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ABC MIÉRCOLES 2 8 2006 Opinión 5 UNA RAYA EN EL AGUA HONORABLE CACEROLO LEVABA el maletín a cuestas cuando lo paró la Policía. Veintidós millones de pesetas del año 92, procedentes de una comisión entregada en Madrid por una constructora a la que le había conseguido la contrata de una carretera autonómica. Un trabajito fácil: su hermano era director general de Carreteras en la Junta de Manuel Chaves. Coser y cantar. Lo decía uno de los comisionistas en las escuchas interceptadas: yo con tres o cuatro milloncitos al mes me puedo retirar. Cuando trincaron con la pasta a Jorge Ollero se supo que ese dinero era, en efecto, la calderilla de un montaje. Informaciones privilegiadas, concursos a medida, pasteles repartidos. Una IGNACIO trama de corrupción en CAMACHO la rutilante Andalucía socialista de la Expo. En las charlas telefónicas, los imputados hablaban en clave, como Mortadelo y Filemón. Aquello era una radiografía, un retrato de época. Los del whisky eran Dragados y Construcciones (DYC) el Árbol era Del Pino, el de Ferrovial, y Cacerolo era, naturalmente, Ollero. A su hermano lo llamaban, claro está, el hermano de Cacerolo Todo muy sutil, como salta a la vista. Llevaban años manejando contratas y concursos en las tripas de la administración autonómica. Saltó un escándalo considerable, pero Chaves puso cara de póquer y nadie se dio por aludido, salvo la constructora que había pagado la tela, Ocisa, que tomó una decisión trascendental: cambiar de nombre. A unos cuantos comisionistas los metieron en la cárcel una temporada. Los procesaron por el procedimiento abreviado: el juicio sólo se demoró siete años, en el curso de los cuales falleció uno de los cerebros de la trama. Hubo condenas medianas, alguna leve, y alguna absolución. Pero... Pero la orden judicial de intervenir teléfonos tenía un defectillo de forma. El Constitucional anuló las escuchas en 2003, y sin escuchas no había caso. Hubo que repetir el juicio sin tomarlas en cuenta. El lunes salió la sentencia en Sevilla. Todos absueltos. El juez admite que hay aspectos del caso que extrañan y rechinan al ciudadano pero sin pruebas no puede condenar, y no condena. Los abogados han celebrado el fallo- -nunca mejor dicho- -judicial como un triunfo del Estado de Derecho En Alhaurín de la Torre, donde se amontonan los acusados de la corrupción marbellí, el nuevo juicio ha levantado grandes expectativas, habida cuenta de que la Operación Malaya se basa en la intercepción de comunicaciones telefónicas. De inmediato, Cacerolo ha pedido que le devuelvan el célebre maletín, símbolo de la época gloriosa y dorada de los pelotazos y las comisiones, y definido en la estupefaciente sentencia como cosa sin dueño El procesado alega que el dueño legítimo es él, y probablemente tenga razón. Pedirá el attaché, los 22 kilos y los intereses, otro pellizco. Pero al fin y al cabo, ese dinero es suyo. Lo robó limpiamente, como cualquier hombre honrado. L LA OTRA, LA OTRA MEMORIA HORA en el verano, a la sombra de una sombrilla, como se cantaba en la Luisa Fernanda que Plácido Domingo bordó ha poco en el Teatro Real, da tiempo de leerse el ABC enterito. -Como que yo, en la playa, me leo hasta la grapa... No llego a tanto. Pero sí me leo hasta la cartelera. Los cines de verano con techo de estrellerío han sido sustituidos por los multicines. Yo creo que es algo: ya hay multicines hasta en Lepe (modelo para armar: hagan ustedes mismos el chiste lepero de los multicines) Y me leo, como el resto del año, las esquelas mortuorias. Las papeletas, que dicen los que llaman mecánico al chófer. Si en una copla cabe la vida, ya les contaré lo que cabe en una esquela, más allá de la muerte. Son un tratado de sociología parda. Las esquelas evidencian verdades de la vida, hijos desheredados, queANTONIO rindongas, barquinazos, grandes faBURGOS milias venidas a menos sin que se les note y nuevos ricos llegados a más notándoseles bastante. El español es muy lector de esquelas. Aunque a algunos les dan mal fario. Por ejemplo, a Julio Iglesias, hijo de un gran lector de esquelas, el doctor Iglesias Puga. El doctor Iglesias (q. s. G. g. llamaba muchas mañanas a su hijo hasta su casoplón de Indian Creek para decirle: -Julito, ¿sabes quién se ha muerto? Y allá que le hacía el obituario oral de algún conocido. Hasta que, harto de muertes, el gran Julio le dijo un día: -Papá, ¿pero es que en Madrid no nace nadie, sólo se muere la gente? ¡A ver cuándo me llamas para decirme que alguien ha nacido! Ayer venía en el ABC una esquela que el doctor Iglesias le habría leído a su hijo. La de don José Mateos Recio. El señor Mateos tenía una familia que, A aparte de quererle, ha demostrado su valor cívico. Pues bajo su nombre, con los tiempos que corren, osaban poner: Ilustre y legendario aviador del Ejército de España y as de la Lufwaffe como componente de la 4 Escuadrilla Azul, con cinco victorias aéreas y ampliamente condecorado por sus acciones heroicas ¿No quieren ustedes memoria histórica? Pues ahí tienen la otra memoria histórica, que dice Nicolás Salas. Pero, claro, ya saben la copla de La otra yo soy la otra, la otra... memoria histórica, y a nada tengo derecho. En esta España de la manipulación desvergonzada se ve normal que se pongan esquelas de aviadores republicanos que, tras ser derrotados en la guerra civil, pasaron a pilotar aviones soviéticos del dictador Stalin que bombardeaban, un poner, a la población civil de Hannover. De esos pilotos sí puede haber memoria. De los otros, no. Escandaliza la cruz de sus esquelas como la del Valle de los Caídos. Hay un clima de opresión en que las familias tienen miedo a poner en las mortuorias lo que fue el padre, el abuelo. Estoy harto de ver esquelas de antiguos concejales de Sevilla en las que su familia no se atreve a poner que fueron tenientes de alcalde en la dictadura y que, con su mejor voluntad y apenas sin sueldo, sirvieron con honor a su ciudad. Incluso ha habido un primer teniente de alcalde recientemente fallecido de quien ni siquiera ha habido esquela, no se vayan a enfadar éstos que se dicen tan amantes de la libertad y que están en el poder haciendo lo que les da la gana y No Passsa Nada. Por eso me admiran familias como la del heroico aviador Mateos, que se acuerdan de las alas victoriosas de España y practican la valentía de las esquelas en esta nación de víctimas de primera y víctimas de segunda, en la que parte de la Historia es la otra, la otra y a nada tiene derecho. Como la familia de don José Fernández Cela, que hace poco se atrevía a poner bajo su nombre: Falangista, presidente del Sindicato Vertical de la Piel ¡Ni Talavante tiene valor para pisar esos terrenos!