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ABC DOMINGO 30 7 2006 Deportes 91 FÚTBOL CAMPEONATO DE EUROPA SUB 19 España mantiene la hegemonía en las categorías inferiores Bueno marcó los dos tantos de la selección, que sufrió más de lo previsto ante Escocia ENRIQUE YUNTA Si los mayores acostumbran a desesperar a la afición cada dos años, los pequeños le dan casi siempre una alegría cuando representan a la selección nacional. España se proclamó ayer en Polonia campeona de Europa sub 19 por cuarta vez después de superar en la final a Escocia, un oponente al que ya superó con holgura en la primera fase y que pasó de nuevo por la piedra, aunque esta vez se sudó más de lo esperado. El partido en sí fue, a ratos, un auténtico tostón, por momentos soporífero. Se espera de los chavales de esta edad que pongan en práctica ese desparpajo y ese atrevimiento que luego tiende a perderse fruto del fútbol de hoy en día, en el que poco a poco se impone más el músculo y la táctica al duende y a la imaginación. Pero el de ayer parecía uno de esos partidos del Mundial que sólo se soporta y se sigue por respeto al tratarse precisamente de un Mundial, que cuatro años entre uno y otro son muchos. ESCOCIA ESPAÑA 1 2 Escocia (4- 4- 2) McNeil; Brown, Cuthbert, Adams, Wallace; Grant, Ferry, McGlinchey, Conroy (Gilmou, m. 77) Cameron (Dorrans, m. 73) y Elliot. España (4- 4- 2) Adán; Barragán, Marc Valiente, Gerard Piqué, Canella; Javi García, Mario Suárez, Antonio Calvo (Jeffren, m. 72) Diego Capel (Granero, m. 86) Mata y Alberto Bueno. Árbitro Kristinn Jakobsson (Islandia) Mostró cartulina amarilla al escocés Grant. Goles 1- 0, m. 50: Alberto Bueno. 2- 0, m. 71: Alberto Bueno. 1- 2, m. 86: Dorrans. Los jugadores españoles felicitan a Bueno por uno de sus goles primera mitad. Mucho toque en corto, mucha contención, pero cero efectividad, producción nula, velocidad escasa. Vale utilizar utilizar el tópico de que una final es diferente y que puede pasar de todo, por aquello de los nervios y de que el rival también juega- -Escocia tampoco es una potencia- pero la identidad debe prevalecer. Y, durante buena parte del encuentro, en el estadio polaco de Poznan no se vio ni rastro del buen trabajo realizado por los chicos de Ginés Meléndez hasta la fecha. Basta decir que la primera ocasión del partido la tuvo el sevillista Capel- -novedad en el once y por momentos excesivamente individualista- -en el minuto 33 con un indolente disparo. En cualquier caso, nunca se temió por perder la final. Sí que tuvo Elliot una oportunidad clara al arrancar el duelo que supo resolver con certeza Adán- -pinta bien este portero- pero Escocia tampoco hizo mucho. Se replegaba bien, abortaba cualquier inmersión y se empleaba sin contemplación alguna, aunque tarde o temprano tenía que despertar España. Y fue en la AFP Pérdida de identidad Escogió España una mala tarde para ofrecer la peor de sus caras. Hasta entonces, nada que objetar. Se había paseado por el torneo e incluso demostró ser un equipo con empaque, con magia, con criterio. Ayer se perdieron todos los conceptos, especialmente en la reanudación, a los cinco minutos, con el soberbio golazo del madridista Alberto Bueno, que, después de combinar con Mario Suárez, hizo gala de su tremenda calidad con una vaselina lejana que pilló totalmente desprevenido al bueno de McNeil. Una exquisitez. El gol fue todo un alivio y se respiró aún más con el segundo del pichichi Bueno, que aprovechó una asistencia de Piqué, imperioso por alto, para sentenciar, aunque hubo angustia con el gol de Escocia a tres minutos del final y con las postreras ocasiones.