Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
ABC VIERNES 28 7 2006 27 Una poderosa alianza de guerrillas en Congo acuerda deponer las armas a cambio de una amnistía El presidente de Venezuela, Hugo Chávez, firma en Moscú un astronómico contrato de armamento Ocho soldados israelíes muertos, veintidós heridos; decenas de milicianos de Hizbolá caídos en combate; fuego cruzado en todas las direcciones; emboscada junto a la mezquita, episodios heroicos Bint Jbail, el infierno en la tierra J. CIERCO. CORRESPONSAL METULA (Frontera del Líbano) Todo comenzó a las tres y diez de la madrugada del miércoles. Centenares de milicianos de Hizbolá, fuertemente armados y escondidos, esperaban el asalto israelí con el cuchillo entre sus dientes afilados, apenas visibles por la poblada barba llena de odio y fanatismo. Sabían de sobra (nadie conoce mejor a Israel que Hizbolá; nadie conoce mejor a Hizbolá que Israel) que el siguiente paso del Tsahal pasaba por lanzar la ofensiva ¿definitiva? contra el pueblo de Bint Jbail, la capital chií en el sur del Líbano. La orden llegó minutos después de las tres de la mañana. Noche cerrada. A más de dos horas de un amanecer en el que no cantan los pájaros, ni ladran los perros, ni pían las gallinas, entre otras cosas, porque están muertos, o muertos de miedo. Dicho y hecho. Orden dada, orden cumplida. Como siempre en un Tsahal con las filas más prietas que nunca estos días, con las cadenas menos sujetas a un ministro de Defensa, Amir Peretz, criticado a diestro y siniestro por su falta de mano dura. Orden dada. Al ataque. Decenas de soldados israelíes, del 51 batallón de Infantería y de la Brigada Golani, entraron a saco en el pueblo fantasma, sin más habitantes que los milicianos chiíes. Y entonces el infierno llegó a la tierra narra el cabo Lior Sharabi, herido en combate y hospitalizado en el Centro Médico de Ramban, en una Haifa que recupera poco a poco la normalidad pese a no dejar de caer Katiushas junto a mí. También se veían cuerpos tendidos de los terroristas de Hizbolá explica Sharabi con metralla en sus extremidades. El sargento primero Oded Shalom, con un disparo en el pecho, va más allá. Muchos de los nuestros se comportaron como verdaderos héroes. Sobre todo aquellos que vinieron a rescatarnos a los heridos. Nos llevaban heridos en las camillas mientras abrían fuego contra el enemigo asegura todavía emocionado. El también sargento Tzaj Duda, a punto de ser dado de alta por el doctor Emboscada bien planeada El fuego nos llegaba de todas partes. No sabíamos dónde apuntar. Hacia dónde disparar. Cómo protegernos. Al principio nos vimos atrapados en una emboscada bien planeada que nos costó repeler. Pero pronto nos repusimos e hicimos frente a los ataques de los lanzacohetes, las granadas, las balas. Algunos de mis compañeros cayeron El fuego nos llegaba de todas partes. No sabíamos dónde apuntar. Hacia dónde disparar. Cómo protegernos Micky Hilbertal, jefe del servicio de urgencias del hospital, sentencia que los miembros de Hizbolá son combatientes muy duros, no tan preparados como nosotros pero mucho más peligrosos y profesionales que los de Hamás Los supervivientes de una batalla que pasará a los anales del eterno conflicto de Oriente Próximo recuerdan con especial aprensión los enfrentamientos junto a la mezquita de Bin Jbail, donde se refugiaban decenas de guerrilleros libaneses. Fue tremendo. Algunos de los cuerpos de nuestros compañeros quedaron atrapados detrás de la puerta. Acercarse a rescatarlos suponía jugarse la vida. Y allí estábamos, con el miedo a cuestas pero también con toda la determinación para jugarnos la vida por nuestros muertos señala Ran Boneh, herido leve, y quien, con la juventud y el arrojo que proporcionan sus veinte años de edad, se dice dispuesto a todo: Quiero volver hoy mismo al campo de batalla