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34 Madrid LUNES 31 7 2006 ABC Tienen talleres formativos y artesanales. Arriba, el día de puertas abiertas Sólo un 4 de las cinco mil personas realojadas por el IRIS en los últimos 7 años crean conflictos con sus vecinos. Los Centros de Promoción Comunitaria les ayudan en su nueva etapa No vuelvo a una chabola ni loca TEXTO: M. J. ÁLVAREZ FOTOS: JAIME GARCÍA El cambio de casa afecta a todos los ámbitos: laboral, educativo, social... al 1,8, según las mismas fuentes. Para allanar el camino hay diversos mecanismos. Algunos, sobre todo el social, y el adiestrarles en la manera de vivir en comunidad y el uso adecuado del inmueble, empiezan antes del traslado al piso. Las casas, de entre 60 y 70 m 2, en régimen de alquiler, cuestan unos 70 euros al mes. El otro, comienza después, a través de alguno de los ocho los Centros de Promoción Comunitaria (CPC) existentes en la región: San Isidro (Carabanchel) Madrid Sur (Puente de Vallecas) Valdebernardo (Moratalaz) Villa Blanca (Vicálvaro- San Blas) Orcasur (Usera) Leganés; Getafe Norte y Alcalá de Henares. MADRID. Algunos no han conocido otra morada en su vida que los cuatro tablones de una chabola. Con grietas por las que se cuela el frío en invierno y el sofocante calor en verano. Con barrizales por las calles, (es un decir) en época de lluvias y plagas de ratas e insectos en épocas más cálidas; sin agua, luz, calefacción... y un sinfín de carencias... Por suerte, son muchos, también, los que han podido empezar de nuevo una vida en condiciones dignas: en un piso, gracias al Instituto de Realojamiento e Integración Social (IRIS) dependiente de la Consejería de Medio Ambiente y Ordenación del Territorio de la Comunidad de Madrid, que ha realojado a cinco mil personas, pertenecientes a 1.700 familias que cada vez que miran atrás repiten una frase: Yo no vuelvo a una chabola ni loco asegura José Heredia, de 37 años. O: No cambiaría mi casita por nada del mundo recalca Santa Vargas, madre de cinco hijos a sus ajados 44 años. Los números del IRIS A pesar de las 5.000 familias realojadas en los últimos siete años en la región, aún quedan otras 1.200, la mayoría en los poblados de El Salobral, Plata y Castañar, entre otros. El IRIS gestiona dos mil viviendas en toda la Comunidad y prevé realojar a 162 familias este año y unas 180 el próximo. Este ejercicio esta entidad dispone de un presupuesto de 30 millones de euros. Los pisos, de entre 60 y 70 metros cuadrados, se adjudican en régimen de alquiler, con una renta mensual de unos 70 euros, incluida la comunidad. Suelen ser adquiridos en el mercado de segunda mano y el coste de la reforma oscila entre los 15.000 y los 30.000 euros. El 90 de los ex chabolistas está satisfecho con el cambio y 200 han encontrado empleo a través de los CPC en los últimos dos años. Desterrar tópicos ABC visitó este último, coincidiendo con la jornada de puertas abiertas con motivo del fin de las actividades que se llevan a cabo a lo largo del curso, no sólo con la población procedente de las chabolas, sino con cualquier residente de la zona con un único objetivo: la integración real y efectiva. Rafael Fernández, coordinador del CPC, no paraba de saludar, dar abrazos y estrechar manos. La jornada fue una fiesta muy especial en la que los asistentes al centro social, satisfechos, mostraban algunos de sus trabajos realizados en los talleres formativos y prelaborales de encuadernación artesanal, serpentina, Pero hay más: de soldadura, mecánica, limpieza, mantenimiento, cocina, o clases de alfabetización (el que más éxito tiene de cara a hallar un empleo) y apoyo extraescolar para los pequeños, que deben estar escolarizados obligatoriamente antes de acceder al piso social. Programas de igualdad, salud y sexualidad completan la oferta. Acaban de abrir un punto de orientación laboral, que con- Dos generaciones lejos de las favelas Los más pequeños de la familia, dos generaciones ya -explica el director gerente del IRIS, José Antonio Martínez Páramo- desconocen por completo ese pasado: han nacido en una vivienda con todas las comodidades de las que se vieron privados sus padres, en su mayoría, de etnia gitana. A pesar de las dificultades, de los tópicos y del rechazo que este tipo de población marginal suscita entre sus vecinos, la integración se produce. Eso sí, tras un acompañamiento que se prolonga por espacio de cinco años. Sólo el 4 de las familias que cambian su favela por una vivienda en altura crean conflictos con sus nuevos vecinos. El El taller que tiene más éxito es de alfabetización porque lo ven más práctico para hallar un empleo Santa ha aprendido a leer en el curso de alfabetización del centro de Alcalá resto se acopla bastante bien, explica el gerente. Lo habitual es que presenten comportamientos incívicos, como tirar la basura por la ventana, no cumplir las normas, insultar a los vecinos... Con todo, el proceso es largo y los cambios y el trabajo que se hace con estas personas da sus frutos. Es lo que sucede con los que no se adaptan. Así, a los cinco años, la situación se ha reconducido y los conflictos se reducen