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10 JUEVES 3 8 2006 ABC Nacional CiU pregunta al Gobierno por qué no recurrió al Ejército para frenar la huelga de El Prat La oposición critica la ausencia de Maragall y su miedo a pedir cuentas a Moncloa b El Gobierno catalán, que derivó las culpas a Iberia, reclamó el traspaso de la gestión aeroportuaria, demanda que De la Vega insta a desvincular de la crisis À. GUBERN M. J. CAÑIZARES BARCELONA. La polémica sobre el caos ocurrido en el aeropuerto de El Prat el pasado 28 de julio a consecuencia de la huelga de trabajadores de Iberia llegó ayer al Parlamento catalán, donde cinco consejeros de la Generalitat dieron explicaciones ante la Diputación Permanente en una reunión donde Gobierno y oposición intercambieron acusaciones y reproches. CiU, PP y ERC criticaron la actuación del Ejecutivo autonómico que, pese a no tener competencias en las instalaciones aeroportuarias, entienden que es responsable de todo lo que pasa en Cataluña. El gran ausente, tanto en el desarrollo del conflicto como en la sesión parlamentaria, fue el presidente Pasqual Maragall, al que culparon del vacío de poder que se produjo durante la crisis. El presidente de CiU, Artur Mas, acusó al Gobierno español de tratar a Cataluña como una provincia ultraperiférica y a la Generalitat como un Gobierno de provincia e instó al PSC a exigir responsabilidades cuando sea el Ejecutivo del PSOE el que tenga que dar explicaciones en el Congreso. CiU está convencida de que la Generalitat no hizo lo suficiente en materia de seguridad y, a través de su portavoz, Felip Puig, sugirió que el Ejército pudo intervenir en la crisis. Se da la circunstancia de que en 2001, el Gobierno de CiU se negó por dos veces a aceptar la ayuda del Ejército en las intensas nevadas registradas en Cataluña. Puig aseguró que mientras el aeropuerto estuvo secuestrado, el Gobierno catalán estaba ausente y ha batido el récord mundial de incompetencia en el conflicto, y se preguntó si ante una emergencia similar, no cabía la posibilidad de llamar al Ejército. Imágenes a pie de pista de un caos histórico À. G. Tal y como recogen las fotografías tomadas a pie de pista, a las que ha tenido acceso ABC, la invasión por parte de los trabajadores ofreció imágenes inéditas en la histórica jornada de caos vivida en el aeropuerto de El Prat. Sentadas y protestas con aviones todavía circulando por la plataforma (arriba a la izquierda) con miles de pasajeros bloqueados en las terminales; cientos de maletas acumuladas en las cintas transportadoras a la espera de operarios (debajo) y aviones y pilotos sin escalerillas por las que poder descender o esperar la llegada de los viajeros para tomar rumbo al nuevo destino (a la derecha) El PP pide dimisiones El presidente del PP catalán, Josep Piqué, habló de Gobierno invisible y pidió la dimisión del delegado del Gobierno en Cataluña, Joan Rangel por su absoluta y radical incompetencia Rangel deberá comparecer la semana próxima en una nueva reunión de la Diputación Permanente, decisión a la que sólo se opuso el PSC. Piqué reprochó que, a diferencia de Maragall, Jor- di Pujol sí dio la cara ante los ciudadanos en el intento de golpe de Estado del 23- F. El presidente de ERC, Josep Lluís Carod- Rovira, atribuyó el silencio de la Generalitat al miedo a perdir responsabilidades al Gobierno amigo Según Carod, lo ocurrido en El Prat no habría pasado en Barajas y afirmó que el hecho de que cinco consejeros hayan comparecido en la Cámara catalana significa que nadie manda Ninguno de los cinco consejeros que comparecieron asumió responsabilidad alguna. A la vez que instruían un sumarísimo contra Iberia y AENA- -que ya han recibido más de 3.500 quejas de afectados- los representantes de la Generalitat negaban una y otra vez las acusaciones de ausentismo que les planteó la oposición. El consejero portavoz, Joaquim Nadal, reprochó a Iberia no haber facilitado más información y garantías a sus trabajadores sobre el concurso de servicio de han- dling otro error que se acumula, dijo, a la discutible gestión de la compañía en el aeropuerto barcelonés, donde abandonará la mayoría de rutas. Por otro lado, la consejera de Interior, Montserrat Tura, mostró su sorpresa ante la sugerencia de CiU sobre la participación del Ejército en la crisis o la falta de contundencia de la Guardia Civil en el desalojo. Para la consejera, se trataba tanto de sacar a los trabajadores de las pistas como conseguir que se reincorporasen a sus puestos. ¿Si se desaloja a la fuerza, quién hace funcionar luego las instalaciones? se preguntó. Tura insistió en que los Mossos poco pudieron hacer en El Prat: primero porque la seguridad y vigilancia corresponden a Guardia Civil y Policía Nacional, y segundo porque el delegado del Gobierno rechazó la ayuda del cuerpo autonómico. El traspaso de la gestión del aeródromo fue otro de los asuntos abordados. Para la Generalitat, el conflicto del viernes es la gota que colma el vaso y carga de razones a quienes exigen un cambio de modelo, que pasaría por la entrada de la administración autonómica y el sector privado en la gestión de El Prat. La vicepresidenta primera del Gobierno, María Teresa Fernández de la Vega, aseguraba desde La Paz (Bolivia) que no es sensato ni razonable vincular conflictos puntuales en el aeropuerto con su gestión. La reunión parlamentaria para analizar la crisis de El Prat fue un pimpampum de marcado carácter preelectoral. Se habló de El Prat y de Iberia, pero también se miró a través del retrovisor y se encendió el ventilador. Todos tenemos un pasado resumió Piqué después de que los portavoces de los grupos se echaran en cara lo que tenían a mano: el papel del Gobierno catalán en los incendios; las nevadas de 2001- -con Mas en una discoteca- el desastre del Carmelo, la guerra de Irak o la foto de las Azores.