Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
28 Internacional VIENTOS DE GUERRA EN ORIENTE PRÓXIMO LUNES 31 7 2006 ABC Mientras los soldados cargan los obuses antibúnker, Israel discute sobre si el Gobierno actual- -un primer ministro sin experiencia militar, un ministro de Defensa sindicalista- -es el más indicado para contener el conflicto El alcalde que era pacifista VALENTÍ PUIG ENVIADO ESPECIAL HAIFA. En algún lugar de la alta Galilea, el Ejército israelí despliega su fuego de medio y largo alcance contra las posiciones de Hizbolá al otro lado de las bajas estribaciones de la frontera con el Líbano. No es cortina de fuego: los cañonazos son pausados, proyectados con un nuevo método de inteligencia táctica de la fuerza aérea, inteligencia visual en tiempo real, un encaje avanzado entre potencia de fuego y high tech Cae el sol más allá de las colinas hoscas, dejando en sombras los melonares y las prósperas granjas israelíes. Armageddon levanta el polvo de los caminos, mientras unas pocas voces de mando ordenan el fuego y calculan objetivos desde un carro de combate especial que concentra los flujos de información- -satélite, etc- -y se afana por la máxima precisión para destruir los búnkeres de Hizbolá. Mientras los soldados casi barbilampiños cargan los obuses antibúnker, una opinión hipercrítica como es la israelí debate en Jerusalén y Tel Aviv la estrategia de la crisis y discute abiertamente sobre si el Gobierno actual- -un primer ministro sin experiencia militar, un ministro de Defensa que viene del sindicalismo- -es el más indicado para contener la agresión y desarmar a Hizbolá. Es altísimo el precio que están pagando los libaneses por sobrevivir a la sombra de Siria, mantener un Estado en falso y un Ejército de 80.000 hombres que nada hizo para desmantelar la milicia de Hizbolá- -hoy de 6.000 hombres- -según la resolución 1559 de las Naciones Unidas. De nada han servido los observadores de la ONU, desarmados, compartiendo posiciones con Hizbolá, jugando a baloncesto con Hizbolá cuando se acababan las guardias. Niños israelíes juegan en uno de los campamentos habilitados por la municipalidad de Haifa en zonas subterráneas cías, sin windsurfers en el horizonte. Bella Haifa, sacudida por ciento de misiles que llegan desde más allá del mar, desde un Líbano sin firmeza ni Estado. La precisión del sistema de alarma antimisiles no garantiza por completo la seguridad de esta ciudad hoy semifantasmagórica, desquiciada por las sirenas de alarma. Se huye de la Haifa israelí hacia el sur y de la Tiro libanesa hacia el norte. Un columnista de Haaretz titula: Historia de dos ciudades En Israel, políticos, militares, diplomáticos, servicios de inteligencia analizan la situación en un momento fascinante de fluidez en el acontecer pero EFE En una fase crucial de la toma de decisiones, las piezas del tablero internacional se mueven con lentitud De nada han servido los observadores de la ONU, desarmados, compartiendo posiciones con Hizbolá siempre bajo la amenaza de los misiles de Hizbolá: el Ejército israelí opera con la intención de que las rutas de reaprovisionamiento de misiles iraníes vía Siria hacia Hizbolá queden truncadas, que no lleguen- -por ejemplo- -las lanzaderas de mísiles Zelzal, de alcance superior a los 200 kilómetros. Decisiones urgentes Se está en una fase crucial de la toma de decisiones mientras las piezas del tablero internacional se mueven con lentitud, entre cortinas de humo, sin más eje sólido que el ir y venir de Condi Rice porque Washington comprende que Israel tiene que garantizarse el desarme de Hizbolá, el regreso de los soldados secuestrados y una franja desmilitarizada en el sur del Líbano. A su vez, Hizbolá sólo daría marcha atrás con una derrota en una confrontación para la que lleva seis años preparándose, y el Líbano necesita depender de alguien para no derretirse como Estado. En definitiva, Washington dejaría que la prioridad de Israel fuese un alto al fuego sostenible y no sólo inmediato En esos días tórridos, un Tel Aviv que tuvo su ración de Scuds en la primera guerra del Golfo vive en una burbuja en la que parece más importante tener un pequeño espacio en la playa que la ofensiva de Hizbolá. La pregunta es hasta dónde y hasta cuándo Israel tiene que llegar, si es posible, para que Hizbolá deje de existir como Ejército y se dedique a la política en el Líbano. El caso es que Teherán no paga a Hizbolá sólo para estar en el Parlamento libanés. Paisaje de guerra Retumban los cañonazos y tiembla la tierra tostada de Galilea, tan tibia en la hora crepuscular. Arden los bosques incendiados por los impactos de misiles de Hizbolá. En el paisaje improvisado de la guerra, los campos de manzanos apenas camuflan la parafernalia paquidérmica de los tanques. Más al sur, horas antes el alcalde de Haifa, Yona Hahav- -un hombre populista y con buen humor, de la izquierda israelí clásica- -cuenta cómo fue pionero en la petición de la retirada anterior de Israel del Líbano, al igual que de la retirada israelí del Golán y de Cisjordania. Flanqueado por el rabino principal y el líder musulmán de la ciudad, explica hasta qué punto se siente estafado por la Hizbolá que todos los días ataca su ciudad, mata a civiles árabes y judíos, aterroriza a los niños y ha acabado con la temporada turística a cero, el puerto cerrado, con las playas va- Han salvado la vida Cae sobre Haifa un misil, casi inadvertido. El alcalde acude con un grupo de periodistas europeos con los que acaba de almorzar. Poca gente en la calle, los niños o bien han marchado o bien juegan en refugios subterráneos. Barrio de Kiriat Schmuel, en las afueras. Bloques de cuatro pisos, población muy religiosa. El misil, afortunadamente, explotó antes de penetrar en uno de los bloques. Escaleras estrechas, voces quedas de familias que salvaron la vida. En el cuarto y último piso, vacío, el gran boquete después de que los restos del misil hayan sido retirados por los servicios de seguridad. En el comedor, entre cascotes, policías, Ejército, el alcalde y su equipo, periodistas invitados mirando y tomando fotos. Aparece por la puerta de la vivienda un hombre trasmudado, empalidecido, el dueño de la casa que regresa del trabajo. Envió a su mujer e hijos a Tel Aviv, para evitarles el riesgo. Han salvado la vida balbucea. Cuenta que llegó desde Transilvania, en busca de paz y prosperidad. El miedo del hombre en la selva de una guerra high tech que no deja de ser la guerra de siempre.