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ABC VIERNES 4 8 2006 49 Sociedad España registra hasta agosto menos de la mitad de incendios forestales que el año pasado Nueva ofensiva de la censura en internet en China, esta vez contra una poetisa tibetana El régimen comunista cierra sus dos blog por mostrar una foto del Dalai Lama b Además, Pekín ha clausurado una web que se había convertido en foro de debate político, lo que ha provocado las críticas de destacados intelectuales y disidentes PABLO M. DÍEZ. CORRESPONSAL PEKÍN. La férrea censura que sufre internet en China, sólo posible gracias a la colaboración de los grandes portales y de las compañías tecnológicas occidentales, se ha cobrado una nueva víctima. En esta ocasión, ha sido la poetisa tibetana Woeser, cuyos blog han sido clausurados por el régimen comunista por criticar la política de Pekín en dicha región, que fue invadida por el Ejército chino en 1950 y donde existe un fuerte movimiento a favor de la independencia. Según la organización Reporteros Sin Fronteras, dos bitácoras de la escritora fueron cerradas el 28 de julio después de que una de ellas mostrara una fotografía del Dalai Lama. Toda una osadía, ya que la imagen del líder espiritual del budismo está prohibida en el gigante asiático, porque simboliza la lucha del Tíbet desde que se exilió de la región en 1959 tras una fallida sublevación contra la ocupación china. El Gran Hermano de ojos rasgados que todo lo ve Se equivocaron quienes pensaban que la nueva generación de líderes chinos iba a ser más tolerante que sus antecesores. Desde que el presidente Hu Jintao relevó a Jiang Zemin, la libertad de expresión ha sufrido grandes recortes y ha aumentado el control sobre la información. Gracias a la colaboración de las grandes compañías occidentales, como Yahoo, Google o Microsoft, el régimen comunista se ha dotado de la más avanzada tecnología hasta convertirse en un Gran Hermano de ojos rasgados que todo lo ve. Además de supervisar las noticias difundidas por los medios, la censura filtra los contenidos a los que acceden los más de 100 millones de internautas del país y puede rastrear palabras prohibidas en los 550.000 millones de mensajes de texto (SMS) que se envían al año en China, donde hay más de 400 millones de usuarios de teléfonos móviles. tar redactados en mandarín. Por eso, Reporteros Sin Fronteras ha mostrado su indignación con la clausura de los blog de Woeser y ha exigido su reapertura y el respeto a la libertad de expresión, un derecho garantizado por la Constitución china De igual modo, un centenar de disidentes e intelectuales críticos con el régimen comunista han denunciado la nueva ofensiva de la censura en internet, que ha provocado también el cie- Internautas en un cibercafé en la provincia china de Shandong EPA Censurado uno de sus libros De todas maneras, no es la primera vez que esta autora padece la represión de Pekín, puesto que uno de sus libros, Notas sobre el Tíbet fue censurado en 2003. Además, dicha obra le costó a Woeser su empleo, ya que fue despedida del periódico estatal de Lhasa en el que ejercía como editora. Desde entonces, sus libros han sido publicados en Taiwán, por lo que internet era el único medio que tenía la escritora para hacer oír su voz en China, toda vez que sus artículos eran fácilmente accesibles para el público al es- Woeser, la poetisa tibetana ABC rre de una página web denominada El Siglo de China Durante los últimos seis años, este portal fundado por una universidad de Hong Kong se había convertido en un popular foro de debate donde se discutían los más di- versos problemas políticos y sociales. Su clausura es un ejemplo más de la supresión de libertades que el Gobierno impone a su pueblo criticó el comunicado conjunto suscrito por este grupo de pensadores, que definió a dicho sitio en la red como el único hogar espiritual que teníamos en el ciberespacio Entre los firmantes de dicha petición, que exige la reapertura de la página web, destacan Liu Xiabao, premiado por RSF en 2004, y Ding Zilin, una antigua profesora universitaria que ha emprendido una auténtica cruzada contra el régimen comunista tras perder a su hijo durante la matanza de la plaza de Tiananmen, en 1989. Aunque los tiempos han cambiado y Pekín ya no emplea la fuerza de las armas para acallar la disidencia, el estricto control que sigue ejerciendo el Gobierno anula cualquier tipo de oposición política. Así lo demuestra el hecho de que China sea la mayor cárcel del pensamiento del mundo al mantener en prisión a 49 ciberdisidentes y 32 periodistas.