Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
ABC VIERNES 4 8 2006 Nacional TREINTA ANIVERSARIO DE LA PRIMERA AMNISTÍA 13 Varios cientos de presos políticos fueron puestos en libertad y se repuso en sus cargos a los trabajadores depurados ménez se presentó en el juzgado a decir que también tendrían que detenerle a él, pero no le hicieron caso y le mandaron para su casa Junto a Sánchez Montero fue excarcelado en el verano de 1976 otro veterano represaliado comunista, Santiago Álvarez: El día que salieron- -dice Rodríguez- -no estuvimos solos los familiares y los más allegados. Nos acompañó mucha gente a la que yo no conocía y otros a los que sólo había visto alguna vez Con estas vivencias a cuestas, la viuda del dirigente comunista cree justificada una ley de reparación, no de revancha, por supuesto Militares de la UMD También en aquel agosto quedaron en libertad los más significados miembros de la Unión de Militares Demócratas (UMD) perpetuados en la memoria colectiva con el sobrenombre de los húmedos por el fácil juego de palabras que brindan sus siglas. Luis Otero, uno de aquellos disidentes de la milicia, explica cómo se gestó este movimiento: Algunos militares vimos que estaba próxima la muerte del general Franco y que en esa situación había que preparar el terreno y ejercer una influencia pacífica y democrática en el Ejército, desechando absolutamente la toma del poder por la fuerza. La revolución portuguesa de 1974 nos había dado el ejemplo cercano de que los militares podían decantarse del lado de la democracia, aunque su caso fuera diferente por la influencia de la guerra colonial. Así que empezamos a trabajar hasta que alcanzamos los doscientos y pico miembros en toda España. En ese momento, decidieron actuar contra nosotros y nos detuvieron a nueve primero y luego a otros tres. Los 11 fuimos juzgados en un Consejo de Guerra y nos condenaron a 8 años A Otero, que tenía el grado de coronel, le parece importante aclarar que si bien el 10 de agosto fuimos puestos en libertad sin cargos, no se nos readmitió en el Ejército hasta 1986, con la aprobación de la Ley de Rehabilitación de Militares Profesionales. Desde entonces se nos restituyó el sueldo, pero a tres de nosotros que pedimos reintegrarnos porque apreciamos que había vacantes que se correspondían con nuestra capacidad y méritos se nos denegó esa posibilidad, cuando era ministro Narcís Serra. No nos quedó otra opción que pasar a la reserva. Este es el reflejo de una injusticia de la que apenas se ha hablado Los húmedos rememora Otero, se disolvieron después de las elecciones generales de 1977: Nos reunimos en asamblea en Barcelona treinta y tantos representantes de la organización y vimos que había perdido sentido seguir adelante, porque los objetivos estaban cumplidos con la convocatoria y celebración de unos comicios libres para elegir las Cortes constituyentes. Había llegado la democracia Simón Sánchez Montero, Santiago Álvarez y José Unanue celebran su puesta en libertad con un gesto de victoria Hace treinta años, un mes después de que Adolfo Suárez fuera nombrado presidente por el Rey, llegó la primera medida de gracia para presos políticos. La democracia estaba en marcha Alivio y esperanza TEXTO: BLANCA TORQUEMADA MADRID. Vientos de cambio tras la llegada a la presidencia del Gobierno de Adolfo Suárez. Sólo un mes después de su nombramiento por el Rey, se decretó la primera amnistía de la transición (decreto publicado en el BOE el 4 de agosto de 1976) limitada pero de profundo calado político: la maquinaria de la democracia estaba en marcha. El trigésimo aniversario de aquella medida, entonces audaz, se convierte en un renovado homenaje a quienes hicieron una apuesta conjunta por la convivencia a expensas de los intereses de parte y de la propia memoria biográfica y familiar. La amnistía, exigida en oleadas sucesivas de movilizaciones (que en los meses precedentes habían erigido en icono reivindicativo el cuadro de Juan Genovés El abrazo tuvo una doble vertiente, penal y laboral. Varios cientos de presos políticos fueron puestos en libertad y, al tiempo, se repuso en sus cargos a los trabajadores del sector pú- blico depurados Uno de los beneficiarios fue el actual secretario general de Comisiones Obreras, José María Fidalgo, quien, médico de profesión, había sido expulsado del hospital madrileño de La Paz como represalia por la huelga de los MIR, un año antes. Evoca que me despidieron el verano anterior, inmediatamente después de aquella huelga, que duró más de un mes y que fue de capital importancia en su momento para el futuro del sector sanitario. Conseguimos prácticamente todo lo que reclamábamos y, de hecho, el MIR ha seguido después en pie gracias a aquella movilización. Eso sí, a todos los cabecillas, que éramos unos cuarenta, nos echaron a la calle Pero con la amnistía laboral de agosto él y sus compañeros recibieron una carta de readmisión, después de un litigio en el que fueron mis abogados José María Mohedano y Gregorio Peces- Barba. A estas alturas no sé si nuestro caso derivó directamente de ese decreto de amnistía, pero desde luego sí respondía a que se estaban produciendo profundas transformaciones Para el miembro del Comité Central del Partido Comunista Simón Sánchez Montero, fallecido hace sólo unos meses, aquella medida supuso el final de un amargo peregrinaje por las cárceles del franquismo por un único delito su ideología. Su viuda Carmen Rodríguez recuerda que después de una trayectoria durísima en la que ya había tenido que pasar siete años en la cárcel de Burgos y otros siete en el penal de Santoña, mi marido participó en febrero de 1976 en una conferencia en la Universidad en la que también habló Joaquín Ruiz Jiménez. Pero sólo le detuvieron y encarcelaron a él. Le pedían una condena de dieciocho años, según nos dijeron los abogados. Afortunadamente, ese verano llegó la amnistía y pudo salir de la cárcel de Carabanchel De aquellos momentos valora mucho el hecho de que Ruiz Ji-