Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
20 Nacional DOMINGO 30 7 2006 ABC (Viene de la página anterior) JUSTICIA DE PROXIMIDAD ¿Por qué los jueces de carrera no pueden empezar a ejercer la función jurisdiccional por los juzgados de proximidad? TURNO DE OFICIO Habría que dignificarlo para que todos los abogados tengan como un alto honor servir en la defensa de los derechos y libertades fundamentales INMIGRANTES En la defensa de los derechos humanos no hay colores, banderas ni fronteras mientras dure el juicio. ¿Cómo se puede solucionar esta situación? -Este juicio es excepcional en todo. Fue excepcional en la desgracia y lo va a ser en su celebración. Sí es cierto que hay que revisar la normativa del turno de oficio en muchos aspectos. El económico es uno, pero hay otros más, como dignificarlo para que todos los abogados tengan como un alto honor servir a sus conciudadanos en una batalla tan importante como es la defensa de sus derechos y libertades fundamentales. Se pueden aminorar mucho los efectos negativos que para cualquier despacho puede tener un macrojuicio de estas características, como señalar las vistas tres mañanas a la semana dejando otras dos para que los letrados atiendan asuntos en sus despachos. Con los abogados del 11- M ya hemos solucionado algunas cuestiones y es cierto que queda pendiente la económica. Hay que tener en cuenta que sólo la lectura de esos cien mil folios puede llevar seis meses y que para hacer una estrategia de defensa hay que hilar muy bien todos los rincones del sumario. Y luego, la vista. ¿Sería una locura pensar que estos señores tendrían que cobrar por lo menos como el juez o el fiscal? Parece que no, ¿verdad? ¿Qué opina de lo ocurrido en Malta? ¿Se han respetado los derechos de los inmigrantes? -Hemos felicitado a los patrones del barco, hemos pedido al Ministerio de Agricultura y Pesca que compense las pérdidas que han tenido en esta acción y se ha presentado la candidatura de esta tripulación al Premio de Derechos Humanos del CGAE. Ha sido una actuación ejemplar para el mundo. En el respeto a la vida, en la defensa y protección de derechos humanos no hay banderas, colores ni fronteras. ¿Qué medidas hay para solucionar los problemas de asistencia jurídica con los que se encuentran los inmigrantes que llegan a Canarias? -Es muy difícil. El ingenio humano es mucho más rico y más agudo que las leyes. Éste no es un problema que se pueda resolver con medidas policiales, judiciales o legales, sino con medidas humanitarias en los países de origen. ÁLVARO DELGADO- GAL hay que modificar esa legislación; o la estructura del turno de oficio y de justicia gratuita. La lista sería muy larga, pero puedo decir que el ministro de Justicia y la vicepresidenta del Gobierno han sido bastante receptivos con nuestras reivindicaciones. ¿Cree que sigue siendo insuficiente el número de magistrados? -Sí, pero la solución no vendrá por duplicar sólo el número de magistrados, sino por dotar de medios a toda la Administración de Justicia. Si queremos una justicia de calidad y que todos desempeñen su trabajo con calidad tenemos que tener más medios, más juzgados y las personas adecuadas. ¿Qué opina de la Justicia de proximidad? -Creo que puede funcionar, pero soy enormemente crítico con la forma de designar a los jueces. ¿Por qué los jueces de carrera no pueden empezar a ejercer la función jurisdiccional por los juzgados de proximidad? El juez tiene que empezar a conectar con el problema humano desde el principio. No estoy de acuerdo con que sean nombrados por los ayuntamientos ni por el CGPJ a propuesta de nadie. Deben ser jueces de carrera y más de la mitad de los jueces de este país deberían proceder de la Abogacía, fundamentalmente porque nadie conoce mejor la función jurisdiccional que nosotros. ¿Los Colegios de Abogados deben amparar actuaciones encaminadas a entorpercer o dilatar procesos, como ha sido el caso en alguna ocación de las defensas del macrojuicio contra el entorno de ETA? -El abogado no interpone más recursos que aquellos que autoriza la ley. Se podrá pensar que esos recursos no son procedentes... Pero, ¿cuántas acciones parecen improcedentes y después nuestros más altos tribunales dicen que no lo son? Si el abogado no apura al máximo los argumentos de defensa estará traicionando el sistema. En el macrojuicio del que usted habla, este presidente tuvo que intervenir, y tanto el presidente de la Audiencia Nacional como el tribunal se mostraron receptivos. Tanto que el tribunal convino que efectivamente había buena parte de la documentación que no había sido examinada por las defensas. ¿Eso es intención dilatoria? ¿Eso es animo de entorpecer la Justicia? Alguna importancia tendrían esos documentos en la causa cuando el tribunal accedió a que esos documentos fueran examinadas. -En ese momento parece que sí estaban cargados de argumentos jurídicos, pero hubo momentos antes... -No lo sé, pero si eso fuera así el juez dispone de mecanismos de corrección que no se dan a la inversa. Por ejemplo, los jueces pueden abrir expediente gubernativo contra la defensa o deducir incluso testimonio como al parecer hizo ayer (en uno de los juicios contra Txapote) un magistrado. Existen en nuestro ordenamiento jurídico mecanismos suficientes para ordenar el proceso y garantizar que su desarrollo es el debido. -Los abogados de ofico que defienden a los procesados por el 11- M han alertado de las pérdidas económicas que supondrá para ellos tener que cerrar sus despachos particulares ¿TOCADO POR LA GRACIA? apatero ha sembrado la canícula de confusión. Hace unos días se adornaba con el pañuelo palestino y añadía acíbar y vértigo a la posición de España en el tablero internacional. El presidente enseñaba el lado más arrebatado, más radical, de su rostro polifacético y mudable. Poco después, le ha dado un tijeretazo a la ley de Memoria Histórica y ha cedido en su pulso con la Unión Europea y E. ON. Al rugido del león, ha sucedido el balido del cordero. Más desconcertante aún: Zapatero, en una entrevista concedida a The Times acababa de declarar que sería inflexible en la defensa del mercado español de energía y que las oportunidades de E. ON eran, virtualmente, igual a cero. Estos cambios de ritmo desesperan a los enemigos del presidente, que no terminan nunca de saber a qué atenerse. Y desorientan, presumo, a sus amigos, exactamente por la misma razón. Los que no somos ni amigos ni enemigos de Zapatero, experimentamos, más que nada, curiosidad. ¿Cómo piensa el inquilino de la Moncloa? ¿Qué mecanismos le impulsan desde las premisas a las conclusiones? Me he asomado, con la esperanza de obtener luz, al larguísimo y entusiasta reportaje que Juan José Millás dedica a nuestro hombre en el País Semanal del 23 de julio. Millás compartió jornadas con ZP desde finales de mayo a finales de junio, y habló con él sobre lo divino y lo humano. Millás es un periodista competente, y lo normal es que hubiese conseguido construir un artículo comprensible. Pero ¡quiá! uno sale del relato con las perplejidades dobladas, que no reducidas. Un ejemplo no más. Zapatero se había comprometido a someter a discusión parlamentaria el inicio de las conversaciones con ETA. Sin embargo, eludió el debate y se limitó a comparecer ante la prensa. Promesas incumplidas aparte, la omisión fue grave, puesto que ahora, al contrario que en ocasiones anteriores, no está claro en absoluto cuáles son los límites que a sí mismo se ha puesto el Estado en su pulso con los terroristas. Pues bien, lo que se nos dice en el reportaje, es que el presidente quiso evitar que quedase de manifiesto la soledad de Rajoy en aquel momento histórico La afirmación es increíble. Es increíble porque es increíble, y es increíble porque se trata del tipo de explicación que esperamos de un niño artero de doce años, pero no de un adulto que además es presidente del Gobierno. En la primera lectura, di por supuesto que la explicación procedía directamente de Zapatero. Luego me asaltó la incertidumbre. Mi- Z llás, que además de periodista es narrador, traslada las opiniones de Zapatero a la tercera persona, y mezcla cosas suyas con cosas de su interlocutor. De modo que es posible que la especie inaudita estuviera, por así decirlo, en el ambiente, y Millás la incorporara como una glosa o comentario. En otros casos, sin embargo, no hay lugar a la duda. El guión da paso a la voz de Zapatero, presuntamente grabada. El presidente explaya su intención de cerrar la centrales nucleares observando, incidentalmente, que una cultura proclive al uso civil del átomo... lo será también a su aplicación militar. El razonamiento es infantil. Por la misma regla de tres, habría que oponerse a la fabricación de los antibióticos, ya que una cultura que emplea antibióticos, a lo mejor termina empleando cepas para liquidar al enemigo en una guerra biológica. Pero aun siendo malo, el razonamiento reviste interés. ¿Por qué? Atemos una campanilla alegre a su cola, y pongámoslo a vibrar en una movida callejera. Verbigracia, en las que abundaron cuando lo del chapapote y el ¡Nunca mais! ¿Cómo suena? Pues suena bien. Suena a pancarta, a consigna sobre el pavés. Suena a lo que debe sonar una pancarta o una consigna sobre el pavés. Las reflexiones de Zapatero parecen originarse en ese clima, en ese remolino de sentimientos simples y encendidos. Y entonces, quizá, podamos encontrar un resplandor, como la sugestión de una luz, en mitad de la oscuridad. Zapatero, pese a conocer perfectamente la maquinaria burocrática de los partidos, pese a ser un experto en cortocircuitos y ataques por el ala en las pugnas congresuales, no es una criatura de instintos institucionales. Zapatero siente, se conmueve, con la calle. Zapatero respira tanto más a gusto, cuanto menos impedido por los ritos, los rigores, de la democracia formal. La impresión se refuerza cuanto más se avanza a lo largo del reportaje. El presidente y sus pares generacionales se conciben a sí mismos por contraposición a un areópago o sanedrín imaginario. El constituido, no sólo por la prensa, que se ha hecho a las mañas de la política rutinaria y no les trata como merecen, sino también por los expertos, los técnicos... y los cuadros felipistas, arrogantes y pagados de sí. Zapatero sabe que no está bien formado, que no es imponente. Pero cree que tiene rayos X en los ojos, y que ve lo que los petulantes no ven. O sea, la democracia, no la teórica sino la de verdad. Ha sido tocado por la gracia y lo demás son palabras. O quizá, conceptos.