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ABC DOMINGO 30 7 2006 55 Toros FERIA DE SANTIAGO OTRAS PLAZAS Tudela (Navarra) El Cordobés y Tejela salen a hombros MUNDOTORO. Toros de Marqués de Domecq, manejables. Manuel Díaz El Cordobés oreja y oreja. Matías Tejela, tres orejas. Eduardo Gallo, silencio y palmas tras aviso. La Solana (Ciudad Real) Éxito de Cartagena, Cayetano y Palomo ABC. Toros de Jódar y Ruchena y novillos de Juan Pedro Domecq. Andy Cartagena, tres orejas. Cayetano, cuatro orejas. Sebastián Palomo, saludos y dos orejas. Azpeitia (Guipúzcoa) Mota, Fuentes y Teruel se lucen con los yerbabuena ABC. Novillos de Yerbabuena, de muy buen juego; al finalizar el festejo Ortega Cano y el mayoral fueron obligados a saludar. Pérez Mota, ovación y oreja tras aviso. Salvador Fuentes, oreja y oreja. Ángel Teruel, oreja y vuelta al ruedo. En Calasparra (Murcia) toros de Fernando Peña. Eugenio de Mora, silencio y oreja. El Cid, palmas y oreja. El Fandi, tres orejas. Derechazo de Luis Bolívar, que bordó el toreo y abrió la puerta grande SERRANO ARCE Bolívar cose la gloria a cámara lenta con un victorino de seda ZABALA DE LA SERNA SANTANDER. Como si de una planta helada por un invierno de frío arrasador se tratase, una planta que vuelve a la primavera, reverdeció Luis Bolívar en Santander. Bolívar floreció con un temple exquisito y cosió la gloria a su muleta a cámara lenta. Era, ni más ni menos, lo que el extraordinario victorino necesitaba, lo que su carrera necesitaba; victorino de nubes grises y suave lluvia de embestidas, una tras otra. Luis Bolívar acaba de cuajar la faena de la feria, acaba de bordar el toreo al natural como no se ha visto en siete días con sus noches y acaba de resucitar cuando ya se le daba por muerto, seamos sinceros. Desde aquella temporada en que titulamos Colombia tiene un torero todavía novilleril, se había perdido la pista de aquel son en el duro campo de batalla: una inoportuna cornada en el pecho el día de su alternativa en Valencia partió la cumbia en dos. Tal vez se desborde por los márgenes de la página el entusiasmo, pero es que ver torear despacio, ver torear, a secas, es un lujo en los tiempos que corren. Por aquí, por Santiago, aparte de los derechazos de El Cid, para el paladar sólo ha habido cenas en La Bombi y alguna comida en Casa Navarro La alegría es doble porque este sexto, de nombre Bombero ha arado el ruedo con su hocico como los victorinos de cualidades y calidades de leyenda han hecho; Bombero apagafuegos de seda de un año que se quemaba para el histórico ganadero. Victorino Martín, acos- Plaza de toros de Cuatro Caminos. Sábado, 29 de julio de 2006. Novena corrida. Lleno de no hay billetes Toros de Victorino Martín, bien presentados y cuajados, destacaron el excepcional 6 el 5 por el pitón izquierdo, el mansito 2 por el derecho y el 4 por su nobleza. Juan José Padilla, de azul pavo y oro. Pinchazo y estocada (silencio) En el cuarto, pinchazo hondo, pinchazo, estocada y descabello. Dos avisos (saludos) Víctor Puerto, de rosa y oro. Dos pinchazos, media estocada y dos descabellos. Aviso (silencio) En el quinto, tres pinchazos, media estocada y cuatro descabellos. Aviso (silencio) Luis Bolívar, de fucsia y oro. Bajonazo (oreja) En el sexto, estocada atravesada que hace guardia y estocada (oreja) Salió a hombros. tumbrado a ganar, ha vuelto a ganar, pero cuando no se gana, como en Pamplona, hay que saber perder. Para empezar la corrida de Santander ha estado mejor presentada, más rematada y más fuerte que la de San Fermín. Y sobre todo proporcionalmente a la exigencia de una y otra feria, aun siendo plazas de la misma categoría pero de distinto rango: Pamplona es Pamplona, la Feria del Toro. Y la corrida santanderina, con sus matices, lo que no ha hecho además son las constantes sentadillas por falta de potencia en los cuartos traseros que su prima hermana pamplonesa. Con lo cual, querido Victorino, tú que a la prensa tanto le debes, tú que a la prensa te debes, porque además de un ganadero para la Historia eres un ganadero funda- mentalmente mediático, si los vientos no empujan la vela, no arremetas contra la prensa. De la calidad del último toro de ayer no ha habido ninguno esta temporada, ni siquiera el de Ferrera. La norma ha sido como las que marcaron el primero y el segundo de ayer, con la cara por aquí, en la media altura, sin romper y en el aire del santacoloma ido. Y Padilla y Puerto poco pudieron hacer con semejantes toros sin personalidad, porque lo de Victorino, en bueno o en malo, ha destacado siempre por su personalidad, siempre por abajo. Como la calidad que desarrolló el quinto por el izquierdo. Víctor Puerto lo templó sin despertarse del sueño, y cuando despertó era ya una pesadilla con la espada. Hubo buenos naturales, pero... Juan José Padilla, por lo menos, no sacó la montera esperpéntica y decimonónica y sudó la taleguilla con un cuarto sin clase pero con bondad, al que mondó a banderillazos, derechazos, desplantazos y manolas (las manoletinas son demasiado finas para él) hasta los dos avisos. El pueblo le quiere; el pueblo le ovacionó; el pueblo también votó a Zapatero. Bolívar había apuntado ya con un mansito y descolgadísimo y buen tercero por el pitón derecho. Fue el primer escalón hacia la puerta grande a pesar del bajonazo. Y si mata a la primera a Bombero hubiera sumado las dos orejas que merecía la faena de la feria. Mas una y una le han devuelto a la vida y a la actualidad. El toreo es así.