycart (Arte) Adjuntos al director: Ramón Pérez- Maura, Enrique Ortego Redactores jefes: V. A. Pérez, S. Guijarro (Continuidad) A. Collado, M. Erice (Nacional) F. Cortés (Economía) A. Puerta (Regiones) J. Fernández- Cuesta (Sociedad) A. Garrido (Madrid) J. G. Calero (Cultura) J. López Jaraba (Deportes) F. Álvarez (TV- Comunicación) L. del Álamo (Diseño) J. Romeu (Fotografía) F. Rubio (Ilustración) Director General: José Luis Romero Adjunto al Consejero Delegado: Emilio Ybarra Aznar Económico- financiero: José María Cea Comercial: Laura Múgica Producción y sistemas: Francisco García Mendívil SONORO SILENCIO EN LA HABANA T EL FUTURO DE LOS PRESOS ETARRAS H AY que agradecer al ministro de Justicia, Juan Fernando López Aguilar, que haya dado al llamado proceso de paz -él prefiere denominarlo proceso de terminación de la violencia -una certeza tan necesaria como la de que a los etarras con las manos manchadas de sangre sólo les quedaría cumplir sus condenas Lo hizo en la carta dirigida a ABC que este periódico publicó en su edición de ayer, carta en la que López Aguilar calificaba como versión falsa un inciso de nuestro editorial del día 3, en el que se le atribuía la distinción entre terroristas recuperables y no recuperables Por cortesía, este diario no respondió ayer a la misiva del ministro, bastante más precisa que las declaraciones que hizo a la prensa el pasado 26 de julio, causantes de una polémica debida, tal vez, a lo ambiguo de sus palabras. Habría ahorrado mucho trabajo a la mayoría de medios que las interpretaron en el mismo sentido de que contraponía las actitudes de etarras irrecuperables como Javier García Gaztelu y de algunos etarras con las manos manchadas de sangre con crímenes horrendos -cita literal de sus palabras- a las de etarras recuperables. Bien es cierto que nunca se refirió a estos últimos con tales términos, pero la construcción de su planteamiento no dejaba lugar a muchas dudas, pues parecía que sólo consideraba irrecuperables a García Gaztelu y a algunos etarras de su pelaje. ¿Y los demás? El ministro afirma ahora que nunca sugirió semejante contraposición y desde estas páginas celebramos que así sea, porque aclara, aunque sólo sea en parte, un asunto que, como él mismo reconoce en su carta, originó que le atribuyeran la distinción entre etarras buenos y etarras malos. Solventadas parcialmente por el ministro las dudas y aclaradas por López Aguilar las palabras que casi todos, en su opinión, interpretamos incorrectamente, hasta el punto de ofrecer una versión falsa de las mismas, sólo queda preguntarle por la cuestión fundamental, no aclarada en Santander y no aclarada tampoco en su carta publicada ayer en ABC. ¿Qué tratamiento recibirán los presos etarras distintos a los que son irrecuperables O por ser más precisos: ¿hay presos etarras recuperables? Sabemos, y nos congratulamos por ello, que a los etarras con las manos manchadas de sangre sólo les quedaría cumplir sus condenas Merece la pena repetir esta sentencia de López Aguilar, que supone un inmejorable aviso a ETA y Batasuna, sobre todo en la semana en la que los dirigentes de esta formación ilegal han lanzado, uno tras otro, varapalos seguidos al PSOE y al Gobierno sobre los presos, la ley de Partidos y, anteayer mismo, la inclusión de Navarra en la mesa política, la reversibilidad de la tregua y el mantenimiento de la violencia mientras no se acceda a sus objetivos. No parece que éstas sean las bases sólidas a las que alude el Gobierno para tranquilizar a la opinión pública sobre el rumbo del proceso de negociación con ETA. Más parecen el certificado de que no hay condición ninguna para hablar con los etarras, empezando por la voluntad inequívoca de dejar la violencia, tal y como se exigía en la declaración del Congreso de los Diputados sobre el final dialogado del terrorismo. No sólo no abandonan la violencia, sino que la sacan a pasear en lo que constituye una amenaza en toda regla. Por eso tiene tanto valor en las actuales circunstancias, vista la reacción de Batasuna ETA, la carta que el ministro de Justicia envió a ABC aclarando lo que dijo en Santander sobre el futuro de los presos etarras. LA GRAN MURALLA CIBERNÉTICA ARO es el día en que no llega alguna noticia que tenga que ver con los intentos de China por censurar internet. Cuando no es que ha cerrado de golpe algunos cientos de cibercafés, impidiendo el acceso a la red de comarcas enteras, es que ha impuesto sus criterios y su censura a los principales portales del mundo a cambio de dejarles hacer negocio, o que ha clausurado la página personal de algún intelectual disidente, o que ha bloqueado sin previo aviso centenares de miles de cuentas de correo electrónico, o censurado una interminable lista de palabras, entre las que también se encuentran los términos libertad y democracia Los esfuerzos que el Gobierno del gigante asiático debe hacer para mantener este control pasan por realizar enormes inversiones en personal y tecnología, que, además, deben renovarse continuamente a causa de la velocidad con que los adelantos se suceden en este campo. En cuanto se ha levantado una barrera en la red, alguien, en algún lugar, desarrolla algún programa capaz de saltársela, lo que obliga a construir otra barrera, que también será superada... Viene a la memoria esa imagen cómica de un operario intentando tapar con sus propias manos las múltiples fugas de agua de una tubería. No importa cuánto se esfuerce, siempre hay una fuga nueva. Algún día se sabrá cuánto dinero ha invertido China para contener internet, y cuánta gente ha dedicado y dedica en exclusiva a construir esta Gran Muralla cibernética R Para acometer esta tarea faraónica, además, el régimen de Pekín necesita de la colaboración de las mismas empresas de internet a las que está censurando. Una colaboración que tiene, sin duda, una altísima compensación económica para estas compañías, aún a costa de llevar colgado el sambenito de antidemocráticas en sus países de origen. Así, tanto el principal buscador del mundo, Google, como los megaportales de Microsoft o de Yahoo se han doblegado a la voluntad de Pekín, suscribiendo un código de conducta por el que se han comprometido a bloquear los contenidos prohibidos Sin embargo, y a pesar de esta colaboración interesada, las autoridades chinas continúan bloqueando a su antojo las páginas web, los correos electrónicos y todos los servicios on line que consideran oportunos. Y todo sin que ninguno de estos gigantes de la informática diga una palabra más alta que otra. Toda una lección de solidaridad con los usuarios y de respeto hacia sus millones de clientes. El premio de ese silencio, claro, es enorme. Ciento diez millones de ciudadanos chinos acceden ya regularmente a internet, lo que convierte al país asiático en el segundo mercado on line del mundo, sólo por detrás de Estados Unidos. Y la cifra se sigue incrementando a un ritmo de veinte mil nuevos usuarios cada día. Una auténtica marea de gente dispuesta a navegar, comprar, discutir, invertir y divertirse a través de la red. Internet es, hoy, el peor enemigo de cualquier régimen totalitario. ENIENDO en cuenta las contradicciones específicas del régimen cubano, a nadie le extrañó que el mismo Fidel Castro culpase también al embargo norteamericano de la política de hermetismo informativo en torno a su estado de salud y que se calificase de secreto de Estado los detalles sobre el proceso clínico del comandante. Las condiciones de transparencia en el castrismo han sido tradicionalmente rígidas en los años de revolución, y ahora que se anuncian tiempos especialmente sensibles, los dirigentes de guardia en La Habana consideran que no hay razones para modificar esta política. Sin embargo, con ello no hacen sino corroborar sus peores reflejos de desprecio por la sensibilidad de los ciudadanos. No les basta con haber privado al pueblo cubano del derecho de elegir a sus gobernantes mediante los métodos democráticos que utilizan las naciones civilizadas, sino que en estos momentos de natural turbación siguen ignorando las más elementales reglas de urbanidad política. Que cuatro días después de haber sido anunciada la transmisión provisional del poder a manos del general Raúl Castro, los cubanos no hayan podido ver ni siquiera una imagen de quien ahora les gobierna oficialmente, es sencillamente un gesto de desprecio absoluto para con los ciudadanos. Si lo que pretendían con esto era alimentar toda clase de elucubraciones, no podían haberlo diseñado mejor. La proclama del diario oficial Granma diciendo que la transición es una palabra que no figura en nuestro vocabulario es sencillamente una redundancia: por lo que se entrevé de lo que ha pasado hasta ahora, una de dos: o la situación de la salud de Fidel Castro no corresponde con lo que se anuncia oficialmente, o el periodo de mandato de Raúl empieza siendo aún peor que el de su hermano mayor, que ya es decir. Efectivamente, los aparatchiks de la revolución cubana dan señales de no moverse o si acaso de retroceder. Lamentablemente, la situación es tan confusa que hace dudar incluso a los analistas de la Casa Blanca. El llamamiento del presidente Bush a la formación de un gobierno provisional es una medida no sólo prematura, sino esencialmente desenfocada. La democracia llegará tarde o temprano a Cuba, pero han de ser los propios cubanos quienes la pongan en marcha. Y por el momento, con Raúl o con Fidel al timón, las estructuras del régimen resistirán mientras el comandante resista. Hasta los más probados dirigentes del Partido Comunista cubano son conscientes de que el régimen no sobrevivirá a Fidel, y por eso mismo, no sería razonable alentar en estos momentos movimientos bruscos, mientras no se sepa de verdad cuál es la situación clínica del dictador. Castro aún podría dar sorpresas desagradables.