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31 7 06 EN PORTADA Sofía Loren La belleza por delante (Viene de la página anterior) ños mito de carne (hermosa y sensual) y hueso a ambos lados del Atlántico, la actriz brilla aún más en el hall del Hotel Four Seasons de Beverly Hills, decorado con exclusivos muebles italianos y adornados con vitrinas que exponen el esplendor de la colección de joyas Damiani, que lleva el propio nombre de la protagonista de El Cid entre las que un solo collar luce más de mil diamantes: en total, unos cuatrocientos mil dólares. Pero hay lujos mayores, como el de entrevistarla. No tiene precio. ¿Sofía Loren se anima a describir a Sofía Loren? -Cuando hago algo, trato de hacerlo lo mejor posible. Soy una persona que ama su tierra, amo la vida que tengo, amo a mi familia. En verdad, siempre afronté la existencia con humildad y la fama jamás me cambió. ¿Lo mejor de llamarse Sofía Loren? -Que la gente me ame y me aprecie cada día más. ¿Le gusta que la recuerden como uno de los símbolos sexuales más importantes de la historia del cine? -Una es como es. Yo nací con el cuerpo que tengo y siempre hice las cosas sin pensarlo demasiado. Si después la gente me admira por lo que hice, lo respeto. Por supuesto, me hace feliz. ¿Y se da cuenta de que todavía conserva la misma belleza de siempre? -Si así le parece, no pienso hacerle cambiar de parecer. Ser bella no está mal, pero, además de ser guapa, hay que saber brillar. ¿Cuándo vamos a volver a verla en cine? -Todavía estoy esperando una buena oportunidad que valga la pena. Pero lo que sí me parece increíble es que la nueva generación de chicos, hoy, todavía sepan quién es Sofía Loren. Es algo realmente maravilloso. ¿Y de volver, qué preferiría, Hollywood o Europa? -Si los norteamericanos me dieran una historia que realmente me gustase, no me importaría la nacionalidad. Pero me identifico mucho más con un director europeo, porque yo soy europea y allá escriben historias para actrices como yo. He trabajado en España, Alemania y Austria, además de en Italia. No pretendo filmar historias americanas para que me quieran en Hollywood. Me parece que necesito un papel que me muestre tal cual soy, como buena europea. ¿Hay algún factor en particular que tiene en cuenta en el momento de aceptar una película? -Cuando leo un guión, enseguida sé si quiero hacerla o no. Nece- La actriz italiana es uno de los grandes mitos de la historia del cine sito que la historia tenga sentido y pensar que puede llegar a ser el mejor trabajo de mi vida. ¿Qué le recomendaría a las actrices extranjeras que sueñan con llegar a Hollywood? -Es muy difícil para una actriz extranjera habituarse a la mentalidad americana; es muy fría. Para instalarse en la Meca del Cine, hay que tener mucha tranquilidad. Para venir, hay que estar muy tranquila y fijarse en todo; acercarse y mantenerse bien, al tanto de todo lo que sucede. Parece increíble que el próximo 20 de septiembre cumpla 72 años que para nada se notan. Con el nombre completo de Sofía Villani Scicolone, se crió en la pobreza de las afueras de Nápoles, con la única compañía de su madre, Romilda Villani. Durante la adolescencia empezó a trabajar como modelo y aprovechó su explosiva belleza para participar en algunos concursos, donde conoció al productor que le cambió la vida, Carlo Ponti. Con el nombre artístico de Sofía Láza- AP Para volver al cine necesito que me ofrezcan una historia que me haga pensar que puede ser el mejor trabajo de mi vida explica la gran actriz italiana ro apareció como extra en la película americana Quo Vadis? y siguió con otro personaje menor en la primer película de Federico Fellini, Luces de variedades También fue recibida con los brazos abiertos en Hollywood cuando se convirtió en un símbolo sexual internacional. Pero no era sólo una cara bonita, y acabó por ser la única actriz en la historia del cine que ganó un Oscar hablando en un idioma extranjero con la película Dos mujeres de Vittorio de Sica. ¿Sigue la entrega de los Oscar todos los años? -Siempre, con un gran entusiasmo. Es una jornada excitante, maravillosa, hermosa. Me encanta la noche del Oscar. La última vez que acudí a la entrega fue en 1991, cuando me dieron un Oscar honorario, porque cuando lo gané en 1962 no fui. Greer Garson lo había aceptado por mí. Yo siempre trabajé por el placer de trabajar, nunca por los premios. ¿Vota a los ganadores del Oscar? -Sí, sí. Veo las películas en DVD que me envían a Génova y también le pregunto a mi hijo, que ve bastante cine. -Su esposo, Carlo Ponti, fue nominado al Oscar como el creador de la película Doctor