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16 Nacional EL DIÁLOGO GOBIERNO- ETA DOMINGO 30 7 2006 ABC La conversión del declive de ETA en un proceso para beneficio del Gobierno y su partido frustra la esperanza de que la crisis etarra permitiera renovar la política vasca, pervertida por la violencia. Por esa vía sólo se logra reforzar al nacionalismo El incierto futuro de la política vasca POR CARLOS MARTÍNEZ GORRIARÁN La disminución de la violencia ha sacado a la luz la cara más detestable de la política vasca. Pasados los tiempos de la épica contra el terrorismo volvemos a los cauces habituales: compadreos, exclusiones y abusos ocasionalmente interrumpidos por breves protestas de los disidentes, rápidamente ignoradas. Siguiendo la fórmula lampedusiana se espera que algo cambie para que todo siga como debe estar: los nacionalistas mandando más o menos, y el conjunto del país regocijándose en su inagotable narcisismo colectivo. El candidato a cambiar algo no es otro que ETA y su entorno, al que se pretende incluir en el sistema a cambio de algunas cesiones dadas por inevitables, como la exclusión de sus víctimas y el fin del constitucionalismo. Una oportunidad perdida A pesar de la verborrea nacionalista, la política vasca está determinada por las decisiones de Zapatero. El diálogo con ETA, sin contar con el PP y sin la seguridad de que los terroristas acepten desaparecer, dominará los asuntos vascos hasta que descarrile o llegue a su fin. Pero la conversión del declive de ETA en un proceso para beneficio del Gobierno y su partido ha frustrado la esperanza de que la crisis etarra permitiera renovar la política vasca, pervertida por la violencia. Al contrario, la ayuda socialista- -cuyo mejor ejemplo es la inútil e inicua reunión del PSE con Batasuna- -acabará reforzando al nacionalismo de un modo análogo al catalán, donde los beneficiarios han sido CIU... y el presidente Zapatero. Es probable que en dos o tres años soportemos un nuevo Estatuto vasco que disminuya todavía más al Estado y consagre la hegemonía nacionalista, pero sin conseguir ni la desaparición voluntaria de ETA ni el cese de la eterna murga sobre la autodeterminación, Navarra y demás chantajes. Quizás las cartas de extorsión se redacten en términos más floridos y los rebrotes de kale borroka sean poco temibles, pero seguirán ahí, como la exigencia de amnistía para los terroristas. Igual que en Cataluña, los consensos constitucionales despreciados no serán sustituidos por otros más incluyentes, sino por un mayor divorcio entre los intereses generales y los de la clase política. ETA intenta tutelar el proceso político imprimiéndole una orientación nacionalista radical a cambio, como mucho, de la suspensión indefinida de los atentados sangrientos. Esto ya lo sabíamos, lo malo es que parece aceptarse como un mal menor. A estas alturas, Gobierno y PSOE han cedido tanto casi a cambio de nada- -pues la suspensión de atentados es previa a la victoria socialista- que casi han perdido la oportunidad de obligar a ETA a di- EFE Rebrote de kale borroka y agresión a un concejal del PP Un artefacto de fabricación casera (en la imagen, una fotógrafa capta con su cámara los desperfectos causados) provocó en la madrugada de ayer sábado daños leves en Vitoria, en la sede del Instituto vasco de Seguridad y Salud Laboral, Osalan, dependiente del Gobierno Vasco. El ruido rompió la tranquilidad de la noche en torno a las tres de la madrugada, cuando la bomba casera, fabricada con una pequeña bombona de camping gas, un cohete y un aerosol, hizo explosión. Al tiempo, la presidenta del Partido Popular de Guipúzcoa, María José Usandizaga, denunciaba ayer un ataque contra el portavoz del PP en el Ayuntamiento de Astigarraga, Javier Moreno, quien fue insultado y agredido con motivo de un pleno municipal en el que se debatió una moción de la plataforma Astigarragatarrok en contra de la planta incineradora de residuos. En un comunicado, Usandizaga explicó que los incidentes se registraron tanto en el transcurso del pleno como a la salida. Por ello, mostró la mayor solidaridad con el edil solverse a cambio de legalizar a su partido y de medidas de gracia para sus presos, que era todo lo aceptable (previo acuerdo con la oposición, naturalmente) Sin moverse un milímetro, Batasuna ha conseguido la legalización de facto, salvo el derecho a presentar listas electorales. Y es probable que decidan presentarlas sin modificar nombre, estatutos ni dirigentes. Un órdago que ahondará la tensión entre Gobierno y oposición, y entre poder judicial y ejecutivo, poniendo sobre la mesa el dilema entre proceso de paz o vuelta de las bombas. Los terroristas cuentan con explotar el mismo recurso que maneja el Gobierno: el muy mayoritario y poco exigente deseo de paz de la opinión pública, que sólo parece rechazar la impuni- ETA no aceptará distinciones entre activistas irrecuperables y reinsertables. Exigirá que salgan todos dad para sujetos como Txapote Gracias a esto, el presidente Zapatero ha olvidado la exigencia de libertad sin coste alguno para su popularidad: con pedir paz basta. Pero no con ETA. Es imposible creer que el mantenimiento de la extorsión, o la actitud calculadamente provocadora de los últimos etarras procesados, sean otra cosa que demostraciones deliberadas de quienes rechazan admitir la derrota. Diga lo que diga el ministro de turno, ETA tampoco aceptará distinciones entre activistas irrecuperables y reinsertables. Exigirá que salgan todos, como seguramente prometió algun interlocutor socialista. Como es imposible que el Gobierno ignore estas cosas, hay que concluir que improvisa con el ojo puesto en las encuestas y el calendario electoral. ¿Hábil maquiavelismo presidencial, como prefería creer una famosa víctima de la banda? ¿o más bien adaptación a las circunstancias según vengan dadas? Adiós al constitucionalismo El PP por su parte, y muy especialmente el vasco, se niega a admitir no ya la negociación con ETA- -hacen muy bien- sino que todo no esté ya pactado. La sombra del 11- M sigue planeando y enturbia la percepción de la realidad. La doctrina sobre el Estatuto catalán como un primer pago a ETA sigue orientando muchas reacciones del PP vasco, pese a que los hechos la hayan desmentido. Lo que a estas alturas es evidente es que el constitucionalismo fue un paréntesis en las hostilidades entre PP y PSOE, forzado por la pinza de la presión terrorista y la exigencia social de unidad democrática. Aflojadas ambas, vuelve la guerra fría en la que muchos se sienten más cómodos. Un indicio: en la famosa foto de Pilar Elías y Rosa Díez en un acto de Basta Ya, que según Zapatero era la foto del pasado tampoco quiso estar la dirección actual del PP vasco. Las esperanzas de PSE y PP de convertirse algún día en el principal partido vasco a costa del otro no tienen base. Ambos partidos actúan como vasos comunicantes, con cierta ventaja para los socialistas: la sociedad vasca, como la española, es conservadora, pero prefiere identificarse con la izquierda. El