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4- 5 40 LOS VERANOS DE FRÁNCFORT Los autores en castellano viajarán a la Feria de la mano de las editoriales DAVID MORÁN BARCELONA. Todavía no hay nombres propios, pero sí que hay cifras. Muchas cifras. Y una novedad: en la Feria del Libro de Fráncfort de 2007, donde la cultura catalana será la invitada de honor, los autores catalanes que escriben en castellano viajarán de la mano de sus respectivas editoriales, mientras que los autores en lengua catalana, cerca de 200, lo harán bajo el paraguas del Institut Ramon Llull y el Institut Català de les Indústries Culturals (ICIC) Así lo anunció ayer el conseller de Cultura de la Generalitat, Ferran Mascarell, quien, a falta de quince meses para la celebración del evento, quiso demostrar que los preparativos se encuentran justo donde tienen que estar y presentó un primer esbozo del programa de Fráncfort 2007. Lo que queremos es que se vea la fortaleza de la literatura catalana despojada de problemas que no son reales señaló Mascarell, para quien esconder que también existen escritores en lengua castellana al mostrar la cultura catalana no tendría ningún sentido. Aun así, la presencia catalana en Fráncfort pondrá el acento en ofrecer una síntesis cualitativa de la cultura catalana y, más específicamente, de la edición y la literatura en lengua catalana A pesar de que el programa definitivo no se conocerá hasta el 1 de junio de 2007, el primer guión, esqueleto al que le falta poner el músculo de los autores y los nombres propios, habla de cerca de 150 expositores, más de 1.600 profesionales de la industria editorial, alrededor de 200 autores catalanes, un centenar de acontecimientos literarios, diez exposiciones, ochenta espectáculos de música, danza, teatro, cine... Se sabe, por ejemplo, que el Centre de Cultura Contemporánea de Barcelona se ocupará de la producción ejecutiva de las tres exposiciones centrales y que la presencia autonómica no se limitará a los seis días que dure la Feria, sino que se adelantará en el calendario y comenzará a extenderse por Alemania desde el momento en que reciba el testigo de India, cultura invitada a la edición de 2006. Así, un año antes de que la Feria de Fráncfort eche a rodar, ciudades como Berlín, Leipzig y Múnich ya habrán acogido congresos, exposiciones y encuentros entre autores alemanes y catalanes. Ensayo del ballet de Roland Petit con música de Pink Floyd, ayer en el Matadero DANIEL G. LÓPEZ Pink Floyd Ballet El lado oscuro de Petit El coreógrafo francés se rodea, en el Matadero, del Tokyo Asami Ballet y de Lucía Lacarra para fusionar la danza con el rock más experimental TEXTO: ANTONIO VILLARREAL FOTO: DANIEL G. LÓPEZ a historia del espectáculo que Roland Petit (Villemomble, Francia, 1924) ha coreografiado y que visita estos días (2, 3 y 4 de agosto) el Matadero se remonta a hace más de 30 años. Transcurría el año 1972 cuando el bailarín y coreógrafo francés se puso en contacto con un grupo londinense que, por aquel entonces, trabajaba en la grabación de su octavo álbum. La cooperación entre los autores de aquel Dark side of the moon -apreciado hoy como uno de los estandartes de la música rock- -y Petit se coronó un año después con una actuación en Marsella que mezclaba danza y la música que Pink Floyd produjo sobre aquel mismo escenario. Este Pink Floyd Ballet que ahora llega a la capital lleva representándose desde entonces, ajeno a la turbulenta historia del grupo, y también actualizándose. Hace dos años, Petit- -ausente en la presentación de esta obra debido a la L huelga del aeropuerto del Prat- -añadió al espectáculo a la compañía de danza clásica japonesa más importante del momento, el Tokyo Asami Ballet, además de revisar algunos de los temas de la banda londinense. El ballet contemporáneo y el clásico, e incluso el break dance se fusionan con la música de Roger Waters y David Gilmour. Como atracción especial, la participación como artista invitada de Lucía Lacarra, musa de Petit, premio Nacional de Danza en 2005 y bailarina de la Ópera de Munich. Lacarra, que vuelve a bailar en su cuna (ya que comenzó su carrera junto a Víctor Ullate en la ciudad madrileña) tras cinco años de ausencia, define esta experiencia como maravillosa, por haber podido trabajar junto a los bailarines japoneses, que han demostrado ser gente muy profesional, con una organización increíble y, sobre todo, que comparten conmigo su pasión por la danza No en vano, la coreografía creada por Petit llega a reunir a cua- renta bailarines moviéndose al unísono del rock de Pink Floyd. Algunas de las nuevas piezas creadas ad hoc en 2004 para actualizar el Pink Floyd Ballet por Roland Petit y Kiozo Mitani, director artístico del Tokio Asami Ballet, incluyen un pas de deux (paso a dos) de la canción The great gig in the sky o una coreografía de corte break dance que acompañará al tema Run like hell con el bailarín callejero Slyde como protagonista. Para el parisino, es importante que se le dé al hip- hop su carta de nobleza involucrándolo con el baile clásico Junto a estas composiciones, otras como Money Hey You o Echoes añadirán al espectáculo, para el que los mismísimos Pink Floyd compusieron unos veinte minutos de música durante las primeras colaboraciones entre el grupo y el coreógrafo, un toque nostálgico al que acompañarán, según sus responsables, luces y efectos dignos de un concierto de rock. Retomar el espíritu creativo de comienzos de los 70 era para Petit el objetivo de la recuperación de este ballet. Hay una evolución, pero el espectáculo no envejece señala Jan Broeckx, asistente del francés. Hoy, 2 de agosto, el disco Dark side of the moon está entre los diez más vendidos en Italia, lo cual corrobora su tesis.