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2- 3 D 7 LOS DOMINGOS DE La profética intuición de García Prieto Los años electorales, y especialmente si las elecciones son autonómicas, la Feria de Abril catalana es un ir y venir de políticos. No en vano, entre los cientos de miles de ciudadanos que visitan el recinto ferial están buena parte de los que tozudamente se abstienen cada vez que toca elegir al presidente de la Generalitat. En semejantes circunstancias, Francisco García Prieto, ese sesentón campechano que preside desde hace dieciséis años la FECAC, recibe. El año 2003, claro, no fue ninguna excepción. Y en una de esas recepciones, a comienzos de mayo, García Prieto le dijo a Pasqual Maragall que el puesto de número dos de la lista socialista debía ser para Montilla, porque era un dirigente que tiene un proyecto muy claro para Cataluña Parece que el entonces candidato repuso que ya tenía decidido que el puesto lo ocupara Manuela de Madre, como así fue. Poco podía imaginarse en aquel momento Maragall que tres años más tarde los catalanes podrían por fin saber en qué consiste este proyecto. Y sin necesidad de que Montilla haya ido de número dos. García Prieto (a la derecha) comparte un fino con Piqué en la cotizada Feria de Abril de Barcelona públicamente su apoyo a la nueva Ley de Política Lingüística. La anécdota no tendría mayor importancia si no fuera porque el propio presidente de la Fecac, durante la Feria de Abril de 1997, había amenazado con recoger un millón de firmas en contra de esta misma ley, que por aquellas fechas se estaba tramitando en el Parlamento. Tuvieron que intervenir los políticos, a derecha e izquierda, con el presidente Pujol a la cabeza, para disuadirlo de su propósito. Y es que la Feria de Abril, organizada por la Fecac y con cerca de un millón de visitantes, ha sido siempre un punto de encuentro obligado de toda la clase política catalana, una especie de granero de votos altamente codiciado. Basta decir que la Feria recibe copiosas subvenciones de todas las administraciones catalanas, e incluso de la Junta de Andalucía. EFE José Manuel Lara Bosch Editor Avui, Estatuto y otros peajes El caso de José Manuel Lara Bosch es algo distinto al de los anteriores. Una cuestión de nacimiento, sin duda. Y de escala. Porque José Manuel Lara, al contrario que los Molinero. Una historia de éxito y complicidades con su amigo Pujol ABC demás, ha nacido en Barcelona y, como quien dice, con las manos llenas. Aquí el andaluz, el andaluz pobre, es el padre, José Manuel Lara Hernández, que levantó de la nada una gran editorial, la editorial Planeta. Luego el hijo, con su política de adquisiciones, ha convertido Planeta en algo así como un pequeño imperio: el primer grupo editorial español y el séptimo del mundo, con 5.000 empleados directos y una facturación en 2004 de más de 1.500 millones de euros. Y tal vez por este afán o por esa necesidad de crecer, a José Manuel Lara hijo le ha llegado también la hora del peaje. Le llegó con la compra del diario Avui en el que comparte accionariado con el Grupo Godó y con el propio Gobierno de la Generalitat, y cuya adquisición no guarda relación ninguna, por supuesto, con su entrada en La Razón Antena 3 TV u Onda Cero, o con la creación del gratuito ADN Y también le llegó con el dichoso Estatuto, cuando tuvo que encabezar con su firma, a finales de agosto de 2005 y en tanto que presidente del Círculo de Economía, la famosa carta de los 11 empresarios inducida por el propio presidente Maragall, aquella que empezaba con un Volem un nou Estatut y terminaba, plomiza, con un Volem el nou Estatut Y lo peor de todo fue el ridículo. Porque apenas cuarenta días antes, el mismo día en que tomaba posesión como presidente del Círculo, Lara había criticado el ruido que estaban provocando discusiones como la del Estatuto, que, según él, aparecía en el lugar 11 ó 12 entre las preocupaciones de los catalanes. Lo dicho: el peaje que tarde o temprano hay que pagar.