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30 7 06 EN PORTADA Cataluña Poder charnego (Viene de la página anterior) honra, según ellos- -la condición de charnegos. El primero, por haber nacido él mismo en Aragón; el segundo, por ser hijo de aragonés. Aun así, el que la palabra haya perdido fuelle y su uso sea percibido como manifiestamente incorrecto no debería inducir a creer que lo que la palabra encierra se ha evaporado. En absoluto. Sigue pesando, como una suerte de fardo que el presunto charnego debe acarrear de acá para allá. Ello es así, sobre todo, en las actividades que comportan un cierto grado de representación y, en especial, en las del ámbito de la política. José Montilla Ministro de Industria Tras las huellas catalanistas Hace quince días, el Partido de los Socialistas Catalanes (PSC) proclamaba por fin al ministro Montilla candidato a la Presidencia de la Generalitat. José Montilla es un cordobés de 51 años, que llegó con 16 a Cataluña y aún tuvo tiempo de arañar un palmo de gloria antifranquista con su militancia juvenil en el Partido del Trabajo de España, donde era conocido con el sobrenombre de El Guerrillero Pero su carrera de verdad no empezó entonces, sino en 1978, cuando ingresó en el PSC. De forma sucesiva, el hoy candidato ha sido teniente de alcalde de Sant Joan Despí, alcalde de Cornellà, primer secretario del partido, presidente de la Diputación barcelo- nesa y, hasta nueva orden, ministro. Pues bien, pese a ostentar semejante currículum y pese a haber dado muestras sobradas de fe catalanista- -basta recordar su papel principalísimo en la firma del pacto del Tinell y en la negociación del Estatuto, y su insistencia en que Cataluña es una nación- José Montilla tuvo que oír, el mismo día en que era designado candidato, cómo su principal adversario, el convergente Artur Mas, decía de él: Es catalán al cien por cien aunque de catalanista no tiene mucho Este es el fardo que hay que acarrear. Ya no se trata del origen, pero sí del modo como uno lava este origen. Si Duran Lleida y Carod Rovira pueden presumir de charnegos es porque son nacionalistas. No hay más misterio. A Montilla, al parecer, todavía le falta un trecho. Y es que en Cataluña el que aspira a una cuota de poder tarde o temprano tiene que pagar peaje. Sobre todo si ha venido de fuera, con una mano delante y otra atrás. O casi. Justo Molinero Propietario de Radio Tele- Taxi Favor con favor se paga Así vino en 1967 otro cordobés, Justo Molinero. Con 18 años en su caso, y también en busca de una oportunidad. Sólo que Molinero, en vez de optar por la política, optó por el taxi. Y cuando llevaba once años en el negocio, en 1982 decidió crear Radio Tele- Taxi, una emisora eminentemente musical, con intervenciones de los oyentes, tan clandestina en sus orígenes como la militancia del hoy candidato a presidir la Generalitat. Fue un éxito. Pero en 1986 el Gobierno Civil se la cerró y Molinero tuvo que refugiarse en otras ondas. No volvió a abrir hasta 1992, en que otro Gobierno, el de Jordi Pujol esta vez, le concedió la licencia. Radio Tele- Taxi, con 350.000 oyentes de audiencia, es hoy la primera cadena musical para adultos de Cataluña. Y la cosa no queda ahí, porque el sello dispone ya de otras cadenas de radio, de un canal de televisión y de una agencia de publicidad, y organiza cada año en Santa Coloma un macrofestival al que asisten unas cien mil personas. No hay duda de que el ex taxista se lo ha ganado a pulso, pero tampoco la hay de que su amigo Jordi Pujol le ha echado más de una mano, como en 1999, cuando perdonó a la emisora la multa que le corres- pondía por no cumplir con las cuotas de música en catalán previstas en la nueva Ley de Política Lingüística. Claro que favor con favor se paga. Aquel mismo año, tras afiliarse a Convergència, Molinero puso la cadena al servicio del presidente y de su campaña para las autonómicas: le hizo él mismo dos entrevistas radiofónicas y hasta le montó un mitin con los Chunguitos como teloneros en el que Pujol casi no pudo intervenir, porque el público quería seguir con la música y no paraba de abuchearlo. Aunque esto último, por supuesto, no puede echársele en cara al organizador. Francisco García Prieto Presidente de la FECAC Feria de Abril, granero de votos Otro que ha llevado el fardo lo mejor que ha sabido y podido es el también andaluz Francisco García Prieto, presidente de la Federación de Entidades Culturales Andaluzas en Cataluña (Fecac) Aquel 1999, poco antes de que Molinero entrara en campaña, García Prieto participó en un acto junto al entonces consejero de Bienestar Social Antoni Comas para dar José Manuel Lara. Construyó un imperio, pero también le llegó la hora del peaje ELENA CARRERAS