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ABC MIÉRCOLES 2 8 2006 Internacional VIENTOS DE GUERRA EN ORIENTE PRÓXIMO 27 Israel no sólo lucha contra Hizbolá. También contra todos sus enemigos, sobre todo Irán. Sus ciudadanos son conscientes de ello. Y se han unido más que nunca, de norte a sur Por la supervivencia del Estado judío TEXTO. J. CIERCO AFP El Ejército hebreo no quiere que la guerra termine antes de 4 ó 6 semanas para cumplir sus tres objetivos Tel Aviv quiere una zona de seguridad para facilitar el despliegue de una fuerza multinacional ducir a un alto el fuego con condiciones del todo distintas a las de antes de la crisis De ahí que no baste llegar al fin de semana. De ahí que el Tsahal necesite más tiempo, reanude los bombardeos aéreos después de 48 horas de tregua nunca del todo respetada contra el sur del Líbano; no cese su fuego de artillería, y no dejen de maquillarse la cara con pinturas de guerra los soldados al borde de la frontera con el infierno. Cambiar la realidad De ahí que se actúe contra el reloj, porque de lo que se trata, en palabras de Amir Peretz, no es tan sólo de acabar con Hizbolá, que sí; no es de destruir su arsenal, sobre todo sus cohetes Katiusha y los de medio y largo alcance, que también; no es de eliminar a los líderes de la organización libanesa, con el jeque Hasán Nasralah a la cabeza, que por supuesto, sino asimismo, y con idéntico interés que en todo lo demás, cambiar la realidad del Líbano para que Israel no vuelva a sentirse nunca más amenazado en su frente norte, para que los ciudadanos de esa parte del país no tengan que volver a vivir, a dormir, en los refugios (uno de los compromisos adquiridos por Ehud Olmert) Guerra sin cuartel en el sur del Líbano, guerra que se oye aquí, en Metula, demasiado cerca; que se ve en vivo y en directo sin necesitar prismáticos; que se huele en la distancia de Kfar Kila, a la vuelta de una esquina minada; que se palpa con sólo abrir la palma de la mano y señalar con el dedo a cualquiera de las densas columnas de humo que se levantan en la corta distancia; que se saborea con regusto amargo y chaleco antibalas a tiro de piedra. Guerra sin cuartel, con los cinco sentidos, en el sur del Líbano. KIRYAT SHMONA. Nada debe detenernos. No podemos bajar los brazos por sucesos tan dramáticos y terribles como los de Qana. Nuestra guerra no es sólo una guerra contra Hizbolá, contra el terrorismo con tintes islámicos. Es una guerra contra todos nuestros enemigos, sobre todo contra Irán, a quienes tenemos que demostrar de una vez por todas lo que le pasa a aquel que se atreve a atacarnos sin justificación alguna. No tenemos alternativa: si no ganamos esta guerra no podremos sobrevivir en Oriente Próximo como un Estado judío Alex Fishman es uno de los columnistas más prestigiosos de la prensa de Israel, sobre todo en el campo militar. Desde hace lustros escribe en el diario Yedioth Ajronoth, el más vendido y leído de Israel y pese a sus agotadoras jornadas de trabajo en las últimas semanas tiene tiempo para explicar a ABC, junto al frente de la guerra, a un paso del sur del Líbano, lo que comparte la gran mayoría de sus compatriotas. El Holocausto, la amenaza de exterminio del pueblo judío como tal siempre ha estado presente en nuestra Historia. Ha estado presente en nuestro pasado, pero también en nuestro presente. Pero nunca, desde hace décadas, lo ha estado tanto en el día a día, en las conversaciones de las familias cuando se reúnen a cenar, en las tertulias de café, en los programas de televisión y de radio, en los artículos de la prensa como en estos días dice mientras escribe en un trozo de papel notas de una conversación sin luz ni taquígrafos que acaba de mantener por teléfono con un alto mando del Tsahal La amenaza de exterminio del pueblo judío siempre ha estado presente en nuestra historia Por vez primera en muchas décadas los israelíes sienten amenazado su futuro en Oriente Próximo golpeando en todo el mundo y ya también a las puertas de Israel, con la victoria de Hamás en las pasadas elecciones palestinas, con las fuerzas de Hizbolá desplegadas en el Líbano, con el triunfo de un personaje como Mahmud Ahmadineyad en Irán, que cuestiona a los cuatro vientos nuestro derecho a existir, los israelíes sienten completamente amenazado su futuro como pueblo judío en Oriente Próximo Irán nuclear A las tesis aportadas por Alex Fishman se suman tantos que es difícil citar a uno solo. Destaca, sin embargo, la explicación del profesor de Ciencias Políticas de la Universidad Hebrea de Jerusalén, Mario Sznajder: Hizbolá no es sino la avanzadilla de Irán contra Israel. De un Irán, no lo olvidemos, que trabaja para conseguir la bomba nuclear ¿Se imagina- -insiste Sznajder- -lo que podría llegar a ser la ofensiva de Hizbolá con sus cohetes si dispusiese del apoyo desde el patio trasero de un Teherán atómico? Estaríamos completamente atados de pies y manos. Por eso es que este caso, no lo podemos permitir de ninguna manera como tampoco deberíamos mezclar el conflicto con Hizbolá y con Irán con el que nos enfrenta a los palestinos. Pero lo que si es verdad es que si ganamos el primero nos será más fácil resolver el segundo. Es una resolución que debe estar avalada por el diálogo, la negociación y el consenso internacional Y así se desgranan a todo lo largo y ancho de Israel unas opiniones tras otras. En la ciudad de Eilat, situada junto al Mar Rojo. O en la de Metula, justo al lado de la frontera con el Líbano. En Kiryat Shmona, en el refugio donde Oren se protege de los 388 cohetes que han caído en 20 días. O en Tel Aviv, quizás el siguiente objetivo. Son las voces de los israelíes. Es la voz de Israel. Apoyo unánime ¿No le ha llamado a usted la atención, como periodista extranjero que lleva varios años viviendo en este país, el apoyo casi unánime de todos los israelíes a la guerra, a su Gobierno, a su Ejército? ¿No le ha sorprendido ver que desde el norte al sur de Israel se haya cerrado filas; que, salvo los partidos árabes israelíes, todos los demás grupos parlamentarios se hayan puesto detrás de sus líderes políticos y militares; que el más crítico entre los críticos de Ehud Olmert, Benjamín Netanyahu, sea precisamente el portavoz del Ejecutivo en las cadenas de información internacionales? se pregunta sin dar tiempo a nuestra respuesta. Pues tiene una explicación, por vez primera en muchas décadas, con la amenaza nuclear iraní al fondo del camino, con el terrorismo islamista Tres objetivos Se trata de una guerra sin cuartel entre los militantes de Hizbolá y los soldados de Israel que Olmert dice estar ganando y el Ejército hebreo no quiere que termine antes de 4 semanas, incluso hasta de 6, para poder cumplir sus tres manifiestos objetivos principales a corto plazo. A saber: crear en el sur del Líbano una amplia zona de seguridad de entre 4 y 6 kilómetros para facilitar a la postre el despliegue de una fuerza multinacional; provocar los mayores daños humanos y materiales posibles a Hizbolá (calificados ayer por Olmert como logros sin precedentes y lanzar desde esa franja de seguridad antes mencionada ataques más duros y más profundos en el interior del Líbano contra la milicia chií si la ONU fracasa en su envío de esas tropas internacionales.