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26 VIERNES 28 7 2006 ABC Internacional Abbas cree que el soldado israelí será liberado ROMA. El presidente de la Autoridad Nacional Palestina (ANP) Mahmud Abbas, aseguró ayer que se están realizando todos los esfuerzos posibles para lograr la liberación del soldado israelí Guilad Shalit, secuestrado por Hamás el pasado 25 de junio, que hacen pensar que sea posible una solución inmediata al tiempo que recordó que hay cerca de 10.000 prisioneros palestinos que están en cárceles israelíes desde hace décadas según informa Efe. En rueda de prensa conjunta celebrada en Roma tras entrevistarse con el presidente del Gobierno italiano, Romano Prodi, Abbas calificó de catastrófica la situación en los territorios palestinos. Sin embargo, el brazo armado del movimiento Hamás negó ayer que vaya a liberar pronto al soldado israelí contradiciendo al presidente Abbas. Mientras, en Gaza, continuó la violencia y tres palestinos murieron en acciones del Ejército israelí. Soldados israelíes vuelven de combatir en el frente del sur del Líbano, ayer cerca de la localidad de Avivim REUTERS Olmert frena la invasión terrestre definitiva del sur del Líbano por temor al síndrome de Vietnam Israel bombardeará los bastiones de Hizbolá hasta convertirlos en sacos de arena b Los medios de comunicación hebreos acusan a su Gobierno de no ser lo suficientemente duro, de ser demasiado sensible en la guerra sin cuartel contra la milicia chií JUAN CIERCO. CORRESPONSAL KIRYAT SHMONA. Israel escribió ayer en hebreo sus particulares diez mandamientos para la segunda guerra del Líbano. Lo hizo después de la negra jornada del miércoles, un punto de inflexión en la opinión pública tras la muerte de nueve soldados en el campo de batalla, una tragedia nacional para un país en permanente estado de excepción. Diez mandamientos, del uno al diez, y todos con un mismo comienzo negativo. Diez mandamientos, del diez al uno, que pueden estar vigentes diez días o diez horas, según los acontecimientos bélicos sobre el terreno. Diez mandamientos, todos ellos, unos más que otros, muy discutidos por el estamento militar, que exige a sus políticos, como lo hacen sus medios de comunicación, más determinación y menos sensibilidad con el enemigo Vivir para oír. Primer mandamiento: No se modificará la actual estrategia militar y se apostará por intensificar los bombardeos aéreos y desde las baterías de artillería contra el sur del Líbano. Hasta convertirlo orden del Gobierno a su Ejército, en un saco de arena Segundo: No se lanzará, tal y como solicitaba el Tsahal la gran invasión terrestre para acabar con Hizbolá. Se intentará eliminar la mayor parte de la infraestructura militar y del arsenal de la milicia chií sin pisar a destajo el suelo libanés. Tercero: No se tendrá más en cuenta la presencia de civiles libaneses en esa zona de su territorio. Ya les hemos avisado de sobra en los últimos días. Saben que no pueden quedarse ahí y la mayoría se han marchado. Todos aquellos que permanecen en el sur del Líbano son terroristas y están vinculados de una manera u otra a Hizbolá El Comité Internacional de la Cruz Roja informó ayer de que 700 personas, 300 de ellos niños, sobreviven escondidas sin agua ni comida en la mezquita de Blida, junto a Bint Jbail. Cuarto: No habrá límite de tiempo en las operaciones militares. Israel entiende además que la fracasada conferencia de Roma le ha dado luz verde para tomar todas las medidas militares que considere necesarias. Reservistas llamados a filas Quinto: No se movilizará a los 15.000 reservistas llamados a filas para enviarlos al frente y añadir más capacidad humana al Ejército sino que se utilizarán para sustituir a los soldados necesitados de descanso. Sexto: No se ocupará de forma permanente las localidades conquistadas, con sangre, sudor y lágrimas, en el sur del Líbano. Se apuesta por la creación de una zona de seguridad, ratificada ayer por Amir Peretz, hasta que llegue, si es que llega, la fuer- za de interposición internacional. Séptimo: No cejará Israel en su ofensiva contra Hizbolá hasta terminar el trabajo. La guerra no acabará hasta que Tel Aviv cante victoria. Un problema: tal y como están las cosas, y así lo denuncian los analistas hebreos, el único trofeo que Olmert puede presentar es la cabeza del jeque Hasán Nasralah. Octavo: No se tolerará por más tiempo el lanzamiento masivo de cohetes Katiusha contra el norte de Israel. Casi 1.500 en las dos semanas de guerra. Casi un centenar ayer, la mayoría contra la localidad septentrional de Kiryat Shmona. Noveno: No se abrirá, al menos por el momento, otro frente en esta guerra que ya tiene dos, el sur del Líbano y Gaza. Siria no está en el punto de mira del Ejército de Israel, salvo acontecimientos más o menos esperados como un posible ataque de Hizbolá con misiles de largo alcance sobre Tel Aviv. Y décimo: No se permitirá que ni la sociedad, ni la opinión pública, ni el Ejército, ni el Gobierno israelíes caigan, todas las comparaciones son odiosas, en el síndrome de Vietnam o en el más reciente de Irak que atenazó, que atenaza a una parte de Estados Unidos. Estos son los diez mandamientos de Israel en la segunda guerra del Líbano. Susceptibles de ser modificados con el tiempo. De ser sustituidos por otros más acordes con el desarrollo de los acontecimientos en el campo de batalla. De ser corregidos por un inesperado aumento del número de víctimas, civiles o militares. Amén.