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4 Opinión DOMINGO 30 7 2006 ABC PRESIDENTE DE HONOR: GUILLERMO PRESIDENTA- EDITORA: CATALINA LUCA DE TENA LUCA DE TENA CONSEJERO DELEGADO: SANTIAGO ALONSO PANIAGUA DIRECTOR: JOSÉ ANTONIO ZARZALEJOS Director Adjunto: Eduardo San Martín Subdirectores: Santiago Castelo, Rodrigo Gutiérrez, Carlos Maribona, Fernando R. Lafuente, Juan María Gastaca, Alberto Pérez, Alberto Aguirre de Cárcer Jefes de área: Jaime González (Opinión) Mayte Alcaraz (Nacional) Miguel Salvatierra (Internacional) Ángel Laso (Economía) Jesús Aycart (Arte) Adjuntos al director: Ramón Pérez- Maura, Enrique Ortego Redactores jefes: V. A. Pérez, S. Guijarro (Continuidad) A. Collado, M. Erice (Nacional) F. Cortés (Economía) A. Puerta (Regiones) J. Fernández- Cuesta (Sociedad) A. Garrido (Madrid) J. G. Calero (Cultura) J. López Jaraba (Deportes) F. Álvarez (TV- Comunicación) L. del Álamo (Diseño) J. Romeu (Fotografía) F. Rubio (Ilustración) Director General: José Luis Romero Adjunto al Consejero Delegado: Emilio Ybarra Aznar Económico- financiero: José María Cea Comercial: Laura Múgica Producción y sistemas: Francisco García Mendívil KAZAA Y LA PIRATERÍA EN INTERNET AS cifras de la piratería musical a través de internet son, ciertamente, preocupantes. 20.000 millones de canciones descargadas de forma ilegal durante 2005, por un valor estimado en 4.500 millones de dólares, son sin duda cantidades más que suficientes para hacer que se tambalee el otrora floreciente sector discográfico. La práctica de esta actividad se agrava, además, cuando se utiliza el material obtenido de esta forma ilícita para imprimir discos piratas destinados a la venta callejera, el famoso top manta Es precisamente en estos casos, en los que existe un claro ánimo de lucro y una actividad específicamente organizada para delinquir, cuando la ley puede actuar, y actúa, con todo su peso. Muy diferente, sin embargo, es lo que sucede cuando el infractor es un particular que se baja una, diez o cien canciones para escucharlas en casa o llevarlas encima en su reproductor de MP 3. No hay sistema legal ni fuerzas de represión suficientes en el planeta para perseguir a esta otra clase de piratería, en la que participan millones de personas de todo el mundo. Por eso, acuerdos como el alcanzado hace unos días entre la Federación Internacional de la Industria Fonográfica (IFPI) y Harman Networks, la compañía que distribuye el software Kazaa programa que permite la descarga gratuita de contenidos musicales y películas a través de internet, se celebra como una auténtica victoria por parte de quienes defienden los legítimos derechos de autor y de propiedad intelectual. No debemos olvidar, sin embargo, dos cuestiones importantes. La primera, que la misma industria discográfica que ahora intenta salvar sus naves como puede no supo, o no quiso, transformar en su momento su anticuado modelo de negocio para adaptarlo a los nuevos gustos y exigencias de los consumidores de música. Y segundo, que esos mismos consumidores han encontrado, por sí mismos, un método alternativo para conseguir lo que quieren. El propio presidente de la IFPI, John Kennedy, ha reconocido estos días que las compañías discográficas se han sumado tarde y mal al carro de las nuevas tecnologías. Un hueco que está siendo aprovechado por otras empresas, completamente ajenas al sector de la música, que se han llevado el gato al agua y obtienen ya pingües beneficios gracias a la distribución legal de canciones a traves de internet. La experiencia está demostrando que la mejor manera de solucionar el problema pasa necesariamente por elaborar un nuevo tipo de oferta que sea lo suficientemente atractiva para los consumidores, y no por considerar a éstos como delincuentes merecedores de un castigo. Ése es, pues, el reto. No hay que olvidar que existen otras herramientas similares a Kazaa que siguen funcionando sin problemas, y que si éstas desaparecen, serán inmediatamente sustituidas por otras. L LA AMENAZA DE AL QAIDA A última declaración del número dos de Al Qaida, el médico egipcio Ayman al Zawahiri, emitida a través de un vídeo difundido por la cadena qatarí Al Yazira, es una confirmación de los objetivos fundamentales de la organizaciónde Bin Laden, al mismo tiempo queuna demostración del error que cometen quienes juzgan el terrorismo islamista como un fenómeno vinculado a decisiones de los gobiernos occidentales en su relación con el mundo musulmán. Al Zawahiri llamó a la unidad de chiitas y sunitas para extender la yihad, o guerra santa, contra Israel y el resto de cruzados término que comprende a todos los países que están aliados con Estados Unidos y tienen presencia militar en países musulmanes, entre los que citó expresamente a Afganistán e Irak. Sin embargo, el mensaje del lugarteniente de Bin Laden debe ser analizado más allá de lospatrones habituales porque incluyó dos planteamientos que dan la medida de la determinación con que Al Qaida se plantea su yihadismo. Por un lado, advirtió de la inutilidad de un alto el fuego entre Israel e Hizbolá, lo que supone la incorporación plena de Al Qaida al objetivo de esta organización terrorista chiita y proiraní de eliminar el Estado de Israel. No es nuevo el antisionismo de Al Qaida, pero hasta ahora lo había utilizado retóricamente como una coartada para legitimar su actividad terrorista y confundir, con éxito ya contrastado, a las opiniones públicas de las sociedades occidentales sobre su exclusiva responsabilidad en la campaña de atentados contra sus ciudadanos e intereses. En adelante, Al Qaida podría participar directamente en actos de terrorismo contra Israel, paralelamente a Hizbolá, Hamás y el resto de grupos terroristas que operan en la región. Por otro lado, Al Zawahiri ha fijado con más claridad que nunca el gran objetivo de Al Qaida: la reinstauración del islam, bajo un nuevo califato, en todos aquellos territorios que alguna vez estuvieron bajo poder musulmán. Por eso marcó los extremos del nuevo mapa en España (Al Andalus) e Irak. Este propósito nada tiene que ver con la situación de Palesti- L na, las operaciones militares de Israel en el Líbano ni la presencia de una fuerza multinacional, con mandato de la ONU, en Irak. Es la demostración de la mentalidad visionaria de un fanatismo religioso que se ha servido de conflictos locales para reforzarse como elemento vertebrador del odio hacia Occidente. En España, esta declaración de Al Zawahiri debería merecer una reflexión urgente sobre nuestro pasado inmediato, para que quienes asociaron el 11- M al apoyo del Gobierno de Aznar a la intervención en Irak, reconozcan su error, cuando no su mala fe, al secundar de forma tan irresponsable la estrategia propagandista de Al Qaida. La excusa de Irak ya no existe, pero España está marcada, de forma expresa, como objetivo del terrorismo islamista, por ser democracia occidental aliada- -a la baja- -de Estados Unidos y mantener tropas en Afganistán. Aunque es probable que todavía haya sectores de la opinión pública que vean en las palabras de Al Zawahiri una reacción legítima a las operaciones militares de Israel en el Líbano, el significado de las mismas debe marcar una clara inflexión en el juicio sobre el terrorismo integrista islámico. Sólo así será posible que las democracias occidentales perciban el peligro en toda su dimensión y vean cómo los mismos terroristas que claman contra el imperialismo americano y recuerdan con victimismo la impronta colonial europea, están anunciando su propia campaña imperialista de carácter religioso e integrista. Cuando Al Qaida dice que su objetivo es expulsar a los infieles de la tierra del islam, no está hablando sólo de Palestina, Cachemira, Irak o Arabia Saudí, sino también de Al Andalus, es decir, España. Sería un tremendo error despreciar la declaración de Al Zawahiri. El decorado del vídeo, con las Torre Gemelas al fondo; el llamamiento a la unidad entre los irreconciliables sunitas y chiitas para luchar contra Israel y los cruzados y la proclamación del irredentismo islámico, son elementos que los gobiernos occidentales, y el español en primer lugar, deberían considerar en su justa dimensión. HUELGA SALVAJE EN EL PRAT L caos y la parálisis se han adueñado del aeropuerto de Barcelona a causa de la huelga de los trabajadores de tierra de Iberia, ofreciendo una imagen pésima de nuestro país en un momento clave de la campaña turística. El bloqueo de las pistas, la tardía intervención de unidades antidisturbio y la cancelación de casi 600 vuelos son fiel reflejo de una situación insólita, con miles de pasajeros atrapados y una fuerte repercusión indirecta en otros aeropuertos españoles como Madrid- Barajas. Más allá decualquier discrepancia sobre condiciones laborales o incertidumbre de los puestos de trabajo, el ejercicio del derecho de huelga exige un máximo de sentido de la responsabilidad por parte de sindicatos y trabajadores, así como el respeto a los límites establecidos por la jurisprudencia al interpretar el artículo 27 de la Constitución. En este caso, se han superado todas las barreras legales y sociales para provocar un serio perjuicio a más de cien mil pasajeros, gravemente dañados en sus expectativas de negocio o vacaciones, y que han sufrido en algunos casos lipotimias y crisis de ansiedad. Tomar como rehenes a los ciudadanos en las disputas laborales, cuando se presta un servicio que afecta a millones de personas, es una actitud intolerable en una sociedad desarrollada. De hecho, muchos de los perjudicados (Aena batió su récord de reclamaciones al tramitar cerca de 6.000) calificaron la situación de tercermundista entre otros muchos adjetivos contundentes. E La reacción de las autoridades no puede limitarse a una visita de reconocimiento y de condena de los hechos, como la realizada por la ministra Magdalena Álvarez. El Gobierno debe ir más allá de lo obvio y asumir las responsabilidades que le corresponden, adoptando las medidas necesarias para garantizar la normalidad y evitar que lleguen al límite situaciones que dañen los intereses generales. Tampoco es de recibo que aparezcan ahora los pescadores en río revuelto. CiU, IC y ERC retoman la reivindicación nacionalista de la gestión del principal aeropuerto de Cataluña, uno de los temas que quedó pendiente en el Estatuto después de una larga y farragosa negociación. Como es notorio, los malos principios traen malas consecuencias. Por su parte, Iberia debe definir con claridad su política empresarial. En el plano laboral, se han sucedido en pocas semanas un nuevo capítulo del conflicto interminable con los pilotos y el actual con los trabajadores de tierra. En el plano estratégico, debe cerrarse ya el debate sobre el repliegue de la compañía en Barcelona, en relación con la supresión de rutas no rentables, la creación de una compañía de bajo coste (Click Air) para asumir estas operaciones y la pérdida de los servicios de tierra en El Prat en favor de sus competidores. Es una buena noticia que el comité de empresa, la compañía y Aena hayan alcanzado un principio de acuerdo, pero nunca debería haberse llegado a esta situación indecorosa.