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24 Internacional VIENTOS DE GUERRA EN ORIENTE PRÓXIMO VIERNES 4 8 2006 ABC ESCUDO HUMANO a frase es de un galés genial, cuyos retratos de los sufrientes civiles vietnamitas son un documento estremecedor. Se llama Philip Jones Griffiths y solía decir: Tu oficio consiste en registrar la historia; es imposible no sentirte implicado, pero no tiene sentido llorar, porque no se puede enfocar con lágrimas en los ojos Lo escuché por primera vez en Sarajevo, en junio de 1992, de un tipo llamado Steve, que antes de hacerse reportero había sido nueve años soldado profesional. Acababa de comenzar la carnicería y por la sitiada ciudad sólo deambulábamos media docena de periodistas. Fue en un profundo y húmeALFONSO do búnker, donde perROJO manecían, recluidos como ratas, los niños del colegio de subnormales a los que no habían recogido sus padres y quedaron abandonados en medio del tiroteo. Me acordé de la frase de Griffiths este lunes, escuchando a los tertulianos en las emisoras de radio y leyendo columnas sobre la masacre de Qana. Nadie con dos dedos de frente y una pizca de corazón, puede ser insensible a la tragedia de esos 54 inocentes- -27 de ellos críos- -muertos por un bombardeo israelí. No hay nada más estremecedor que la muerte de un niño. No imagino un dolor más grande que la pérdida de uno de mis hijos. Es algo que violenta la naturaleza, porque lo lógico, lo normal, es que fallezcamos antes que ellos. Las cadáveres infantiles de Qana nos han dejado a todos un nudo en la garganta. Lo que no deben hacer, es colocarnos un velo ante los ojos. Si eres periodista y tienes que contar las cosas, o político y debes valorarlas para buscar soluciones, no puedes permitir que las lágrimas empañen tu capacidad de análisis. Sobre Qana hay crónicas emocionantes. Se ha escrito que muchas mujeres abrazaron a sus hijos para protegerles. Que se apretaron contra los muros y que todo, hasta su llanto, resultó irrisorio cuando las bombas guiadas por láser impactaron contra el muro. Lo que no he leído es que Hizbolá utilizaba el inmueble para esconder rampas lanzacohetes. ¿Han visto ustedes los videos? ¿Han echado un vistazo a las filmaciones que día tras otro registran los drones israelíes? Algunas de las imágenes, que circulan por Internet y que no salen en los telediarios, corresponden a la ciudad de Qana. Son grisáceas, filmadas con infrarrojos desde esos aviones guiados por control remoto y muestran como los terroristas de Hizbolá esconden sus camiones lanzadera en hospitales, escuelas y casas. Como disparan desde los mismos lugares donde se refugian sus civiles. Lo ocurrido en Qana es espantoso, pero estoy seguro de que Israel no hubiera atacado el edificio si hubiera sabido que en el sótano, se apiñaban decenas de desventurados. Los terroristas lo sabían y los usaban como escudos humanos. Bazorieh es ahora un pueblo vacío, apenas quedan cien vecinos escondidos en las escuelas municipales que se niegan a abandonar el lugar donde creció y comenzó su carrera política el hombre más perseguido por Israel: el jeque Hasán Nasralah L En la casa de Nasralah TEXTO Y FOTO: MIKEL AYESTARÁN, SERVICIO ESPECIAL BAZORIEH (Líbano) Tímido, educado, reservado, casero, profundamente religioso, honesto son algunos de los calificativos que dedican sus vecinos al hombre que dirige con mano firme Hizbolá, el Partido de Dios. Nacido en el barrio armenio Burj Hammud del sur de Beirut hace 46 años, la familia de Nasralah se trasladó a la pequeña localidad de Bazorieh en 1975. Hasán tenía apenas quince años y aquí empezó su carrera política y religiosa, primero en el movimiento chií Amal y más adelante en Hizbolá, donde pasó a convertirse en secretario general en 1992, tras el asesinato del anterior líder, Abbas Al- Musawi, por parte de Israel. No se le veía mucho por la calle, sobre todo desde que asumió el mando del partido. Se marchó a Beirut y sólo venía de vez en cuando. Su familia, sin embargo, se quedó aquí y hasta bien avanzada esta guerra permanecieron en Bazorieh. Al final tuvieron que irse porque sus vidas corrían peligro, a los pocos días de su salida la casa donde vivían quedó reducida a escombros señala Ibrahim, uno de los cientos de vecinos del pueblo que se refugian en la escuela. Formado en Irak e Irán Sus estudios religiosos le llevaron a Nayaf, en Irak, y Qom, en Irán, pero siempre mantuvo a su familia en el sur del Líbano. El pueblo está situado a sólo cinco kilómetros de Tiro y la carretera discurre entre extensos campos de plataneros y limone- ros, lugares utilizados por Hizbolá en los últimos días para el lanzamiento de Katiushas El tráfico es casi nulo y los pocos coches que se aventuran vuelan entre los árboles. Los conductores van con un ojo en el asfalto, otro en el cielo y un tercero en el mar, que aunque no se ve, es desde donde llegan los misiles de forma más continua. Estamos asustados, sabemos que este pueblo es un objetivo sólo por el hecho de ser el lugar donde ha vivido toda su vida el líder, pero no nos vamos a ir. Es un orgullo ser de aquí y no nos echarán, su familia tampoco tardará en volver. El mismo Nasralah vendrá y todos besaremos su mano vencedora asegura Zahra Mohammed emocionada. Permanecer en Bazorieh, como en el resto de pueblos de la región de Tiro, es una muestra de coraje ya que los israelíes han avisado en numerosas ocasiones a la población civil sobre los bombardeos y en esta ocasión, ante la ofensiva total que se está desarrollando, ya no hay posibilidad de escapar. No es un lugar seguro, pero no podemos huir toda la vida, Nasralah ha devuelto el orgullo a los árabes, por fin alguien planta cara a su Ejército. ¡Todo nuestro apoyo a Hizbolá! exclama Ibrahim con el puño en alto. El casco urbano no está muy dañado por los bombardeos, pero el barrio donde residía la familia del jeque no existe. Tan sólo una bandera hecha jirones del partido y una foto del líder sobreviven en una farola que está frente a la que fue la casa familiar. Hoy reducida a escombros. Nasralah está casado y tiene cuatro hijos. Un quinto, Mohammed Haddi, el primogénito, falleció hace nueve años luchando contra Israel en la localidad fronteriza de Jabal al- Rafaei. El hecho de que su hijo sea un mártir es muy apreciado por sus seguidores que siguen sus intervenciones televisivas con devoción, decoran el salpicadero de los coches con su foto, usan su imagen de salvapantallas en los ordenadores y ponen fragmentos de sus discursos como melodía para móviles. Plataforma de Katiushas Bazorieh está muerto, pero el espíritu de Nasrallah sigue presente y sus guerrilleros disparan cohetes desde sus alrededores. Se palpa la presencia y fuerza de la guerrilla. Israel lo sabe y por eso ataca con todas sus fuerzas el lugar donde creció su peor enemigo. Es un líder carismático, mezcla de político, guerrillero y religioso. The Washington Post le definió como un cruce entre Che Guevara y Jomeini y lo calificó como el líder más astuto y peligroso del mundo árabe En esta guerra le han dado por muerto dos veces, pero siempre ha salido ileso. Con su discurso directo y sencillo y su turbante negro- -muestra de que desciende de Mahoma- -ha llegado al corazón de miles de personas dispuestas a dar la vida por su causa, por su palabra, por su partido, el Partido de Dios. La casa de la familia del líder de Hizbolá fue reducida a escombros en la primera semana de la guerra