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40 2 8 06 El próximo día 29 publica su novela más deseada y deseante: El viento de la luna (Seix Barral) Un adolescente, fascinado por las primeras pisadas de Neil Armstrong sobre la Luna, asiste al nacimiento de una nueva época desde Mágina, en medio de un secreto que ha marcado a la ciudad desde la Guerra Civil. La ha escrito arañando tiempo a los fines de semana durante los dos años que ha dirigido el Instituto Cervantes de Nueva York. El escritor mira a la luna de Mágina con los pies en la Tierra. 0 16 4 0 L O S V E R A N O S D E Antonio Muñoz Molina ESCRITOR La palabra patriotismo está muy desprestigiada ANTONIO ASTORGA- -En la Gran Manzana se ha convertido en lector subterráneo. ¿Qué devoraba bajo tierra? -Tantos libros... Es asombroso lo que puede uno llegar a leer si aprovecha tiempos perdidos. Yo he leído en el metro y en el autobús una parte grande de Shakespeare, Moby Dick varias novelas de Conrad, las memorias maravillosas de Louis Armstrong, la poesía de William Carlos Williams, de Howard Nemerov, de Mark Strand, de Charles Simic. -Y ha vuelto a ser escritor de fin de semana. ¿Cómo se crea desde la nada en domingo? -Así es como escribe casi todo el que tiene amor por la literatura y no se gana la vida con ella, como yo escribía cuando era funcionario en Granada. Quitándole tiempo al sueño, al descanso, esperando con ansia el sábado, porque el viernes noche estás muy cansado, sumergiéndote en la escritura cada día de vacaciones. El tiempo cobra un valor casi angustioso, lo cual tiene la ventaja de que uno lo valora más. Tristemente, el ser humano apenas sabe valorar sino lo que le falta. ¿Dirigir el Instituto Cervantes de Nueva York ha sido un acto de patriotismo? -La palabra patriotismo está muy desprestigiada, sobre todo cuando se refiere a lo que para mí significa, lealtad al sistema constitucional de un país democrático como España y preferencia por la idea de ciudadanía libre sobre la de pertenencia, digamos, metafísica. Yo creo que está bien que los ciudadanos de un país democrático se comprometan de vez en cuando con el servicio público y creo que eso es patriotismo en el sentido republicano más profundo. ¿Son duros los americanos? -Son tremendos en la negociación. No dejan ningún cabo suelto y presionan para ceder lo mínimo y lograr el máximo. No se enfadan nunca por un no, pero se desconciertan mucho con la indecisión hispánica, el ahora sí y luego tal vez, el retraso en decisiones. ¿Cómo ha manejado un crea- La mirada de NUEVA YORK Soy un poco menos invisible porque desde que se publicó aquí Sefarad tengo más lectores y he ido haciendo también bastantes amigos, pero la invisibilidad es una condición noeyorquina. A veces tienes en la mesa de al lado de la cafetería a un actor muy célebre o a un gran escritor o un gran músico y ves que disfrutan plenamente de no ser mirados, o de ser mirados con educación y dejados en paz. En Nueva York la gente mira más cautelosamente, mira sin mirar. Le desconcierta mucho la mirada directa de una persona mediterránea EFE La huella de la FAMILIA LORCA Nueva York es también la ciudad de José Martí, de Rubén, de Carlos Gardel, de José Guerrero... Pero es verdad que cuando paso por la casa de Riverside Drive donde vivió la familia Lorca me acuerdo sobre todo de don Federico, y me pregunto cómo vería él la ciudad dor los hilos de la gestión? -Me lo he tomado como una novedad, como la exploración de una forma de vida a la que no estaba acostumbrado, pero que en el fondo me atraía. El escritor trabaja a solas y con algo tan abstracto como son las palabras. Trabajar en equipo intentando que proyectos o ideas se conviertan en realidad es una tarea que puede ser agotadora, pero muy instructiva. ¿Por qué se ha dispersado la política de promoción cultural española en el extranjero? -Por falta de coordinación y porque cada institución intenta hacer una política cultural exterior Muñoz Molina forma parte del Consejo Asesor del Cervantes de Nueva York por su cuenta. Yo no digo que esta agencia o la otra estén de sobra, como se me ha atribuido no sin cierta irritación en algún organismo ministerial. Lo que digo es que la difusión exterior de la cultura del país, en toda su variedad, tiene que estar coordinada para alcanzar alguna eficacia, y que las cosas deberían pensarse no para salir en el periódico de la localidad correspondiente sino para llegar de verdad al público del país extranjero en el que se actúa. ¿Tenemos serios problemas de imagen allende los Pirineos? -En unos países más que en otros. Con demasiada frecuencia lo que se asocia a España en EE. UU. es el mensaje sombrío de siempre. Cuando las palabras de tu idioma más familiares en inglés americano son Auto da Fe Conquistador Inquisition Siesta Guerrilla es que tienes cierto problema de relaciones públicas, dejando aparte lo mucho que se ha progresado. Pero en EE. UU. a la gente liberal no le cuesta nada imaginarse a España como un país retrógrado y poco moderno. -Nuestro idioma es esencial en USA. ¿La cultura española, no? -Ése es el gran desequilibrio y el gran desafío. Lograr que lo mejor y lo más universal de la cultura en español sean tan visibles como el idioma. Pero eso tendrá mucho que ver con el progreso de las comunidades hispanas en el país y con el esfuerzo de España y de los países de América Latina. -El arte americano es de un localismo extremo y no se critica. -La fuerza del arte americano está en su manera tan franca de abrazar lo vernáculo, lo más real. Whitman, Hemingway, Hopper, Gershwin... Hasta el descaro magnífico de Warhol tiene que ver con eso. A nosotros nos entra enseguida el miedo a parecer paletos... ¿Nueva York sigue siendo Senegal, pero con máquinas? -Cualquiera que se pasee por aquí en agosto, con la humedad tropical, el calor, el estruendo que hay en algunas zonas, se da cuenta de que esa definición de Lorca es exacta. La poesía es exactitud.