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10 La Entrevista DOMINGO 30 7 2006 ABC MILTON (Y ROSE) FRIEDMAN Premio Nobel de Economía Si no hubiera estado del bienestar, podría haber inmigración totalmente libre Los profesores Milton y Rose Friedman pasan revista a las aportaciones que el premio Nobel de Economía de 1976 ha hecho a lo largo de sus 94 años de vida. Y a los retos del presente TEXTO: TUNKU VARADARAJAN PALO ALTO (CALIFORNIA) Uno no entrevista a un hombre como Milton Friedman- -el premio Nobel de Economía en 1976 y uno de los cinco o seis pensadores más influyentes del siglo XX- -sin antes documentarse a conciencia. Así que reuní mis libros- -para leer algunos y releer otros- -y tomé páginas y más páginas de notas. También envié mensajes electrónicos a varios pesos pesados intelectuales, preguntándoles qué preguntarían ellos a Friedman- -de 94 años- -si lo tuvieran acorralado en una fiesta. Me llovieron las respuestas. Cómo atajar la inflación escribía un premio Nobel de economía (ligeramente) más joven. La educación proponía otro Nobel. ¿Le hace replantearse su apoyo al Partido Republicano la actual plusmarca de gasto público del presidente republicano y del Congreso? sugería alguien que, hasta hace poco, trabajaba en política económica en la Casa Blanca. ¿Hay algo específicamente difícil para el capitalismo en el mundo islámico? se preguntaba un especialista de Oriente Próximo. Qué música escucha? era la contestación insospechada de un economista político demócrata. Más previsiblemente, el redactor de un importante blog se moría por saber si Milton lee blogs, y si alguna vez escribirá uno Todos tenían una pregunta, y muchos más de una (un economista de Chicago me envió 10) Porque Milton Friedman es la idea que todos tienen de un oráculo, de un sabio estadounidense. Naturalmente, los sabios tienen sus rarezas, y la entrevista de la semana pasada- -en el despacho sorprendentemente pequeño que Friedman tiene en la Hoover Institution, perteneciente a la Universidad de Stanford- -tuvo un comienzo surrealista. Junto a su mesa cuelga un mapa de Belice, uno de esos recuerdos estilizados hechos de tela, bordados para atraer la vista. Le pregunto por qué tiene un mapa de Belice en su pared. Se gira, mira el objeto y contesta: No sé, la verdad es que no lo sé No era una prometedora forma de arrancar la entrevista, pensarían algunos, así que le pregunto, para romper el hielo, si se encuentra bien. Oh, sí es la animada respuesta. Pero mi esposa acaba de soportar un brote de herpes y aún no lo ha superado del todo En este punto se interrumpe y me pregunta: ¿Ya ha tenido usted herpes alguna vez? Economistas Tras dejar las enfermedades a un lado, pasamos a la economía, y a este respecto presento una disculpa reflexiva por no ser economista. Quiere decir que no ha estudiado usted ciencias económicas responde Friedman. He descubierto, a lo largo de mucho tiempo, que algunos son economistas natos. No hacen la carrera, pero entienden; los principios les parecen evidentes. Puede que otros tengan un doctorado en Economía y, sin embargo, no son economistas. No piensan como economistas. Extraño pero cierto ¿Era Keynes un economista nato? ¡Desde luego! Keynes era un gran econo- KEYNES En la Teoría General del Empleo, planteaba una hipótesis bellísima. Alteró la ciencia económica. Pero era una hipótesis equivocada ESCALAFÓN ¿Con qué economistas, vivos o muertos, le gustaría cenar? Adam Smith, Alfred Marshall. John Maynard Keynes y George Stigler INMIGRACIÓN Un dogma estadounidense es que la inmigración es buena, que Estados Unidos. no existiría si no fuese por la inmigración IRAK Milton: Después de meternos, me parece muy importante que la empresa salga bien Rose: Saldrá mista. En todas las disciplinas, los avances se producen gracias a personas que plantean hipótesis, la mayoría de las cuales acaban siendo erróneas, aunque todas ellas apuntan en última instancia a la respuesta correcta. Keynes, en la Teoría General del Empleo, el Interés y el Dinero planteaba una hipótesis bellísima, y realmente alteró la forma de la ciencia económica. Pero resultó que era una hipótesis equivocada. ¡Eso no significa que no fuera un gran hombre! Eso de que alteraron la forma de la ciencia económica no puede decirse de demasiados economistas. ¿Diría Friedman- -modestia aparte- -que él es uno de ellos? Sigue un largo silencio- -la modestia, claramente, es difícil de dejar aparte- -antes de mascullar, como obligando a las palabras a salir, eh... muy difícil de decir... Y entonces lo salva la campana: se abre la puerta y entra Rose, su esposa, dando un soplo de garbo al deslustrado despacho, con un impacto que contribuye a aumentar un hermoso abrigo de visón, que lleva, todo hay que decirlo, una tarde en la que en el exterior hace 26 grados centígrados. Esta noche va a hacer mucho frío predice con un escalofrío. Los Friedman cenan al aire libre esa noche- -junto con otros 1.200 miembros de Stanford- -y Rose se ha venido preparada para que el mercurio caiga a, ¡oh! por debajo de los 16 grados. Es una época absurda para cenar fuera La señora Friedman se instala en una silla, parpadeando, y yo retomo mis preguntas. ¿Si organizaran una pequeña fiesta- -en el interior, nunca al aire libre- -para los economistas favoritos de Friedman (muertos o vivos) a quién invitarían? Muertos o vivos? Está claro que Adam Smith sería el primero. Alfred Marshall el segundo. John Maynard Keynes el tercero. Y George Stigler el cuarto. George era uno de nuestros mejores amigos (En este punto, la señora Friedman, también economista distinguida, comenta con tristeza que es difícil creer que George haya muerto ¿Ha sido bueno para su matrimonio- -llevan 68 años casados- -que ambos sean economistas? Rose (afirmando con la cabeza) Mmmm. Pero no discuto con él... mucho Milton (riendo a carca- jadas) No la crea! Discute muchísimo... Rose (interrumpiendo) y no soy competitiva, así que no he intentado competir contigo Milton (marido devoto) Ha sido de gran ayuda en todo mi trabajo. No hay nada que yo haya escrito que ella no haya revisado primero La chispa entre ambos está clara, y resulta hasta conmovedora. Así que siento la tentación de preguntar si la economía tiene un lado romántico, como la historia o la filosofía. ¿Qué si la economía tiene un lado romántico? repite Milton, con tono incrédulo, y a renglón seguido se ríe. No, no creo. La economía tiene tanto romanticismo como la física. La economía es básicamente una ciencia, como la física, o la química... Es una ciencia sobre cómo organizan los seres humanos sus actividades cooperativas ¿Es ésa su definición favorita de la ciencia económica? Bueno, según la definición establecida es el estudio de cómo organiza una sociedad sus recursos. En ese sentido, no es especialmente romántica ¿Es la inmigración, pregunto- -espe-