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ABC VIERNES 4 8 2006 Sociedad 55 Ciencia Newton sufrió fuertes dolores de cabeza en su esfuerzo por resolver los enigmas de la órbita lunar magma lunar ya no era tan líquido. En la época recogida en la hipótesis de los científicos estadounidenses, el tiempo necesario para que bajase la marea de material semilíquido excedía al que la Luna empleaba para completar un giro alrededor de la Tierra y así comenzó a formarse el bulto que ahora observamos y que proporciona valiosa información sobre la historia del baile entre la Luna y nuestro planeta. El trabajo de los científicos del MIT lanza nuevas preguntas sobre la compañera cósmica de la Tierra y renueva el interés científico por un objeto celeste aún misterioso. Nuevas preguntas Será interesante averiguar qué pasos siguió la Luna para pasar de la órbita descrita en el artículo de Garrick- Bethell a la actual y plantearse los efectos de las mareas causadas cuando nuestro satélite se encontraba a casi un tercio de la distancia actual. En el momento estudiado en el artículo de Science la Tierra giraba sobre sí misma mucho más rápido que hoy- -la fuerza gravitatoria lunar también ha ralentizado la rotación terrestre- -y los días entonces duraban sólo 12 horas. Pueden imaginarse las descomunales mareas, en torno a 10 veces más amplias debido a la mayor proximidad de la Luna y con sólo seis horas de diferencia entre el nivel máximo del mar y el mínimo. Es probable que Laplace hubiera descansado unos minutos después de escuchar la respuesta de Garrick- Bethell y sus colaboradores han dado al enigma que él planteó hace doscientos años. Poco después, casi con seguridad, la solución abriría nuevos caminos para las cuestiones en la mente del matemático francés. Y es que nuestra cercana Luna guarda aún muchos secretos. NASA Los astronautas Reiter y Williams prepararon la ampliación de la ISS HOUSTON. El astronauta de la Agencia Espacial Europea (ESA) Thomas Reiter y su colega estadounidense Jeffrey Williams salieron ayer de la Estación Espacial Internacional (ISS) poco después de las tres de la tarde hora española para permanecer en el espacio durante unas seis horas. En ese tiempo repararán equipos e instalarán estructuras necesarias para la posterior ampliación de la ISS. Además, los dos astronautas desplegaron en el exterior de la Estación varios dispositivos necesarios para el desarrollo de experimentos. Este ha sido el tercer paseo espacial del europeo Reiter, que ya había vivido la experiencia dos veces más en la Mir en 1995. Estalactitas y estalagmitas, claves para conocer el pasado climático de la Tierra Ofrecen datos meteorológicos muy precisos de los últimos 400.000 años b Las nuevas técnicas ayudarán a conocer las causas de procesos con efectos dramáticos para el medio ambiente de todo el planeta como son las glaciaciones D. M. MADRID. Cuando miramos la previsión del tiempo en televisión, no esperamos que sea completamente precisa, pero sí consideramos conveniente saber para cuándo es el pronóstico. No parece demasiado útil que nos cuenten que va a nevar algún día en los próximos mil años. Y sin embargo, esa es la situación a la que se enfrentan los científicos que estudian el clima del pasado. Los datos que proporcionan métodos tradicionales para conocer el tiempo que hizo hace miles de años, como el estudio de los sedimentos o los nucleos de hielo polar, conllevan una considerable incertidumbre. La información se recoge analizando los efectos del cambio climático a lo largo de los siglos en las distintas capas de tierra o hielo, y datar cada estrato de forma precisa no es fácil. Ahora, según explica Gideon M. Henderson en un artículo publicado es- Sobre la castigada superficie lunar, están escritos muchos de los capítulos de su historia, y también de la de nuestro planeta ta semana en la revista Science los avances en el estudio de los espeleotemas- -formaciones como las estalagmitas que se encuentran en las cavernas- -pueden proporcionar un empujón importante a la reconstrucción del pasado climático de la Tierra. Disuelto en el agua que con su goteo forma las estalagmitas, hay uranio. Este elemento, con el paso del tiempo, pierde radiactividad y se convierte en Torio. Analizando las cantidades de uranio y torio presentes en un espeleotema, se puede conocer la edad de esa capa- -que como los núcleos de hielo o los estratos de sedimentos guardan memoria de los cambios climáticos producidos en nuestro planeta- -con un margen de error mucho menor los núcleos de hielo o los estratos terrestres. Explicado de una forma básica, cuanto más torio hay en una capa, más antigua es y por eso en las más modernas no se encuentra este elemento. Las estalagmitas tienen varias ventajas respecto a la técnica empleada para conocer el clima del pasado más extendida: los núcleos de hielo. Éstos últimos se encuentran lejos de los centros de población humanos, en ellos no quedan grabados los cambios en grandes sistemas climáticos como los monzones o El Niño y son difíciles de datar con precisión. El porqué de los cambios Los núcleos de hielo nos han permitido conocer los bruscos cambios que a lo largo de la historia ha experimentado el clima en nuestro planeta, y han proporcionado valiosa información sobre la antigua composición de la atmósfera terrestre. Ahora, la posibilidad de fechar los cambios con mayor exactitud nos proporcionará información fundamental sobre los mecanismos que los causan. Uno de los cambios más importantes en el clima de la Tierra y que produce efectos dramáticos en todo el medio ambiente planetario son las glaciaciones. La presencia de los espeleotemas en casi todo el mundo- -al contrario que los núcleos de hielo- -y su precisa datación permitirá revisar nuestras teorías sobre las causas de los ciclos glaciales. La presencia de espeleotemas en todo el mundo es una de sus grandes ventajas frente a los núcleos de hielo NASA