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4 Opinión LUNES 31 7 2006 ABC PRESIDENTE DE HONOR: GUILLERMO PRESIDENTA- EDITORA: CATALINA LUCA DE TENA LUCA DE TENA CONSEJERO DELEGADO: SANTIAGO ALONSO PANIAGUA DIRECTOR: JOSÉ ANTONIO ZARZALEJOS Director Adjunto: Eduardo San Martín Subdirectores: Santiago Castelo, Rodrigo Gutiérrez, Carlos Maribona, Fernando R. Lafuente, Juan María Gastaca, Alberto Pérez, Alberto Aguirre de Cárcer Jefes de área: Jaime González (Opinión) Mayte Alcaraz (Nacional) Miguel Salvatierra (Internacional) Ángel Laso (Economía) Jesús Aycart (Arte) Adjuntos al director: Ramón Pérez- Maura, Enrique Ortego Redactores jefes: V. A. Pérez, S. Guijarro (Continuidad) A. Collado, M. Erice (Nacional) F. Cortés (Economía) A. Puerta (Regiones) J. Fernández- Cuesta (Sociedad) A. Garrido (Madrid) J. G. Calero (Cultura) J. López Jaraba (Deportes) F. Álvarez (TV- Comunicación) L. del Álamo (Diseño) J. Romeu (Fotografía) F. Rubio (Ilustración) Director General: José Luis Romero Adjunto al Consejero Delegado: Emilio Ybarra Aznar Económico- financiero: José María Cea Comercial: Laura Múgica Producción y sistemas: Francisco García Mendívil COLEGIOS ISLÁMICOS EN ESPAÑA M ISRAEL Y LOS LÍMITES DE LA GUERRA L transcurso de estas dos semanas de conflicto en la frontera entre Israel y el Líbano ha evolucionado- -como desgraciadamente era de prever- -en la dirección que a nadie le interesa. Ni a los israelíes, porque conforme se producen resultados indeseables en sus bombardeos se debilita su posición moral; ni a Hizbolá, puesto que sabe que en ningún caso se producirá un resultado en el que siga teniendo margen para atacar impunemente otra vez a los ciudadanos de las ciudades del norte de Israel; ni, sobre todo, a los civiles- -libaneses e israelíes- -rehenes y víctimas inocentes de esta lamentable situación. La comunidad internacional asiste horrorizada a esta sucesión de catástrofes, ya sean causadas por los bombardeos israelíes o por los lanzamientos indiscriminados de misiles contra Israel, viendo, además, que de todo ello sólo sacan partido los predicadores de la violencia y la confrontación. El bombardeo de Qana fue ayer la mejor demostración de la perversidad de un tipo de guerra que ambos contendientes saben que tendrán que parar, antes o después. Se sabe que los misiles katiusha que utiliza Hizbolá son camuflados al abrigo de viviendas donde se refugian civiles, e Israel debió haber tomado todas las precauciones posibles antes de lanzar un ataque que el mundo ha condenado unánimemente. Los militares israelíes han ejercido en todo momento su derecho a la autodefensa, pero desde el primer día fue evidente la advertencia de que tal ejercicio debía llevarse a cabo con proporcionalidad. Cualquier pensamiento dotado de humanidad convendrá que lo que sucedió ayer rebasa claramente el citado criterio. Israel no ha ganado nada desde el punto de vista militar con esta acción, que ya no es la primera, y, sin embargo, con el peso de la tragedia sobre sus espaldas, se ha debilitado su posición en las inevitables negociaciones de paz que deben tener lugar cuanto antes. Para Israel E sería mejor acceder ahora a la tregua que esperar a que las condiciones políticas puedan llegar a ser todavía peores, sea porque, debido a la compleja naturaleza del conflicto, se produzcan otros errores como éste o porque- -pensando también en sus propios ciudadanos- -las bravatas de los líderes de Hizbolá prometiendo venganza añadan más víctimas inocentes. También Hizbolá debería tener en cuenta lo que ha pasado para facilitar cuanto antes el final de esta guerra. Su actuación no está en absoluto libre de responsabilidades, porque, a diferencia de Israel, el único objetivo que ha tenido ha sido asesinar civiles indiscriminadamente. Ni uno solo de sus miles de misiles tenía objetivos militares, y el hecho de que sus artilleros hayan sido más o menos certeros no les exime de su inhumana responsabilidad, porque su intención ha sido siempre- -como la de los terroristas en general- -la de causar el mayor daño posible. Es inmoral seguir utilizando a los civiles libaneses como escudos para camuflar sus mortíferos misiles, pero no le corresponde a un país democrático donde impera la ley actuar sin escrúpulos a la hora de combatirlos. Si pudieran, los terroristas no dudarían en seguir escondiéndose, aunque no quedase más que una sola vivienda en pie, pero eso no justificaría que el Ejército israelí arrasase con todas las casas del Líbano. En estas tristes horas no queda más que apoyar los esfuerzos del secretario general de las Naciones Unidas en la solicitud de un alto el fuego inmediato de ambos beligerantes, de manera que se abran las puertas para el despliegue de una fuerza multinacional de interposición, liderada por la Unión Europea. La presencia de un sólido contingente occidental serviría para asentar la soberanía del Líbano como paso previo a la desaparición de Hizbolá como fuerza armada y representaría la garantía de seguridad que Israel ha pedido siempre. En estos momentos, es prioritario que dejen de morir civiles inocentes. ABORTO E INMIGRACIÓN EGÚN un estudio del Ministerio de Sanidad, la mitad de las casi 85.000 mujeres que abortaron en España en 2004 eran inmigrantes. Los datos se refieren a las interrupciones voluntarias del embarazo, practicadas según los términos previstos en la legislación vigente, que no establece- -en puro rigor jurídico- -un aborto legal sino la despenalización de determinado tipo de conductas en las que concurren los supuestos descritos por el Código Penal. Como suele suceder, la eficacia social de las normas se traduce en una aceptación más o menos difusa de su contenido, como se aprecia en las encuestas realizadas entre los jóvenes. Parece claro, en todo caso, que la decisión de la mujer suele ir acompañada de un sentimiento de dolor y culpabilidad, y que no existe ningún clima de opinión favorable a la ampliación del aborto a los casos que afecten a la situación socioeconómica. El aborto refleja un fracaso personal y supone un daño objetivo al nasciturus de modo que la frialdad de la estadística no puede ocultar el drama humano y vital que se produce en cada uno de los casos. En este sentido, es muy preocupante que el número no cese de crecer, si bien la proporción aumenta entre mujeres inmigrantes en una relación de cinco a uno con respecto a las españolas. En el grupo de menor edad (entre 15 y 25 años) más de dos tercios de los abortos se realizan a chi- S cas procedentes de otros países, lo que demuestra el diferente perfil sociológico de uno y otro colectivo. El Ministerio de Sanidad y las comunidades autónomas tienen un reto pendiente. Es imprescindible extender las campañas de educación sexual a estas mujeres, que integran un sector social especialmente vulnerable. Como es lógico, por sus recursos económicos, nivel educativo, falta de apoyo familiar y- -con frecuencia- -prejuicios arraigados en su comunidad de origen, las mujeres inmigrantes pueden ser objeto de cierto tipo de abusos, o de presiones que desembocan en la indefensión. Su grado de información es muy inferior al de las mujeres españolas, en particular entre las menores de treinta años. Las cifras globales de abortos siguen siendo más bajas en nuestro país que en otros de la Unión Europea y Estados Unidos, pero su reducción merece un serio esfuerzo de las administraciones y del conjunto de la sociedad. Es indudable que si se adoptan las medidas adecuadas con un apoyo presupuestario sostenido, el número de casos puede reducirse significativamente, sobre todo entre las personas que llegan a nuestro país y se enfrentan a nuevas pautas de comportamiento social. El sistema educativo juega un papel primordial, no sólo para transmitir información, sino también para formar en valores morales y sociales. ERECE una seria reflexión la información que ayer publicó ABC sobre del interés de Arabia Saudí por buscar colegios privados en España para convertirlos en escuelas islámicas. El objetivo inmediato es acoger a los 350 alumnos que ahora reciben clases en la llamada mezquita de la M- 30 pero todo apunta a que están previstas nuevas operaciones. En llamativo contraste con los problemas económicos que atraviesan muchos colegios católicos, las autoridades saudíes ofrecen cantidades importantes de dinero y pretenden adquirir inmuebles en barrios selectos de Madrid. Nadie pone en cuestión el principio de libertad religiosa que reconoce el artículo 16 de la Constitución. Sin embargo, la propia Norma Fundamental establece que los poderes públicos tendrán en cuenta las creencias religiosas de la sociedad española a la hora de establecer prioridades para mantener relaciones de cooperación, distinguiendo expresamente entre la Iglesia católica y las demás confesiones. Exige, en particular, el respeto por unos valores políticos y sociales que no siempre están presentes en las enseñanzas inspiradas por el Corán. Arabia Saudí está alineada con los países moderados, pero es bien conocida la financiación que los estados árabes ricos prestan a muchos centros de enseñanza que transmiten las ideas más radicales. Los especialistas en terrorismo admiten de forma unánime que las madrasas o escuelas coránicas, son el caldo de cultivo en muchos países para doctrinas integristas y violentas. Parece claro que los colegios a los que alude la información no van a predicar la yihad o guerra santa, ni a reclamar Al Andalus como parte de una supuesta comunidad histórica, de acuerdo con las reivindicaciones reiteradas por los extremistas. Pero no cabe ignorar que el islam tiene dificultades muy serias para asumir principios elementales en un estado constitucional, como la estricta igualdad jurídica entre hombres y mujeres, y que es probable que este tipo de escuelas se muestre más proclive a la singularidad de la comunidad de creyentes que a la integración plena de sus estudiantes en la sociedad democrática y pluralista. Sin que exista ningún indicio que apunte en esa dirección, conviene tener presente la experiencia británica en materia de yuxtaposición multicultural, seriamente revisada después del 7- J, y el fracaso de la política de integración en Francia, que ha culminado con revueltas urbanas en los barrios periféricos. Por supuesto, no hay que desdeñar la condición de España como objetivo del fundamentalismo, más allá del 11- M y sus secuelas. Debe prestarse una seria atención al cálculo según el cual cerca de 100.000 alumnos querrían recibir clases de islam en nuestro país, que cuenta con una población de musulmanes que oscila entre 800.000 y un millón de personas. Nunca es buena solución cerrar los ojos ante un problema y tener después que lamentar las consecuencias.