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10 SÁBADO 29 7 2006 ABC Nacional El policía que avisó a Elosúa entró en su bar de Irún por la puerta trasera para no ser grabado Sabía que había cámaras de los agentes en la entrada principal del local revelados por el autor del chivatazo al supuesto miembro de la red de extorsión sólo estaban al alcance de un pequeño grupo de agentes D. M. P. M. MADRID. Todos los datos de la investigación abierta para conocer la identidad del agente que alertó al dueño del bar El Faisán de Irún, Joseba Imanol Elosúa, de que estaba siendo seguido por la Policía como miembro de una red de extorsión de la banda terrorista ETA, confirman que el policía en cuestión estaba perfectamente al tanto no sólo de los detalles de la operación sino también de la estrategia policial para controlar los movimientos de los individuos investigados. Según las fuentes consultadas por ABC, hay un dato especialmente significativo: la persona que entró en el bar El Faisán el pasado 4 de mayo para poner en contacto a Elosúa con el misterioso agente que finalmente le informó de que era seguido, sabía que en esos momentos las cámaras de la Policía grababan a todas aquellas personas que entraban por la puerta principal del local. Por ello, decidió entrar por la puerta trasera del establecimiento y en un momento en que sabía que nadie de los que estaban dentro podía identificarle. Este chivatazo abortó la operación en un primer momento. b Los datos Filtraciones a Gorka Agirre Las que recibió Joseba Elosúa no han sido las únicas filtraciones que han tenido como destinatarias a personas que estaban siendo investigadas por su vinculación con la red de extorsión de la banda terrorista ETA. Es el caso del dirigente nacionalista Gorka Agirre, quien al parecer recibía información de algunos miembros de la Ertzaintza sobre las matrículas de los coches policiales que le investigaban y realizaban los seguimientos de sus desplazamientos. El juez de la Audiencia Nacional Fernando Grande- Marlaska le dejó en libertad bajo fianza de 30.000 euros acusado de un delito de colaboración con organización terrorista por mediar supuestamente en el cobro a empresarios del llamado impuesto revolucionario. Curiosamente, no ordenó su detención, sino que fue a interrogarle a Bilbao. En fechas anteriores había sido sometido a un cateterismo. Además, el juez Grande- Marlaska concedió al político un plazo de 72 horas para depositar la fianza y le impuso, asimismo, la prohibición de abandonar territorio nacional sin autorización judicial y la obligación de comparecer todos los lunes con una brillante y dilatada hoja de servicios en la lucha contra el terrorismo etarra. Como se sabe, el juez Grande- Marlaska, al tener conocimiento de que se había producido la citada filtración de información sensible nada menos que a uno de los individuos investigados por su presunta pertenencia a ETA, decidió que la Guardia Civil abriera una investigación para que determinara, si es que era posible, la persona concreta que realizó la llamada telefónica al dueño de El Faisán y quién hizo de enlace con éste. Como es lógico, la primera decisión de los agentes del Instituto Armado encargados de las pesquisas fue analizar todas las llamadas que se realizaron a través de teléfonos móviles en la zona de Irún en torno a la hora en que Elosúa situó el contacto con el soplón Los datos que se obtuvieron con estas gestiones no eran concluyentes en lo que se refiere a los terminales concretos utilizados pero sí permiten afirmar, tal como informó ayer ABC, que la filtración se hizo desde uno de los celulares adscritos a la Comisaría General de Información. La razón por la cual no se sabe a ciencia cierta cuál es el terminal concreto desde el que se realizó la llamada reside en que en ese intervalo de tiempo en la zona trabajaban gran cantidad de agentes de esta unidad, tanto destinados en Madrid como en el País Vasco, y en esas circunstancias- -era un momento en el que el dispositivo policial estaba a punto de entrar en su fase deci- No lo reconocieron Como es conocido, ni Elosúa ni su mujer, ni un hijo de éste pudieron reconocer, entre las muchas fotografías de agentes antiterroristas que se le mostraron en el Juzgado de Instrucción 5 de la Audiencia Nacional, al individuo que le había dado el teléfono móvil con el que mantuvo la conversación con el policía soplón y al que el desconocido se refirió como compañero Hay otro elemento importante para intentar aclarar lo sucedido. En la grabación que la Policía hizo a Elosúa cuando éste circulaba en su coche en compañía de su yerno, Carmelo Luquín, éste hace referencia a detalles de la operación que le había contado el soplón que, sin embargo, sólo eran conocidos por un pequeño grupo de agentes. Entre ellos, por cierto, no se encontraba el comisario general de Información, que por orden expresa del juez Fernando Grande- Marlaska había quedado al margen de la investigación y que sin embargo le fue encomendada a uno de sus hombres, un policía La búsqueda del soplón J. M. MADRID. Fuentes de la Audiencia Nacional consultadas por ABC confirmaron ayer que la investigación de la Guardia Civil llega, entre otras, a la conclusión de que el soplo al cobrador del chantaje de ETA, Joseba Elosúa, salió de la Comisaría General de Información. El informe de la Benemérita, encargado por el juez Grande- Marlaska y ahora en manos de Baltasar Garzón como titular del Juzgado Central número 5, no señala al responsable de la filtración, que sigue sin estar identificado. Tampoco determina el número y características del teléfono, pero sí que el soplo salió de esa comisaría general. Las mismas fuentes sostienen que lo más adecuado sería que la propia Policía le diese el caso resuelto al juez, de tal manera que no fuese precisa una intervención intensa de éste para impulsar la detección de la fuga informativa Mantienen también que se están llevando a cabo intensas pesquisas para, a partir de la detección del teléfono móvil desde donde se pudo haber efectuado la llamada- -en todo caso corresponde a la Comisaría General de Información, sin que a este periódico le consten el número ni sus características- -se determine la identidad del soplón Estas fuentes estiman que la tarea no debería ser extraordinariamente complicada si se valoran determinados aspectos, tales como las personas que tenían acceso al celular, las asignaciones de servicios en la operación antiterrorista, los horarios de los distintos funcionarios que participaron en el operativo y otras circunstancias conexas Esta versión es contradictoria con otras que mantienen que la dificultad de identificación sería enorme, dado el gran número de móviles utilizados y de agentes que participaron en el operativo contraterrorista. El informe de la Guardia Civil es conocido, además de por la Dirección General del Instituto Armado y el propio juez, por la Fiscalía de la Audiencia Nacional y por su fiscal jefe, Javier Zaragoza. Ayer, ni el juzgado ni la Fiscalía se pronunciaron sobre la información de ABC y dejaron que la Guardia Civil cubriese el expediente con una nota de dos líneas en la que se mantiene que la información de este periódico no se ajusta a las conclusiones del informe elaborado La nota, no obstante, salvaguarda la reserva derivada del carácter secreto de las diligencias Por su parte, la vicepresidenta del Gobierno, tras el Consejo de Ministros, se amparó en el secreto de las actuaciones y se remitió a la brevísima comunicación de la Guardia Civil, que no desmiente la información según la cual el aviso a Elosúa, cobrador del chantaje etarra, salió de alguno de los funcionarios asignados a la Comisaría General de Información o que trabajaban bajo su dependencia en la operación. La prioridad del juez Garzón, de la fiscalía y de la propia Policía consiste ahora en dar con el filtrador y resol-