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52 DOMINGO 30 7 2006 ABC Cultura y espectáculos Los jardines del palacio segoviano se transformaron anoche en un cine de verano, donde los Pet Shop Boys proyectaron la música que acompaña a El acorazado Potemkin acompañados por la Orquesta Sinfónica de Dresde Vista panorámica del escenario situado en los jardines de La Granja, donde se proyectaron las imágenes de El acorazado Potemkin Los jardines del palacio segoviano se transformaron anoche en un cine de verano, donde los Pet Shop Boys proyectaron la música que acompaña a El acorazado Potemkin acompañados por la Orquesta Sinfónica de Dresde Otra rebelión en La Granja TEXTO: JESÚS LILLO FOTO: ÁNGEL DE ANTONIO LA GRANJA (SEGOVIA) Se abre el telón y aparecen dos burgueses británicos en los jardines de un palacio de la monarquía ilustrada del siglo XVIII, bajo una enorme pantalla en la que se proyecta uno de los monumentos cinematográficos del arte soviético de entreguerras. Ochenta años después de su estreno, la película, muda, todavía deja con la boca abierta a los miles de curiosos y aficionados que, venidos de aquí y allá, presencian una de las más singulares funciones de cine de verano jamás programadas: los Pet Shop Boys interpretan en La Granja, junto a la Orquesta Sinfónica de Dresde, la banda sonora que hace dos años crearon para subrayar la épica callada de El acorazado Potemkin cotizado espectáculo de minorías que los autores de Being Boring protagonizan muy de vez en cuando y, exclusivamente, ante fachadas con encanto. El próximo martes, los Pet Shop Boys repasan su catálogo de éxitos y presentan su último álbum, Fundamental en Vigo, y a mediados de agosto encabezan el cartel del Creamfields Andalucía, hasta cuyas carpas sintéticas trasladarán su compañía de bailarines y sus baúles, esta temporada llenos de sombreros, pero la gira se detiene en Segovia durante unos cuantos días. La ciudad castellana se ha hecho con la exclusiva española de su Neil Tennant y Chris Lowe, en un momento del concierto Potemkin por el que pujaban varias capitales. ¿Dinero? En la Junta de Castilla y León prefieren hablar de seducción: a Neil Tennant y Chris Lowe, dicen, les ha fascinado La Granja, motivo escénico que ha determinado el desenlace de una subasta a cara de perro y de arte más o menos contemporáneo. También se han dejado llevar los Pet Shop Boys por el olor del ceremonioso cochinillo de Cándido, que ayer, a pocas horas del estreno, probaron- -dos piezas se ventilaron, con abundante vino de la tierra- -en el célebre mesón segoviano. Tras el almuerzo, y de postre, Tennant y Lowe tuvieron tiempo de enfrentarse con la prensa rosa, que a través de un infame programa de la Cuatro se encargó de darles a probar otro de los productos señeros del folclore nacional: la impertinen- cia. Los músicos se quedan en Segovia hasta mañana, pero se van bien servidos. Aseguran los Pet Shop Boys que su Potemkin enésima partitura para una película cuyo director, Sergei Eisenstein, quiso escuchar cada década con una música nueva, parte de la veneración que sienten y manifiestan hacia la obra maestra del realizador ruso. Nuestra motivación es puramente plástica, ajena a cualquier compromiso ideológico. Siempre nos han seducido las vanguardias de comienzos del siglo XX, y en nuestros viajes a Rusia no hemos dejado de admirar la obra de los constructivistas, los suprematistas y los propagandistas soviéticos. Nunca hemos querido intervenir en política, un mundo que nos repele y al que tratamos de aproximarnos con ironía y sentido del humor señala Tennant, vocalista y animador de un dúo que en El acorazado Potemkin participa como teclista anónimo: sólo se escucha su voz en dos canciones con letra, una de ellas, After All para remezclar tiempos y barricadas y reprocharle al Gobierno de Blair, sin que apenas se note, su papel en la guerra contra el terrorismo islamista. De Odesa a Bagdad. Patrocinado e impulsado por el Instituto de Artes Contemporáneas británico, estrenado en la plaza de Trafalgar