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8 Opinión JUEVES 3 8 2006 ABC LA BURBUJA CARTAS AL DIRECTOR Pueden dirigir sus cartas a ABC: Por correo: C Juan Ignacio Luca de Tena, 7.28027 Madrid Por fax: 913.203.356. Por correo electrónico: cartas abc. es ABC se reserva el derecho de reducir los textos de las cartas cuyas dimensiones sobrepasen el espacio destinado a ellas. Mañana en ESCAPADA DE LA OSCURA REALIDAD M EDIO país se ha despedido del otro medio por treinta días, y a olvidar. A olvidar la factura, el recibo, el reloj, la corbata. A olvidar la hipoteca, el descubierto, la nevera semivacía. A olvidar lo de siempre: las ideas, las servidumbres, el cansado oficio de vivir. En agosto nos hemos despedido hasta de la memoria. Y nos vamos a dedicar, simplemente, a la emocionante aventuLUIS IGNACIO ra de vivir. El PARADA español medio, que durante casi tres décadas había identificado, erróneamente, los conceptos estatus económico y nivel de bienestar, los ingresos netos con las satisfacciones personales, la búsqueda de seguridad para el futuro con la calidad de vida, ha entendido que la prosperidad no es trabajar catorce horas en tres sitios, comprarse un coche más grande y endeudarse para construirse un chalecito en la parcela. Y, de pronto, ha empezado a comprender que el tiempo libre es un bien más reconfortante que una cartilla a plazo; que el ocio compensa más que un segundo empleo y que la compañía de la familia o los amigos es más enriquecedora que las horas extraordinarias. Por eso ahora la gente se va de vacaciones tan desesperadamente. Lo oscuro acabamos viéndolo; lo completamente claro lleva más tiempo decía Edward R. Murrow. Cuando volvamos nos va a llevar mucho tiempo ver completamente clara la salida del túnel autonómico; el horizonte previsible de la negociación sobre terrorismo; la opaca caída de la productividad, esa rendija por la que se escapa la competitividad de nuestras empresas; la lúgubre soledad de España en el nebuloso panorama de la paz internacional; la sombría perspectiva de la inmigración que no cesa. Vamos a reflexionar en agosto y cuando llegue septiembre hablaremos Parece una consigna. Pero es lo que parece haberse dicho a sí mismo cualquier español que ha tomado la carretera estos días como quien huye de su sombra. ¿No nos habremos escapado todos de la realidad por miedo a ver clara la oscuridad de la situación política? Las ansias de libertad Los cubanos a los que Castro ha quitado la libertad a lo largo de todos sus años de tiranía están expectantes ante la enfermedad que padece. El pueblo cubano exiliado grita libertad y espera que, por fin, se pueda conseguir una Cuba libre. Mientras, aquí en España, la izquierda sigue demostrando su doble moral. Para la izquierda- -que se autodefine como luchadora por la libertad- -hay dictaduras buenas y malas. Las malas son las dictaduras de derechas, como la de Franco en España; las de izquierdas, como por ejemplo la de Castro, no son dictaduras para la izquierda española. Castro es el comandante, y se le desea una pronta recuperación. ¿Cuándo se enterará la izquierda de que todas las dictaduras son igual de condenables? Nadie que se muestre a favor de dictaduras tan nefastas como la de Castro puede autoproclamarse luchador por la libertad. La tiranía de Castro es una tiranía comunista, por eso la izquierda en España no lo condena. Yo, por tanto, no le deseo al dictador una pronta recuperación. Lo que deseo es que, por fin, los cubanos- -tanto los que están en la isla como los que han tenido que irse- -puedan, libres de ataduras y de tiranías, vivir en libertad. Álvaro Lodares Pérez Madrid Bulas sindicales Se dice que en esa melé de todos contra todos, para aclarar las responsabilidades de unos y otros, se quedan fuera los sindicatos. Éstos son los que han llevado a los huelguistas a paralizar el aeropuerto de El Prat durante varios días. Los afectados, con toda la razón del mundo, pedirán que se les indemnice por las molestias y perjuicios causados, porque esto de las huelgas contra los ciudadanos no tiene ninguna justificación. El problema está en determinar, si es que se tiene intención de ello, de quién es la culpa. A ver si el juez que está realizando las diligencias mete en vereda a los sindicatos, siquiera sea por una vez. Éstos siempre están detrás de todas las movilizaciones, amparados en esa especie de inmunidad un tanto genérica del derecho a la huelga cuya regulación nadie ha tenido interés en acometer. Todo está confuso. Hay un trasfondo de guerra entre la Generalitat y el Estado, y eso cuando el Estatut está en rodaje; Montilla es ministro del Gobierno y diputado de la Generalitat, y la UGT es un tentáculo del Partido Socialista. Veremos si el juez no se arruga, agarrándose a cualquier subterfugio para dar carpetazo a la investigación. Dada la magnitud del escándalo, la importancia de los perjuicios y el número tan elevado de afectados, dar una larga cambiada judicial no sería de recibo. No obstante, no sería el único caso. Los hay más hirientes, sepultados en millares de folios. Antonio Fernández de Córdoba Hernáiz. Madrid Una noche en la ópera La Traviata una de las óperas más célebres y populares de Giuseppe Verdi, llega al escenario del Matadero Madrid, en una de las citas estrella de los Veranos de la Villa. El escenógrafo y cineasta Franco Zeffirelli es el encargado de hacer realidad un proyecto de tintes legendarios y soberbia factura; de hecho, el propio director italiano alcanzó su consagración artística con este mismo montaje en 1958. Así pues, la apasionada historia del amor entre Violeta y Alfredo toma la capital. Además, todo sobre el estreno cinematográfico de la semana, Bandidas protagonizado por Penélope Cruz y Salma Hayek, y los detalles de la que será una cita realmente emotiva: el concierto de la Orquesta West- Eastern Divan, bajo la dirección de Daniel Barenboim, en la Plaza Mayor. Sí, informaciones contrastadas En relación con la carta de Félix Morales, de la Fundación Francisco Franco, publicada ayer en esta misma sección, a propósito de una información del 27 de julio sobre el Valle de los Caídos, como autor de la misma me siento en la obligación de hacer las siguientes puntualizaciones: 1. Reconozco el error, y me disculpo por ello ante los lectores, de- -en contra de la práctica correcta- -no haber citado las fuentes en las que se sustenta la afirmación de que en la construcción del complejo monumental participaron miles de presos republicanos, porque de esta forma podían re- dimir sus condenas, aunque muchos murieron allí por la penosidad de los trabajos Si no se citaron fuentes fue porque el objeto de esa referencia no era el asunto central de la información, sino que servía únicamente a los efectos de contextualización, y porque, al no existir cifras oficiales, hay versiones muy dispares, habiendo optado por la más extendida. 2. La imputación de haber distorsionado la realidad se argumenta con las conclusiones de un trabajo del investigador y periodista Juan Blanco, que está colgado en la página web de la Fundación Franco. Según este investigador, los traba- jadores penados nunca pasaron de escasos centenares y los muertos a consecuencia de accidentes de trabajo fueron 14 Luego hubo prisioneros republicanos que trabajaron en su construcción y también muertos a causa de esa tarea. 3. El trabajo de Juan Blanco merece, cuando menos, el mismo crédito que el de otros investigadores. En la enciclopedia Wikipedia- -la más consultada de internet- -consta una referencia muy similar a la utilizada en mi información, remitiendo a la investigación realizada por Isaías Lafuente Esclavos por la patria Temas de Hoy, 2002) Daniel Sueiro, autor de El Valle de los Caí- dos; los secretos de la cripta franquista (La Esfera de los Libros, 2006) escribe: los presos políticos rojos de la posguerra tuvieron que redimir sus penas construyendo el templo con sus propias manos César Vidal, autor de La guerra que ganó Franco (Planeta, 2006) dice: Mientras las condenas a muerte se pronunciaban por millares sobre los vencidos, no pocos contemplaron el trabajo en aquel faraónico monumento como una tabla de salvación esos penados, a finales de 1943, alcanzaban una cifra cercana a los seiscientos. La obra había costado la vida de una docena de trabajadores en accidentes y la muerte lenta de otra cincuentena que contrajo en su construcción la silicosis Gonzalo López Alba Madrid