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40 3 8 06 Subió a los cielos de la fama y bajó a los infiernos de la heroína y la enfermedad. Ha sido rockero, guitarrista troglodita, estudiante tardío, estrella del pop, yonqui, rehabilitado, y hasta uno de los impulsores de la plataforma Ciudadanos de Cataluña. La escritura le sacó del pozo y así lo explica como huésped del Hotel Tierra (Anagrama) un dietario en el que Sabino ajusta cuentas con sus recuerdos, en un pretérito más o menos perfecto. Un rocker redimido 0 16 4 0 L O S V E R A N O S D E Sabino Méndez MÚSICO Y ESCRITOR Sí, yo fui una estrella del rock MANUEL DE LA FUENTE- -Dada su vida y unas cuantas de sus circunstancias, el título de su obra también podría haber sido Hotel paraíso y, por supuesto, Hotel infierno -Siempre me gusta que lo que escribo tenga varios niveles de lectura. Aparte de la connotación metafísica que tiene la referencia a la Tierra, en un segundo nivel tiene que ver con el nacionalismo, con tanto primarismo como ha habido en torno a esta cuestión. Creo que, en el fondo, todo lo que tiene que ver con el nacionalismo no son más que aspectos y visiones del amor a la tierra, y la tierra es como una casa de huéspedes para todos y todos estamos de paso por encima de nuestras regiones. -Los rockeros y los literatos no se suelen tener mucho cariño. Usted tiene un pie en cada orilla. ¿Cómo lo ve? -Siempre me he encontrado con más literatos que detestan el rock que rockeros que detestan la literatura, quizá porque históricamente, los literatos, sobre todo los poetas, han sido siempre los que han ostentado el título oficial de bohemios, el cetro de la bohemia, hasta que les fue robado por la gente del rock. Comparados con los rockeros, los poetas ya no son los más audaces, ni los vanguardistas. De todas maneras, entre la gente del rock, lamentablemente tampoco hay mucho interés por la escritura. ¿Dylan es la excepción que confirma la regla? -Sí, hay gente del rock que tiene mucho talento para las palabras, pero el rock siempre se ha creído que tenía que ser vanguardista y rompedor, y cuando se ha lanzado a la escritura surgieron bodrios como Tarántula de Dylan, precisamente. A los artistas del rock les ha costado entender que la escritura es un lenguaje milenario y han despreciado e ignorado lo más clásico, el simple hecho de contar una historia. Y volviendo a Dylan, cuando ha hecho, como en su Chronicle que al parece fue escrito de un tirón y sin pretensiones, sí que ha alcanzado un magnífico nivel literario. -Cuando echa usted la vista Ciudadano de CATALUÑA El gran mérito de Ciudadanos de Cataluña es que hemos institucionalizado la disidencia, ahora ya nadie puede negar que existe, lo importante era crear este testimonio, porque el gran error del nacionalismo ha sido no haber dejado espacio para nada más que ellos y los que pensaban como ellos. Y ni siquiera les ha quedado el consuelo de pensar que los promotores éramos unos aprovechados que buscaban su lugar al sol, porque hemos dejado las listas a la gente de base. Será difícil, pero creceremos VÍCTOR INCHAUSTI Un rocker en el PUENTE AÉREO Hoy por hoy, Madrid es más curiosa, plástica y estimulante que Barcelona, en la que hay unas convenciones y un terreno de juego muy marcado. Cuando regresas, el Madrid de hace dos años ya no existe. Barcelona es como un decorado, un parque temático de lo mediterráneo atrás en el libro no hay atisbo de nostalgia, ni de melancolía. -La movida de los 80 fue tan compleja y exuberante que no permite la trampa de la nostalgia. En la movida todo era demasiado contradictorio, sería muy difícil recordar aquello usando la nostalgia. Además, la movida también fue muy individualista. Cuando nos juntábamos, cada uno era de su padre y de su madre, no existía una idea clara de movimiento y de colectivo. -O sea, que la movida existió. -Es totalmente evidente que existió, eso no se puede negar de ninguna manera. Pero excepto en los Sabino, con el barrio madrileño de la Prosperidad a su espalda casos de la gente que se quedó por el camino los proyectos individuales han seguido adelante, y siguen, y aún no se tiene perspectiva para ver los frutos. Serán tardíos pero se verán, seguro. -Hasta en los momentos más duros de su vida siguió usted tomando notas. -No entiendo al que dice que sufre escribiendo. Nunca he tenido esa sensación. Yo estaba con mis canciones y un día al ver que todo pasaba muy deprisa, que pasaban cosas excepcionales sin que casi me diera cuenta, empecé a tomar notas para retenerlo y también para comprenderlo, y a partir de entonces siempre voy con un cuaderno encima. Pero nada de sufrir, yo escribo por placer, con mi café, con mis cuartillas. ¿De verdad se creyó que era una estrella del rock and roll? -Sí, me temo que sí. Lo que me hace feliz es saber que fue un momento muy breve. Entonces España era un país divertido. En Madrid un bmw podía venir a buscarte al hotel y dos días después tocabas en un pueblo después de las vaquillas. Le aseguro que esto no les pasa a los Stones. Al menos durante un año y medio todo el grupo vivió lo de sexo, drogas y rock and roll. Éramos muy jóvenes, muy desinformados, pero lo cierto es que nuestros sueños adolescentes se estaban cumpliendo. Al final nos benefició vivir en un país como España donde para una estrella del rock era pequeño. ¿Tiene la sensación de haber tirado su vida por la ventana del Hotel Tierra -Por un lado te arrepientes, pero por otro te perdonas, sobre todo por la falta de información sobre las drogas y el sida que teníamos. Lo traumático es el quebranto biológico. Como decía Berlanga cuando murió su hijo Carlos, contra la biología no puedes rebelarte Mis únicos sufrimientos vinieron de eso, de la biología cuyo deterioro es irreversible. Contra lo demás, el ser humano siempre tiene armas intelectuales, puedes extraer sabiduría de la soledad, de la depresión, pero de una inmunodeficiencia no hay ninguna sabiduría que extraer.