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22 LUNES 31 7 2006 ABC Internacional Un equipo de rescate traslada el cuerpo de un niño sacado de entre los escombros del edificio derruido en Qana por dos misiles israelíes AP La matanza de más de 50 civiles fuerza a Israel a frenar 48 horas su ofensiva aérea La gran mayoría de las víctimas de los dos misiles que cayeron sobre Qana eran niños b Dos familias enteras, la Salhub y la Hashem, se habían juntado para pasar la noche. En total, 63 parientes. Tras el ataque, 54 muertos. Tan sólo nueve supervivientes MIKEL AYESTARÁN. SERVICIO ESPECIAL QANA (EL LÍBANO) La conmoción internacional provocada por las imágenes del bombardeo de Qana ha obligado a Israel a suspender, con efecto inmediato, sus bombardeos aéreos sobre el sur del Líbano durante 48 horas, tiempo en el que se investigará el ataque. Así lo comunicó el portavoz del Deportado de Estado norteamericano, Adam Ereli, quien añadió que Israel podría coordinar con Naciones Unidas un periodo de 24 horas de paso seguro para que los civiles que lo deseen puedan abandonar la zona. Todo esto se produce poco después de la reunión que mantuvo Condoleezza Rice con altos funcionarios israelíes. Todo comenzó en una vivienda humilde de tres pisos en la localidad de Qana, sólo a trece kilómetros de Tiro (sur del Líbano) Dos familias enteras, la Salhub y la Hashem, que se habían juntado para pasar la noche. En total 63 parientes. Los bombardeos son tan intensos en los últimos días que las familias que no se han marchado al norte, han tomado la costumbre de estar unidas en los sótanos de las casas. De pronto, a la una de madrugada, el impacto de dos misiles. 54 muertos. Tan solo nueve supervivientes. Una vez más sobre una vivienda. Una vez más contra un objetivo que nada tiene que ver con la milicia de Hizbolá. Un golpe más contra la población civil del Líbano, que ya ha sufrido casi ochocientas muertes en estas semanas de guerra. Las noticias de la matanza empezaron ayer a llegar a primera hora de la mañana y fueron las imágenes de Al Yasira las que avisaron de que el impacto contra una vivienda no era un impacto más. Las cifras de muertos no estaban claras, pero en cuanto los efectivos de Cruz Roja se pusieron manos a la obra, los cadáveres empezaron a salir y saltaron las alarmas. Es la segunda vez que esta localidad- -aquí hizo su primer milagro Jesús, según los cristianos libaneses- -sufre un ataque de estas características. El primero fue en 1996 cuando más de cien personas, la mayoría mujeres y niños, murieron en un refugio de Naciones Unidas sobre el que dispararon los aviones hebreos. La historia se repite y los actores son los mismos. Por un lado Israel, que con su reciente cambio de estrategia- -ha cedido en su ofensiva terrestre pa- Avisan de sus bombardeos, pero no tenemos a dónde ir con tantos niños y con las carreteras destrozadas ra centrarse en los ataques aéreos- -ha provocado que el número de víctimas civiles se incremente. Por otro, los ciudadanos del Líbano, que ven impotentes cómo no hay lugar seguro, especialmente al sur del país. Las tareas de rescate se iniciaron a primera hora de la mañana. Efectivos de la Cruz Roja y del Ejército libanés no dudaron en jugarse la vida y meterse en el sótano del inmueble para ver si quedaba alguien con vida. Nadie. Los escasos supervivientes estaban fuera de la casa y fueron trasladados al hospital de Tiro. Sólo Ibrahim Sarhub, que había salido un momento del sótano para preparar té, permanecía sobre el terreno. Ese té le salvó la vida. Caminaba entre los escombros con la vista perdida y cada vez que uno de sus familiares era sacado en camilla miraba y decía su nombre en voz baja. Les miraba, pero no les veía. Con el paso de las horas el peligro de derrumbe era cada vez mayor y se tuvo que emplear la fuerza de excavadoras y