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16 Nacional TRAGEDIA EN LAREDO VIERNES 28 7 2006 ABC La explosión de gas incendió el edificio. Las llamas se extendieron por dos pisos y otras dos plantas resultaron afectadas por el humo FOTOS: IGNACIO PEREZ Cinco muertos en Laredo por una deflagración causada por un escape de propano en una cocina Las víctimas se refugiaron en el cuarto de baño de una vivienda para protegerse del fuego b Además de los fallecidos, el su- ceso provocó heridas graves a otras cuatro personas, entre ellas un niño de 4 años que sufrió grandes quemaduras RAFAEL SÁNCHEZ LAREDO (CANTABRIA) La de ayer no fue una madrugada normal en el Ensanche de Laredo. Todo iba bien, como siempre, hasta que las agujas del reloj de muchos hogares de la residencia ai Alai muy cerca del hospital, se pararon a la 4.25 horas. Primero fue una tremenda explosión y luego unos gritos aterradores que vinieron a confirmar que algo terrible había pasado. A partir de ahí, los minutos fueron pasando más lentos que nunca con la angustia de ver a muchas personas pedir socorro de forma desesperada. Los más afortunados, pudieron ganar la salida; el resto, tuvo que soportar la angustiosa espera de la llegada de los bomberos para ser rescatados. Una vez más, las barreras arquitectónicas, que tanto denostan los políticos en sus discursos pero que casi nunca eliminan, dificultaron la llegada de los Bomberos. Las primeras personas rescatadas fueron el médico jubilado Luis Díaz Lavín (ex senador del PSOE por Burgos) y su esposa, María Ángeles del Valle, un matrimonio que ayer dio todo un ejemplo de serenidad. Vecinos y curiosos pasean por la zona del siniestro Ambos aguantaron con serenidad durante muchos minutos a que la escala superara el obstáculo del muro perimetral del edificio y llegara a su balcón del quinto piso, entre una nube de negro y tóxico humo. Durante la espera Luis Díaz refugió a su mujer en una especie de mirador de donde sólo salían para seguir llamando la atención de los bomberos con una linterna. Ambos se cubrían la nariz y la boca con pañuelos humedecidos para protegerse de los gases. Cuando al final pisaron suelo firme, la mujer tranquilizó a los médicos del 061: Estamos bien, mi marido es médico y me ha cuidado en todo momento, por favor rescaten a todos los demás Dentro del sufrimiento y de la inquietud de todos los afectados cabe destacar la angustia que vivió durante horas una joven de Bilbao, Iratxe, que desde las primeras horas tras el suceso había asegurado que su abuela, Emilia Ballestero, discapacitada, y su asistenta personal, Elsa Taboada, de nacionalidad boliviana, no aparecían por ninguna parte. Los bomberos intentaron consolarla diciendo que en su piso no había nadie; y era verdad, ya que bastante después fueron localizados sus cuerpos sin vida junto a las otras tres víctimas mortales, en el cuarto de baño de la vivienda de éstas. Al parecer subieron una planta para huir del fuego y perecieron por inhalación de gases tóxicos.