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16 Nacional VIERNES 4 8 2006 ABC Se viene abajo la tercera planta de un edificio por una explosión de gas y causa doce heridos en Alicante A pesar del violento estallido, sólo hay que lamentar tres víctimas graves b Entre los heridos se encuentran una niña de 22 meses y una mujer que fue rescatada por los bomberos de entre las 70 toneladas de escombros. Sólo quedó la fachada D. M. A. A. ALICANTE. Un total de doce personas resultaron ayer heridas, tres de ellas graves, al producirse una explosión de gas, cuyo origen está aún por determinar, en un edificio de Alicante. La deflagración se produjo, según los testigos, en la tercera planta del bloque de viviendas situado en el número 83 de la calle Cerdá, en el barrio de Los Ángeles. La virulencia de la explosión provocó el derrumbe del edificio, del que sólo queda en pie parte de la fachada y afectó al edificio colindante y a dos plantas bajas en la misma calle, situados, respectivamente, en los números 85, 79 y 81 de la vía. Cuando aún resonaba en la mente el trágico suceso de Laredo (Cantabria) donde murieron cinco personas, los vecinos del inmueble sintieron que volvían a nacer a pesar de la tragedia. De momento, dieciocho viviendas fueron desalojadas y, al menos, veinticuatro personas que habitaban el edificio se han quedado sin casa. A pesar de la desgracia, hubo suerte, ya que la explosión tuvo lugar poco antes del almuerzo. Minutos antes de las dos de la tarde, una llamada alertó a los servicios de emergencia. En esta ocasión, los bomberos no tardaron en llegar al lugar del siniestro, al igual que la Policía y varias unidades del SAMU, según indicaron testigos que, alertados y asustados por el tremendo ruido de la explosión, comenzaron a agolparse en la calle sin poder creerse la magnitud del suceso, y sobre todo que no hubiera causado muertos. En los primeros minutos fue el personal de los comercios cercanos quien acudió en auxilio de las víctimas. La onda expansiva fue de tal magnitud que la burgalesa Susana Zanza, de 35 años, que circulaba en moto por el lugar en el momento del suceso, salió despedida y tuvo que ser atendida de una crisis de ansiedad. Después de que la Policía Local acordonara el lugar de los hechos, las unidades de bomberos comenzaron la labor de desescombro de una manera lenta y laboriosa ante el temor de que pudiera haber inquilinos atrapados en su interior. Dos horas más tarde de la explosión, una mujer logró ser rescatada del edificio por los bomberos gracias a una grúa municipal, al igual que otro joven que vivía en el primer piso. Sobre las cuatro de la tarde, se temía aún por la vida de un menor de origen colom- El padre que hizo de muro para salvar a su bebé Detrás de todas las tragedias se agolpan historias con luz, pequeñas historias que podrían haber acabado de la peor forma pero el azar lo evitó. Ayer en Alicante también se produjo esa historia. Uno de los heridos de 43 años sufrió un traumatismo craneoencefálico. Su cabeza y su cuerpo hicieron de parapeto para que un goteo de cemento y cascotes no cayeran sobre el carrito de su pequeña de 22 meses. El padre y la niña pasaban en el momento de la explosión por delante de la fachada del edificio y él protegió con su cuerpo a la niña, que al parecer inhaló gas. Los dos vecinos que se encuentran más graves a causa de la explosión son un varón de 32 años y una mujer de 25. Su estado es crítico al presentar quemaduras en el 80 por ciento de su cuerpo. Además de la niña, que se encuentra en observación, al menos nueve personas más están hospitalizadas, como una mujer que podría perder un ojo. Del número 83 de la calle Cerdá, sólo quedan en pie las estructuras laterales, aunque seriamente dañadas. Los toldos y cristales de las viviendas de alrededor tampoco escaparon a la devastación. La explosión causó unos daños enormes en el inmueble alicantino biano que habitaba en una de las viviendas del inmueble, pero que fue localizado, junto a otras tres personas a las que se estaba buscando, fuera del edificio. Casualmente, no se encontraban en su domicilio en el momento de los hechos. Aproximadamente sobre las seis de la tarde, los vecinos de la calle Cerdá comenzaron a respirar más aliviados al informar el Ayuntamiento de que se había localizado a todos las personas del inumueble. Los bomberos, no obstante, continuaron FRANCISCO GUILLÉN trabajando con la posibilidad de que alguien pudiera haber quedado atrapado bajo las 70 toneladas de escombros. La deflagración provocó heridas graves a los inquilinos de la tercera planta, donde al parecer se produjo el estallido de una bombona de butano, según las hipótesis que manejan los bomberos. No obstante, el concejal de Seguridad Ciudadana, Luis Concepción, indicó que podría tratarse de una explosión en la red de gas natural. Quemaduras en todo el cuerpo Los heridos graves residían en la planta donde se produjo el accidente, cuyo origen se desconoce Dos de los heridos se encuentran ingresados en la unidad de quemados del Hospital General de Alicante, con quemaduras en el 80 por ciento del cuerpo, y su estado es crítico. Se trata de un varón de 32 años de edad y una joven de 25. Por otra parte, un hombre de avanzada edad se encuentra también grave en el mismo centro con un traumatismo craneoencefálico. El resto de heridos, entre los que hay una niña de 22 meses de edad, presentan heridas de diversa consideración, aunque su pronóstico es leve. La mayoría fueron ingresados en el hospital alicantino, aunque algunos fueron trasladados al Hospital de San Juan. Al menos, tres de los 12 heridos fueron dados de alta a lo largo de la tarde de ayer. A los graves daños materiales sufridos por el edificio origen de la explosión y las viviendas cercanas se suman los desperfectos en catorce vehículo estacionados en la calle y que recibieron el impacto de los cascotes. La subdelegada del Gobierno en Alicante, Etelvina Andreu, señaló que los daños en el edificio son de enorme consideración, ya que sólo ha quedado en pie parte de la fachada Tras la explosión en la calle Cerdá. paralela a la avenida de Novelda (una de las vías más concurridas para cruzar Alicante) la escena era una mezcla a partes iguales de angustia y confusión. La calle estaba tomada por decenas de vecinos, que habían abandonado sus viviendas al oír el fuerte estruendo, según relató uno de los testigos. La explosión, que afectó por completo al edificio en el que tuvo lugar, causó considerables daños a las viviendas más cercanas. Se llevaron la peor parte dos casas unifamiliares colindantes. Sus inquilinos pudieron abandonarlas por su propio pie, con heridas leves pese a los cascotes.