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22 Nacional SÁBADO 29 7 2006 ABC Se redoblan las protestas de los vecinos por la tardanza de los bomberos en la explosión de Laredo No rescataron a veinte vecinos, sino a cuatro, y la primera gota tardó 50 minutos denuncian b El alcalde y el jefe de los servi- cios de extinción insisten en la versión oficial: Tuvimos todos los medios. Lo que no tuvimos fue la suerte para salvar a estas familias C. BENITO H. RODRÍGUEZ LAREDO. Con la llegada del verano, el Ensanche de Laredo pierde su aire fantasmal y se convierte en un barrio entregado a la vacación. Los residentes temporales, la mayoría vizcaínos, llenan sus jornadas de playas, vermús y largos paseos, y sólo están pendientes del reloj para cronometrar las digestiones antes de bañarse. Es lo más parecido a un mundo feliz. Pero, el jueves, la explosión del edificio Jai- Alai, que mató a cinco personas, destrozó esa estampa de paraíso cotidiano, la hizo cenizas como si fuese una foto arrojada a las llamas y descubrió de golpe la vida real que hay debajo, con horrores de muertes y quemaduras. Los veraneantes intentaban ayer recuperarse del shock pero su rutina estival parecía inevitablemente echada a perder. Ante el número 38 de la Avenida de los Derechos Humanos se habían reunido a media mañana dos grupos. Uno, formado por periodistas, enfocaba sus cámaras hacia el esqueleto del edificio donde se produjo la explosión de propano, intentando captar las evoluciones de la Policía Científica por las estancias reventadas. El otro, cada vez mayor, se componía de curiosos que se iban acercando al lugar del suceso: a algunos les pillaba de paso, otros daban un rodeo voluntario y algunos acudían expresamente, incluso desde localidades como Solares. También había quien apuntaba con su camarita digital al bloque ennegrecido, aunque la mayoría se contagiaban de las implicaciones fúnebres de la escena y se limitaban a mirar en silencio, mientras el sirimiri los iba calando. Esto le puede pasar a cualquiera de nosotros susurraba una veraneante. bre los plazos de llegada de los camiones y la actuación de las brigadas. Los residentes, que discrepan radicalmente de este relato de los hechos, se fueron alterando hasta que uno ya no pudo más. ¿A cuántos sacaron con las escalas? -preguntó al jefe. -A veinte. ¡Eso es mentira! ¡Sólo sacaron a cuatro! ¡Y la primera gota de agua tardó cincuenta minutos! Es una vergüenza que los políticos intenten medrar a costa de una tragedia. Por las barandillas Los vecinos están indignados con las autoridades, pero también desconfían de una prensa que, a su juicio, no recoge sus protestas. No es cierto que la labor de los Bomberos fuese inmediata- -insistía Amaia, bilbaína y novia de uno de los residentes- Además, se aturdieron porque estábamos todos muy nerviosos, pidiéndoles que hiciesen algo, y ya no supieron hacer nada Los desalojados cuentan cómo las barandillas de algunos balcones, desencajadas por la explosión, sirvieron de escaleras para que una familia completa bajase del segundo piso. Explican que algunos inquilinos no fueron rescatados hasta las seis de la mañana y aseguran que todo se podría haber resuelto mucho mejor. Los municipales lo saben suelen recalcar, desesperados por una migaja de apoyo oficial. La Policía judicial comenzó ayer la investigación de las causas del incendio que el jueves arrasó la urbanización Jai- Alai de Laredo. Los expertos se centraron en analizar minuciosa- Un miembro de la Policía Judicial durante la inspección del edificio mente el segundo izquierda. Allí fue donde, a las 4.20 de la madrugada del jueves se produjo una explosión de gas y posteriormente el incendio. Aunque por el momento los estudios aún no han arrojado una conclusión definitiva, todo apunta a que la causa del siniestro fue un escape de gas propano. Durante varios días los miembros de la Guardia Civil centrarán sus investigaciones en confirmar que la explosión fue fortuita. Para ello, contarán con la colaboración de varios expertos en incendios pertenecientes al cuerpo, que se han desplazado desde Madrid Posteriormente, serán los IGNACIO PÉREZ técnicos del juzgado que investiga el caso quienes determinen cómo se ha producido el siniestro Por otro lado, los cuatro miembros de una familia de la localidad vizcaína de Guecho que resultaron heridos en la explosión de gas continuaban ayer muy graves según explicó el director del hospital de Cruces, Jaime Ballesteros. El parte médico definía el pronóstico de los dos niños como muy grave y el de los padres, como grave. Todos siguen en unidades de críticos del centro baracaldés, con atención continuada y soporte ventilatorio y circulatorio. Los obreros avisaron de que podía ceder el muro que sepultó a cinco trabajadores en Barcelona ABC BARCELONA. La empresa Hábitat, promotora de las obras en las que el jueves murieron cinco trabajadores, reconoció ayer que no reforzó el muro de contención derrumbado porque pensó que no había peligro, aunque los obreros habían advertido del riesgo de que se viniera abajo, según denunciado ayer los sindicatos. El accidente, en el que murieron cinco obreros y uno resultó herido grave, ocurrió al desplomarse un antiguo muro de contención sobre una ¡Eso es mentira! El alcalde y el jefe de Bomberos llegaron al edificio a mediodía e improvisaron una breve rueda de prensa frente a las puertas cerradas. Pero, por detrás de los periodistas, varios propietarios desalojados del bloque se revolvían, igual que gatos enjaulados, al oír sus explicaciones. Tuvimos todos los medios. Lo que no tuvimos fue la suerte para salvar a estas familias afirmó el responsable de los equipos de extinción, que repitió la versión oficial so- zanja en la que estaban trabajando los operarios, junto a un edificio de oficinas en obras promovido por la empresa Hábitat en la calle Almogávares de Barcelona. Según informa Efe, el juzgado de instrucción número 6 de Barcelona ha abierto diligencias para esclarecer los motivos del accidente y ha ordenado a los Mossos d Esquadra la elaboración de un atestado que detalle las circunstancias del derrumbe del muro, cuyas causas están siendo también investigadas por el departamen- to de Trabajo. A falta de los resultados de las investigaciones, cobra fuerza la hipótesis de que la falta de medidas de seguridad, y especialmente el hecho de que el muro de contención no estaba apuntalado, pudo provocar el trágico accidente. Portavoces sindicales aseguraron que los trabajadores habían alertado de la falta de seguridad que suponía trabajar en la zanja ubicada a los pies del muro y del riesgo que corría de derrumbarse. Ante el trágico accidente, los sindicatos han exigido a la Fiscalía que actúe a fondo para perseguir los delitos y a los responsables de las empresas que no implanten medidas de seguridad. Además, denunciaron que la subcontratación en la construcción es la principal responsable del incremento de la siniestralidad.