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12 Nacional TREINTA ANIVERSARIO DE LA PRIMERA AMNISTÍA VIERNES 4 8 2006 ABC EL PRIMER GRAN PASO DE LA TRANSICIÓN JULIO CRESPO MACLENNAN Director de Estudios Europeos del Instituto Universitario José Ortega y Gasset l 4 de agosto de 1976, el gobierno de Adolfo Suárez publicó un decreto por el que se hacía efectiva en España una amnistía para los delitos políticos perseguidos por el régimen de Franco. Con esta medida Suárez daba el primer paso firme en el desmantelamiento de la dictadura y la construcción de una nueva democracia. La desaparición de la condición de preso político o perseguido por motivos políticos constituye un requisito esencial en todo proceso democrático, por esta razón la amnistía iba a contribuir a movilizar a todos aquellos sectores de la sociedad que deseaban el cambio de régimen. Fue también una de las grandes causas que contribuyó a la unificación de la oposición democrática, en el primer documento presentado por la Junta y la Platajunta, el 30 de octubre de 1975, se exigía la liberalización inmediata de los presos políticos y sindicales y el regreso de los exiliados. Don Juan Carlos fue sensible a esta reivindicación y con motivo de su coronación como Rey de España, el 25 de noviembre de ese año, se aprobó el primer indulto que permitió la puesta en libertad de conocidos sindicalistas como Marcelino Camacho, pero éste constituyó un gesto simbólico de alcance limitado, la transición no había hecho más que empezar. La campaña por la amnistía se intensificó en 1976, no sólo por la prisa que tenía la sociedad española en avanzar hacia la democracia sino también por la crisis económica que atravesaba el país que aumentó los choques con las autoridades. El hecho de que no hubiera cauces democráticos para defender las reivindicaciones laborales no dejaba más opción para los trabajadores que la lucha ilegal contra el régimen. Como escribió el entonces gobernador E civil de Barcelona, Salvador Sánchez Terán, la ola de huelgas registradas a comienzos del año sirvió para mostrar que si había un divorcio rotundo entre la realidad y la legalidad era en el mundo sindical Por otro lado en el País Vasco y en Cataluña, la exigencia de la amnistía estuvo ligada a la reivindicación de autogobierno de los grupos nacionalistas, como se pudo comprobar en la manifestación convocada en Barcelona el 1 de febrero. La Platajunta y los principales grupos de oposición iban a aprovechar la expectativa creada por el nuevo gobierno para intensificar la campaña preamnistía, alcanzando su punto álgido en una multitudinaria manifestación celebrada en Bilbao en julio de 1976. Suárez se había propuesto que los 40 primeros días de su gobierno fueran una sorpresa constante y por ello el 30 de julio celebró un consejo de Ministros en La Coruña en el que se debatió el proyecto de amnistía; el presidente tuvo un enfrentamiento con el vicepresidente para asuntos de Defensa, el general De Santiago, que manifestó su rotunda oposición a aquella. Este representante del inmovilismo franquista con el que Suárez se iba a encontrar en cada paso hacia la democracia, tuvo que ser cesado en septiembre y sustituido por quien llegaría a ser uno de los grandes personajes de la transición: el general Gutiérrez Mellado. La amnistía fue básicamente un indulto general del que se iban a beneficiar todos los presos políticos salvo aquellos acusados de actos terroristas. Esta limitación mereció el rechazo de buena parte del nacionalismo vasco e iba a causar muchos problemas en el futuro. Muchos españoles que habían desarrollado actividades políticas y sindicales prohibidas quedaban perdonados entre ellos intelectuales como José Luis López- Aranguren, destacados socialistas como Enrique Tierno Galván, dirigentes históricos del PCE como Santiago Álvarez y también los oficiales de la UMD que habían sido condenados y expulsados del Ejército en mayo de 1976. Fue muy bien recibida por la ciudadanía y según una encuesta del Instituto de Opinión Pública, un 67 por ciento de los encuestados la aprobaban. Para la oposición en el exilio constituyó una medida muy esperanzadora; así lo reconoció el líder del PCE, Santiago Carrillo, desde París, quien comentó que era un paso hacia la reconciliación de los españoles. En el ámbito político español constituyó la primera prueba de que el Rey no se había equivocado y que Adolfo Suárez podía llegar a ser el hombre de la transición; como comentó uno de los padres de la Constitución, Miguel Herrero de Miñón, la amnistía fue el primer signo de que la transición iba esta vez en serio Esta amnistía contribuyó también a obtener el respaldo de la Europa comunitaria, que hasta entonces había mostrado mucho escepticismo hacia los cambios en España. En agosto de 1976, llegó a Madrid una delegación del Consejo de Europa con el fin de establecer contactos con el gobierno y la oposición, y a raíz de esta visita, el 15 de septiembre la Asamblea del Consejo de Europa presentó una resolución sobre España en la que se reconoció la El 4 de agosto de 1976, el gobierno de Adolfo Suárez publicó un decreto por el que se hacía efectiva la primera amnistía política Fue un indulto general del que se iban a beneficiar todos los presos políticos salvo los acusados de terrorismo determinación del gobierno Suárez por introducir un sistema genuinamente democrático. A partir de la amnistía la relación del presidente del gobierno con la oposición cambió radicalmente. Unos días después de la publicación del célebre decreto, el 10 de agosto tenía lugar la histórica primera reunión entre Suárez y el secretario general del PSOE, Felipe González, en la cual tuvieron una larga conversación sobre el proceso político iniciado y según describió Carmen Díez de Rivera, se cayeron de cine. A partir de entonces Suárez pudo centrarse en lo que sería el piedra angular de la transición, la Ley para la Reforma Política. La amnistía fue ampliada en marzo de 1977 y se convirtió en total en mayo de ese mismo año, un mes antes de la celebración de las elecciones generales. Aunque tan sólo han pasado tres décadas desde estos acontecimientos, la distancia que ha recorrido España desde entonces en términos políticos es abismal. Por ello la trascendencia de este primer gran paso del gobierno Suárez resulta aun mayor: con él comenzó uno de los episodios más interesantes de nuestra historia contemporánea que fue la transición a la democracia, y que por su resultado merece el calificativo de obra de arte política, como la hubiera descrito Jacob Burkhardt, el gran historiador del Renacimiento.