Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
4- 5 D 7 LOS DOMINGOS DE Cuando la realidad imita a un duro cómic A. SOTILLO Antes decían que la realidad imitaba el arte. En Irak, habría que decir más bien que la realidad imita uno de esos duros cómics que transcurren en apocalípticas ciudades de posguerra. Los marines en su cotidiana caza del francotirador, los tiros que ya aburren si no se oyen a menos de cien metros, los cascotes, la podredumbre, un soldado apuntándote entre ceja y ceja mientras el otro revisa tus papeles, los amables transeúntes que te saludan deslizando el pulgar sobre la garganta en señal de degüello. Puede hacerse el análisis político que se quiera, pero la realidad cotidiana iraquí es la de un cómic desquiciado, donde al final de la jornada todos se dicen: Ha sido un buen día. Un día vomitivo, pero un día más con vida La gente incluso se acostumbra. Y entonces es cuando uno piensa: ¿Y si este cómic es el futuro? ¿Y si no hemos aprendido la lección? ¿Y si se extiende la guerra en una temeraria huida hacia adelante? ¿Y si resulta que éste es el porvenir hacia el que se encamina nuestra civilización Hampshire, Estados Unidos. Tiene cuarenta años, y está casado. Él, como muchos otros miembros del batallón, decidió venir voluntario a Irak. No podría vivir con el peso moral de no haber venido a esta guerra asegura. Parece que los dos disparos proceden de una fábrica en ruinas situada a nuestra derecha. Esta zona de la ciudad es un paraíso para los francotiradores apunta. Justin, Alex y Tom aseguran el perímetro mientras el resto de la patrulla toma posiciones para entrar en el interior de la fábrica. Una patada basta para tumbar la destartalada puerta del edificio. ¡Rápido, rápido, rápido... grita Taylor a sus hombres. El interior de la fábrica está llena de cascotes, polvo y esqueletos de vieja maquinaria. Sthepen, casi un chiquillo de California que repite por segunda vez en Irak, marcha en avanzadilla. Le cubre Bobby, el chico de oro de la unidad. La primera planta está limpia se escucha por la radio. Al final de la planta hay una escalera. Bobby cubre a su compañero con un fusil equipado con mira láser en tanto Sthepen sube el primer tramo. Despejado informa éste. Una segunda carrera sitúa a todos los hombres de Ron en un nuevo perímetro que toma como referencia la escalera. Si está el francotirador en el edificio, estará ahí arriba susurra Taylor. La operación apenas dura quince segundos. Tres marines acompañan a Sthepen y a Bobby a la segunda planta, apenas se oye nada. Una vez más la comunicación por radio sirve para confirmar que todo esta despejado. Podemos volver a casa. Hogar dulce hogar El alambre de espino que rodea el perímetro de la estación norte de Faluya indica que estamos de vuelta en la base. ¡Descargad las armas! ordena Taylor después de que cruzamos la primera torreta de seguridad. Un día más, y un día menos para volver a casa comenta Terry. Los rostros de los marines se han relajado. Las miradas de miedo y tensión dan paso a las de alivio. Faluya es una ciudad símbolo de la insurgencia iraquí. Aquí operan tres grupos, entre ellos la organización de Al Qaida en Mesopotamia. Hoy ha sido un día tranquilo comenta Terry. Para la segunda compañía de la brigada Bravo la jornada ha terminado. La patrulla toma posiciones en el interior de la fábrica desde donde sospechan que nos han disparado. Un escenario infernal...