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ABC DOMINGO 30 7 2006 Nacional LEY DE VÍCTIMAS DE LA GUERRA CIVIL Y LA DICTADURA 15 SOBRE LA MEMORIA HISTÓRICA FRANCISCO CASTRILLO MAZERES General de División Presidente Asociación de Amigos de los Museos Militares El Valle de los Caídos será reservado como lugar de culto y se prohibirá cualquier tipo de manifestación o simbología política, según el proyecto de ley aprobado por el Gobierno A memoria es una facultad del hombre. Guarda recuerdos personales, individuales y los hace revivir. Así mi memoria de la guerra civil se refiere a vivencias concretas. En mi caso, pertenezco a los que sí vivían entonces, mi memoria me retrotrae sensaciones: hambre- -con 11 años estaba en Madrid- -sonido de disparos y visitas al amanecer, asaltos, incluso a un camión militar cargado con pan, necesidad de sobrevivir, familiares cuya suerte dependió de la geografía, sufrimiento en los ojos de los mayores... La historia, narración y exposición de los acontecimientos pasados (RAE) es una ciencia que investiga los hechos, los analiza sin prejuicios, ni interpretaciones espúreas ni tiempos forzados y los expone. La historia, ciencia casi divina, busca la verdad de los hechos y pensamientos de los protagonistas. L He leído docenas de libros de los dos bandos y puedo señalar como objetivas, a título de ejemplo, las obras de los hermanos Salas Larrazábal. Nuestros museos de historia, escasos salvo los militares y los de carácter local, son poco visitados. Pero en ellos se guardan recuerdos que hacen vibrar la memoria del visitante que vivió aquellos hechos, o pretenden ilustrar a los demás de forma concreta. La pluma es libre y menos contundente que los objetos: la bandera a cuya sombra se luchó, el arma que empuñaron aquellos hombres y el relato de los hechos y sufrimientos de los protagonistas. Museos que nos hacen meditar lo terrible de las guerras y aún más sobre sus causas, el camino inclinado que nunca se estudia suficientemente. Las guerras no sur- Volver atrás es despreciar los retos del futuro y destruir la convivencia del presente, volviendo a repetirse el relato bíblico del camino de Canaá gen porque sí y parece que una extraña ceguera afecta a los que serán sus protagonistas. Y luego la historia analiza al detalle las operaciones, mucho más que los antecedentes. La guerra, repetimos, es terrible. Finalizada, no deben removerse sus hechos. Quedarán en la memoria individual de los participantes y en el lento juicio de la historia, obra de sus profesionales y no de otros responsables, que deberían mirar hacia delante en un intento de evitar sus causas. Miramos la historia como maestra de la vida de los pueblos. Pensemos en las páginas venideras. Como militar profesional pienso en la contundencia de la estrategia. España es el único país invadido por los musulmanes que recuperó totalmente su independencia. Al Andalus es, además, sueño dorado, espuela para los radicales que recuerdan el máximo esplendor nazarí, y que en el futuro- -la historia no tiene urgencias- -pueden disponer de cierto basamento humano. Ésta es la historia, hacia delante e incómoda que debemos contemplar. Lo otro, volver atrás, es despreciar los retos del futuro y destruir la convivencia del presente, volviendo a repetirse el relato bíblico del camino de Canaá.