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54 Sociedad VIERNES 4 8 2006 ABC Ciencia Resuelven un enigma astronómico sobre la Luna con más de doscientos años de antigüedad Hasta ahora, nadie había podido explicar la presencia de una protuberancia en el ecuador del satélite b Sobre una Luna en formación, aún sin solidificar, la Tierra provocaba un fenómeno similar a las mareas. Este fue el origen de la protuberancia en el ecuador de la Luna DANIEL MEDIAVILLA MADRID. Hace más de doscientos años, Pierre- Simón Laplace, uno de los más eminentes matemáticos de la historia, observaba la coreografía ejecutada por la Tierra y la Luna en el espacio y sabía que algo no cuadraba. En el particular baile contemplado por Laplace, ni los movimientos ni la forma del bailarín más pequeño se adecuaban a los pasos que, según los científicos, debían estar escritos en el libreto original. En algún momento de la representación, la Luna se había desequilibrado y había cambiado el paso y ese desequilibrio, como a quien se habitúa a una mala postura, le había creado una deformidad inopinada. Esta deformidad observada por el científico francés era una protuberancia excesiva en la región ecuatorial de nuestro satélite que le impedía conciliar las propiedades de la órbita lunar con su forma y con el movimiento que se podría esperar de ella. El problema de la órbita lunar lleva siglos atormentando a los cerebros más eximios. Newton había sido capaz de resolver con exactitud la pregunta de cómo interactúan dos cuerpos celestes entre sí- -las conocidas y diáfanas elipses- pero como en cualquier relación de dos, siempre hay terceros que la perturban; en este caso, principalmente, el Sol. Según cuentan, el autor de la Ley de Gravitación Universal sufrió serios dolores de cabeza en su esfuerzo por dar una solución más completa al problema de los tres cuerpos pero murió sin lograrlo. Años después, el francés Laplace también se ocupó del enigma. No logró zanjar la cuestión, pero sí identificó algunas de las perturbaciones más importantes que afectan a la Luna y señaló la posibilidad de una trayectoria orbital distinta en el pasado que explicaría los actuales desequilibrios. la aparente inconsistencia de su órbita y la forma no esférica de la Luna para llegar a varias conclusiones interesantes sobre el pasado del satélite. He aquí la historia de un baile. La historia de la Luna La teoría más aceptada sobre el nacimiento de la Luna transmite reminiscencias bíblicas. Poco después de la formación de la Tierra, un gran objeto, probablemente del tamaño de Marte, golpeó con violencia nuestro planeta lanzando al espacio una enorme cantidad de materiales. Estos materiales, carne de la carne terrestre, hicieron las veces de costilla de Adán y de ellos surgió la Luna. La Tierra y la Luna comenzaron su danza interestelar muy arrimados- -a una distancia aproximada equivalente a la de cuatro radios terrestres- pero paulatinamente, debido a las fricciones que se producen entre sus fuerzas gravitatorias, comenzaron a alejarse a una velocidad de 3,8 centímetros al año. Cien o doscientos millones de años después de su formación, la Luna se había alejado hasta orbitar a una distancia de entre 24 y 27 radios terrestres. En aquel momento, el magma del joven satélite aún no se había solidificado y permanecía maleable a los efectos de la potente fuerza de atracción terrestre. Además, la órbita lunar era mucho más excéntrica que ahora- -en la actualidad es casi circular- Por cada giro de traslación completo alrededor de la Tierra rotaba una vez y media sobre sí misma- -hoy tarda lo mismo en circunvalar la Tierra que en girar sobre sí misma- Según los cálculos de Garrick- Bethell y sus colegas, es- te comportamiento, similar al que en el presente sigue Mercurio alrededor del Sol, habría sido óptimo para la formación de la gran protuberancia que Laplace observó en el ecuador lunar y que ha permanecido hasta nuestros días como un vestigio fósil de la historia de nuestro satélite. Mareas de magma El fósil se habría formado fruto de un mecanismo similar al que producen las mareas. Igual que el campo de gravedad lunar provoca la subida y la bajada de los océanos, la presencia de la Tierra ejercería una función similar sobre la superficie aún tierna de la Luna. Pero llegó un momento en el que el Cuando se formó el bulto sobre la Luna, su cercanía a la Tierra provocaba mareas descomunales La mayor cercanía a la Tierra permitió la aparición de la protuberancia lunar Misterio centenario Desde 1799, año en que Laplace planteó el problema, el motivo de estas aparentes incoherencias en el comportamiento lunar ha sido un misterio; hasta ahora. En un artículo publicado esta semana en la revista Science Ian Garrick- Bethell y su equipo del Departamento de Ciencias Terrestres, Atmosféricas y Planetarias del Massachusetts Institute of Technology (MIT) ofrecen una solución creíble al problema. En su trabajo, ayudados de los sistemas informáticos con los que no contaba Laplace, los científicos tomaron