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72 LUNES 31 7 2006 ABC Deportes Ferrari vence por aplastamiento Schumacher gana con una mano, con Massa segundo, y deja en once puntos la ventaja de Fernando Alonso, quinto en Alemania JOSÉ CARLOS CARABIAS ENVIADO ESPECIAL HOCKENHEIM (ALEMANIA) El viento ha cambiado de signo. Ferrari ha entrado en ebullición. Lo bueno o lo malo, según se mire, de la Fórmula 1 es que no funciona a través de la sutileza, del juego táctico, de un golpe de inspiración. Los datos siempre resultan abrumadores y se imponen a cualquier otra unidad de medida. Y ahora dicen que el cavallino rampante circula unas cuantas leguas por delante de sus adversarios en un carrusel para el que no se adivina freno, puesto que la temporada se halla en su punto culminante. Michael Schumacher ganó en Hochenkeim con una mano, sin inmutarse, a bordo de un monoplaza claramente superior, de unos neumáticos impecables. Fernando Alonso alcanzó a duras penas el quinto puesto, por detrás de gente con Michelin (Raikkonen, Button) El Mundial se aprieta y queda constreñido en once puntos de ventaja para el español a falta de seis carreras. Hay un elemento cibernético, de comportamiento rutinario, en la pasarela de la Fórmula 1. Se vio ayer, como se vio otros días en el podio. La desgana en el ritual de la botella de champán. Todo un clásico dentro del mundo de las carreras. Daba brincos de alegría Michael Schumacher, saltarín como siempre, tocaba el cuello de Felipe Mass- -su fiel escudero, que ayer dijo que le gustaría alguna vez saborear el elixir de la victoria- saludaba a los aficionados, pero a la hora de descorchar burbujas sobre los compañeros, echó el freno. Y lo mismo Massa. Y qué decir de Raikkonen, que parecía estar regando las plantas del jardín. En un mundo extremadamente competitivo, conquistado a base de cuchillos entre los dientes, las relaciones entre los pilotos derivan en esa fría cordialidad del despacho silencioso, en el que nadie hace chistes. Schumacher no tiró ni una gota de champán sobre la cabellera meticulosamente desordenada de Raikkonen, a pesar de que tenía el mundo a sus pies. Una afición entregada que invadió la pista un minuto después de que sonase el himno alemán, como si aquello fuera una etapa del Giro en el sur de Italia. Un equipo volcado, por las buenas o las malas, para desarrollar el Ferrari sin reparar en gastos. Un proveedor de neumáticos, Bridgestone, que ha dado con la tecla y ha arrinconado a los replicantes. Y desde el lado afectivo, una mujer, Corina, que se pasea por el paddock en apoyo de su pareja como si fuera una estrella de Hollywood- -saludos aquí y allá, melena rubia cortada a la moda, camiseta ajustada y casi 175 centímetros con tacones de aguja en plena canícula- Tres victorias seguidas Tres victorias rojas en tres citas y casi tres dobletes (Alonso se coló de rondón en Magny- Cours) Es evidente que el vendaval de los datos sopla hacia un escenario Ferrari. Raikkonen conquistó la pole porque descargó peso de su McLaren vaciando el depósito de gasolina. Gracias a la estrategia (poca sopa, obligación de tres paradas) reclamó titulares el sábado, pero fue innegociable frente a Ferrari el domingo. Un equipo que no comete errores, que funciona como un reloj a favor de corriente. Empezó la temporada desde cero en la gira oceánica (Bahrein, Malasia y Australia) y remontó en Europa. Todo lo contrario que Renault, cuyo empuje desde marzo animó a pensar en un monólogo de Alonso que ahora se transforma en duda razonable. El asturiano salió de cine en Hockenheim (rebasó a Button y Barrichello) pero no adquirió velocidad en la punta del tablero. Su ritmo fue inferior siempre a los Ferrari de Schumacher y Massa, y peor que el de Raikkonen, Button (dos Michelin como Renault) o Webber (Bridgestone) Por tanto, el único asunto en discordia no parecen los neumáticos, toda vez que el proveedor de McLaren y Honda es el mismo. Alonso se dedicó a capear el temporal, poniendo LO MEJOR LO PEOR Incontenibles los Ferrari y sus neumáticos. La emoción que tiene ahora el Mundial El abandono de Pedro de la Rosa. El debut del japonés Yamamoto, retirado también parches aquí y allá. Inalcanzables Schumacher y Massa desde la primera entrada de Raikkonen en el box (vuelta diez) el español sumó más puntos de lo que decía su ritmo por giro gracias a los abandonos de Barrichello (uno que nunca falla a la hora de provocar llantos en su equipo) y Mark Webber (su Williams no resistió) Schumacher aprieta el Mundial hasta once puntos de diferencia con seis carreras por delante. Y nada alienta a pensar que, de momento, en Hungría (cita en siete días) vaya a cambiar la tendencia. A Renault le toca aliviar el temporal y a Alonso, sacar un golpe genial para desatascar el laberinto. La bomba de la gasolina traiciona a De la Rosa En el segundo examen de sus tres convocatorias de verano suspendió Pedro Martínez de la Rosa. Más que él o sus innegables dotes de pilotaje, lo hizo su McLaren. Al bólido británico se le rompió la bomba de la gasolina, una pieza que rara vez causa problemas en la F- 1. El barcelonés no llegó a completar la tercera vuelta en Hockenheim antes de que su motor fuese al ralentí y terminase por decir basta. Me da mucha rabia porque me había sentido muy cómodo durante todo el fin de semana, habíamos preparado una buena estrategia, con una primera parada en la vuelta 25 y los neumáticos funcionaban bien. Pero mira... En las carreras pasa esto De la Rosa estaba un pelín descorazonado. Sucesos así no juegan a su favor para seguir al frente de un volante puntero de la Fórmula 1. Me ha sorprendido porque los McLaren son muy fiables y no suelen dar problemas de este tipo El Gran Premio de Hungría es el último peldaño del ciclo que le ha garantizado McLaren. A partir de ahí, todos se sienten en libertad para tomar decisiones. En Hungría voy a estar y sólo me preocupa eso. El miércoles estaré probando con el simulador y desde el domingo, que el equipo decida lo que mejor crea. Si fuera por mí, me quedaría toda la temporada